La Mujer Quiteña y Guayaquileña  vista por Juan Montalvo.


La Mujer Quiteña y Guayaquileña

 vista por Juan Montalvo.

"...la quiteña: con la mirada se insinúa, con la sonrisa conquista,.."Juan Montalvo

"...primero que mujer parece nereida que dejando sus grutas del Pacífico, ha subido al redropelo el Guayas,..."Juan Montalvo

Ana Carolina Hidalgo Jiménez, 

Reina de Quito 2002 *

Quiteña

 

Jessica Bermúdez 

Mis Ecuador 2001.

Guayaquileña.*

"La suavidad del clima, la transparencia de la atmósfera, la esplendidez del firmamento, la pureza del agua son, sin duda, partes para que la quiteña conserve, muchas veces hasta los cuarenta años, el verdor y la frescura marzal de las colmas y los prados que circundan su población elevadísima. Para donosa y elegante, la quiteña : con la mirada se insinúa, con la sonrisa conquista, con el porte general de su persona pone el yugo debajo del cual pesadumbres son delicias, desdenes incentivos, rigores esperanzas. La ojinegra del Pichincha es el demonio vuelto á la gracia de Dios con sus rezagos de malicia. Carirredonda por la mayor parte, sus mejillas son bóvedas de rosa dentro de las cuales los Genios del Amor, reducidos á mínima estatura, están soplando la fragua del placer. Su pecho es comba sublime : su brazo está desafiando al filósofo y al santo, si por lo blanco, si por lo gordo. La manecita es joya preciosa: los dedos suavísimos; la uña, espejo de las Gracias y las Musas. En cuanto á pasiones, estas estrellas de la Cinosura suelen morir de amor, y quitar la vida muchas Veces. El Gran Mariscal de Ayacucho, que había estado , en casi todas las capitales de Sud-América, sólo en Quito hallo mujer digna de su corazón y su mano; y es sabido que Bolívar á Quito vino á buscar la amazona que le salvó la vida cubriéndole con el escudo de Palas, esa mujer tan fiera como hermosa á quien el Genio del Nuevo Mundo amó como Aquiles á la belleza de Sciros.

Los climas ardientes imprimen caracteres excepcionales en el sexo femenino : la luz encendida que devora la tierra afina el espíritu y le da los mayores, quilates que él puede alcanzar : una guayaquileña de pelo suelto, cuyos hombros están forzando la chaqueta; vestida de holandas y sinabafas delgadísimas que van y vienen cual ondas de blanca espuma, primero que mujer parece nereida que dejando sus grutas del Pacífico, ha subido al redropelo el Guayas, y se ha instalado en uno de esos palacios de fragantes maderas que producen sus bosques. Viva, picotera, esta ninfa del grande río es propensa á las pasiones más nobles y elevadas, las cuales cuando están en su punto suelen convertir en poética melancolía la electricidad de su alma que brota afuera y chisporrotea en los ojos y los labios."1

Juan Montalvo

1 Montalvo Juan, Los Siete Tratados tomo I, Pág 196, 197; Casa Editorial de Garnier Hermanos
Fuente de la Foto de Jessica Bermúdez: http://www.cosas.com.ec/sep2002/paginas/gente/gente4.htm
Fuente de la Foto de Ana Carolina  http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/quito/reina16.htm

 

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