Amorfinos

Poesía popular ecuatoriana

Palabra Clave: folclore, amorfinos
Extracto: La poesía popular del campesino ecuatoriano, su vida, alegrías y tristezas marcan el compás de la existencia, sin amorfinos el montubio del litoral no sería el mismo, ni la nación gozaría de la sensibilidad de la vida del campo hecha música.

Animales (Amorfinos)

Quisiera ser mariposa
de esas que vuelan derecho
pa´ decirte varia´ cosa´
y recostarme en tu pecho.

Cuando yo era chiquito,
lloraba por un ratón:
y ahora que estoy grandecito,
lloro por un amor.

En el fondo de la mar
suspiraba un caciquito
y en el suspiro decía:
" Quiéreme, que soy solito"

Nadie se sienta a caballo,
mientras en el estribo esté,
porque muchos de a caballo
suelen quedarse a pie.

Quisiera ser pajarito
solamente por volar,
y sentarme en los caminos
sólo por verte pasar.

La experiencia nos enseña
que en las cosas del amor
la mujer es una gata
y el hombre , simple ratón.

Quisiera ser patillito,
chiquitito y nadador,
para alcanzar la barquilla
donde navega mi amor.

Al perico y la mujer
no deben dejarse solo:
al perico por el gato
y a la mujer por el novio.

Hermanito de mi vida,
me ha picado un alacrán.
¡ Bien hecho, pa´ que otro día
no vayas a donde están!

Yo le canto a mi paloma
con la voz del corazón:
esta zamba sí merece
que me muera de pasión.
Pajarillo pluma suave,
alas de siete colores:
no me mates con tu pico,
mátame con tus amores.

Las aves en la montaña
anidan en algodón:
yo en cambio quiero anidar
dentro de tu corazón.

Yo no digo que soy rico
ni que tengo casa é teja;
pero tengo un amorcito
más durce que mier de abeja.

El amor del hombre pobre
es como el pollito enano,
que en brincar y no alcanzar
se la pasa todo el año.

Aunque tu padre sea un tigre
y tu madre una sayama,
yo conversaré contigo
cuando a mí me dé la gana.


Un barco se bambolea,
una piedra se quebranta,
un toro bravo se amansa
por muy cimarrón que sea.

Porque me ves chiquito,
crees que soy güevo ´e pato:
con la horma é tus zapatos.

Yo soy pájaro verde
sin ser perico ni loro:
el desprecio que me has hecho
lo siento, pero no lloro.

Yo soy como el chupaflor,
que anda de tambo en tambo,
distintas flores chupando
sin dar a ninguna amor.

Ya te conozco, cholito,
que te das de enamorao,
andando de puerta en puerta
como lagarto cebao.

Me aconsejan que me case
con este negro sin gracia;
pero mi padre no quiere
murciélagos en su casa.

El primer burro va adelante,
el segundo va después;
siendo Ud. quién los arrea,
el último será usté.

Las aves de la montaña
nacieron para volar;
yo nací para el trabajo,
con ojos para llorar.

Las muchachas de este tiempo
son como la lagartija:
apenas pasan los mozos
aguaitan por las rendijas.

En el centro de la mar
suspiraba un camarón
y en el suspiro decía:
"No te aflijas, corazón"

¡Cómo me volviera un tigre!...
¡Cómo me volviera un león!
¿Cómo comerle a esa niña
la mitad del corazón!

Si yo fuera pajarita,
a tus hombros diera un vuelo
y chupara de tu boquita...

¿ Lástima que no lo puedo! ...
Anoche comiendo bagre,
me atoré con una espina:
mejor es gastar dos sucres
y comerse una corvina.

Las mujeres y los gatos
son de la misma opinión:
que rompen todos los platos
por cazarse su ratón.

En el fondo de la mar
suspiraba un peje bagre,
y en el suspiro decía:
" No hay como el amor de madre"

Mi padre de dio un consejo
que siempre lo he repetido:
que no le tocara el rabo
al perro que esté dormido.

Calma, muchacha brincona,
brincona como la lisa,
que mudas de enamorado
más que mudas de camisa

Cuando este cristiano muera
no lo entierren en sagrao:
sepúrtenlo en la sábana
donde lo pise er ganao.

Poesía popular ecuatoriana
Plantas (Amorfinos)

De cuantas flores conozco
me gusta la margarita
que aunque se seca la mata,
viva queda la patita.

Yo soy la media naranja,
yo soy la naranja entera,
yo soy un botón de rosa,
pero no para cualquiera.

En la puerta de mi casa
tres árbolitos planté:
una fe, una esperanza,
y un jamás te olvidaré.

Clavelito colorado,
sembrado de trecho en trecho:
¿ cómo quieres que te olvide,
si estás sembrado en mi pecho?

Señorita dueña é casa,
cascarita de laurel,
diga si uste´ me quiere,
para mañana volver.

Matita de yerbabuena
nacida en el mes de enero:
¿ cómo te voy a olvidar,
si fuiste mi amor primero?
La naranja bien madura

le dijo a la verde caña:
"¿ Qué bonitos ojos tienes
que parecen que no engañan!.

La vara de San Jacinto
todos los años florece:
la palabra de los hombres
se ha perdido y no aparece.

cuando pasé por tu casa
me tirastes un limón,
el limón me dio en la cara
y el zumo en el corazón

Dicen que el ají maduro
pica más que la pimienta,
así son las malas lenguas
que sin preguntarles, cuentan.

Si quieres que yo te quiera,
te has de sahumar con romero
para perder el hedor
del que te quiso primero.

Yo sembré la yerbabuena
para no sembrar culantro.
Amorcito, ¿ Cómo haremos para no querernos tanto ?

¡Viva el sol, viva la luna!
¡Viva la flor de romero!
¡Viva la fortuna mía!
¡ La gloria de ser soltero!

Como me ves chiquito,
crees que no sé de amor:
yo soy como el frejolito
que regando echa la flor.

El aguardiente de caña
nacido de verde mata
hasta a los hombres de bien
los hace andar en cuatro patas.

Fíjate en el marañón
cuando está recién pintón,
ábreme el pecho y registra
y verás que no hay traición.

La naranja bien madura
le dijo a la verde verde:
" Un hombre con tres mujeres
hasta la vergüenza pierde".
Yo sembré mi naranjito
en medio del naranjal;
¿ para qué lo sembraría,
su tu amor se va a acabar?.
La naranja madura
le dijo a la verde verde;
"Que bonitos son tus ojos
que parecen que se duermen!"
Las flores del tamarindo
revientan con las de coco;
si tu amor va de carrera,
el mío, poquito a poco.

Los mocitos de hoy en día
son como la paja seca:
cuando tienen pal arroz,
no tiene pa´ la manteca.

Veinte mozas yo tenía
y a todas las sustentaba:
a zapallo por semana,
porque otra cosa no había.

Si la ruda fuera amarga,
yo le diera a beber,
para que sepas ser hombre
y estimar a la mujer.

Ya viene el río creciendo
y arrastra montes verdosos;
¿ cómo quieres tú que deje lo cierto por lo dudoso? ...

De la guayaba la pepa,
de la naranja la flor;
en los ojos yo conozco
que no me tienes amor.

Cuando vayas a cortar leña,
no la cortes de higuerón;
córtala de palo negro;
y ahí verás mi corazón

!Maldita sea la monilla
que le ha caído al cacao!
Antes andaba vestido
y ahora ando remendao.

Llorando
cogí la pluma,
llorando cogí el papel,
llorando cifré tu nombre
en un florido laurel

Las muchachas de este tiempo
son como el mango podrido:
no saben coser un traje

y ... "Mamita, quiero marido".
Tanta naranja madura,
tanto limón en el suelo;
cuántas muchachas bonitas,
cuánto joven sin consuelo.


Por debajo corre el agua,
por encima la lechuga;
dejo de comerme el ala
por comerme la pechuga.

El limón no tiene espinas el árbol es el espinoso:
mi corazón es el firme,
el tuyo es el engañoso.

Blanca rosa de castilla,
blanca espumita del mar:
a pesar de tu familia,
en tu pecho he de reinar.

Amorfinos seleccionados del texto "Animales y Plantas en la Poesía Popular Ecuatoriana" del Folclorista de talla internacional Justino Cornejo. Ed, Cervantes 1970

Folclore.

(Del ingl. folklore).
m. Conjunto de creencias, costumbres, artesanías, etc., tradicionales de un pueblo.
m. Ciencia que estudia estas materias. Real Academia Española

Amorfinos.- "Los amorfinos son composiciones poéticas o canciones de origen popular; pertenecen a la tradición oral de los pueblos en donde, a diferencia de las coplas, mezclan lo romántico y los sentimientos producidos por el amor. El humor es parte esencial de esta típica forma de expresión de los pueblos." Fuente: http://elmontubio.blogspot.com/2007/10/definicin-de-amorfinos.html

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