PARTE OFICIAL DE LA BATALLA DE GUAYAQUIL

AL H. SR. SECRETARIO GENERAL DEL SUPREMO GOBIERNO PROVISORIO

El nueve del corriente llegó el ejército a Mapasingue y se adelantaron a reconocer la línea enemiga el Jefe Supremo y el General en Jefe. Solos y sin escolta, llegaron a medio tiro de cañón de las baterías, donde hicieran prisionero al Alférez Alvarado del regimiento Taura.
El ejército se puso en marcha contra la plaza en la madrugada del diez y regresó a su campamento casi al amanecer, porque no alcanzaron las horas de oscuridad que necesitaba para emprender el ataque. Reposó el once, limpió sus armas el doce, y a las cuatro de la mañana del trece entró en línea a tiro de cañón del enemigo, llegando las columnas de ataque a los puntos objetivos; pero dejó de romper el fuego un ¡efe acreditado, pasó la hora señalada y fue menester retirar el ejército, para no exponerle a ser mutilado a la luz del día. Malograda esta tentativa, el enemigo mejoró sus fortificaciones y construyó trincheras en los puntos vulnerables. Al amanecer el quince las fuerzas sutiles del enemigo auxiliadas por una lancha peruana, atacaron el destacamento de la Barranca, mandado por el Comandante Illescas, y fueron derrotadas con pérdidas de muertos, heridos y prisioneros.

Aunque el Jefe Supremo y el General en Jefe tenían confianza en el valor del ejército para tomar las baterías a viva fuerza, desearon economizar sangre y creyeron prudente acometer !a ardua empresa de atravesar los mangles, colocándose entre la victoria y la muerte. En conformidad se hicieron los aprestos necesarios y marchó el ejército al puerto de Lizas en la noche del 19, dejando frente a la plaza el 1er. Regimiento de Lanceros y una compañía del batallón Manabí a las órdenes del Coronel Davalos, para que amagara la Legua. El Ejército llegó a su destino sin ser sentido, tomo los espías del enemigo y exploró el mangle. Así, todo auguraba que la plaza sería sorprendida, cuando se supo que las canoas, arrastradas a cola de caballo para pasar el Estero Salado, se habían hecho pedazos en su mayor parte. Frustrada esta tercera tentativa, contramarchó el ejército, hizo nuevos aprestos y repitió la operación en la noche del 22 Al amanecer el 23 el General en Jefe se puso a la cabeza de una guerrilla de volteadores de Babahoyo, llegó al puerto de Lizas, desalojó ai enemigo y emprendió el paso del Ejército. Para asegurarlo dispuso que el señor Vicente Piedrahita situase al otro lado la compañia de volteadores de Babahoyo sobre las raíces de los mangles en un recodo del estero, y estableció en el puerto un obús del calibre de a 12. Había pasado parte de la primera división mandada por el Coronel Salvador, cuando se rompió el fuego de fusil entre 24 hombres de Babahoyo, que pisaron los primeros la tierra firme, mandados por el Coronel José Veintimilla, y más de doscientos hombres que opuso el enemigo. Cedieron éstos el campo, dejando algunos cadáveres y cinco pasados a nuestras filas. Desde entonces cesó toda resistencia, y nuestro ejército llegó a la llanura con el Jefe Supremo y el General en Jefe a su cabeza. La tropa se hallaba fatigada, y sedienta; los artilleros luchaban con dificultades casi insuperables para conducir sus cañones; y dos compañías de infantería, que cubrían la retaguardia, no se habían incorporado. Sin embargo a las cuatro y media de la tarde formó en batalla nuestro ejército y atravesó la llanura de Guayaquil, desafiando a sus enemigos, la 1a. división compuesta de les batallones Babahoya, Vengadores y Colombia, mandada por el coronel Salvador, formaba la 1a línea en columnas de seis filas; y la 2a. división compuesta de Pichincha, León e Imbabura, mandada por el Coroirel Darquea, formaba la 2a. línea en el mismo orden de columnas. El batallón Manabí se refundió en Pichincha y la columna del Milagro en el de Colombia, y el Comandante General Santos marchó en el cuartel general. El 2o. regimiento lanceros de Manabí formó a la izquierda la artidería (que nos alcanzó en la marcha) se situó a la derecha de Babahoyo, y una nube de tiradores cubría las dos líneas de batalla que representaban un cuadrilátero por el espesor de las columnas: Habiéndose sabido que e! enemigo nos esperaba en él seriada con su artillería bien establecida, nuestro ejército conversó a la derecha, y después a la izquierda, marchando a lo largo del río. Esta sencilla evolución frustró los designios del enemigo.

A las 11 y media de la noche rompieron los fuegas los tiradores del frente de nuestra primera línea y el vapor TUMBEZ del Perú, sin previa declaratoria de guerra, hizo varios disparos a metralla que nos causaron pérdidas sensibles. Contestaron nuestras columnas con vivas a la Nación, y recibieron el fuego de una guerrilla enemiga situada: en la casa de la nieve; pero pronto fue dispersada y hecha prisionera por dos compañías de Babahoyo, mandadas por el Comendante Yépez y dirigidas por el Capitán Lee del vapor del Bolívar.
El ejército avanzó hasta la enunciada casa de la nieve favorecido por la claridad de la luna. La 1a división dio frente a la Ciudad, y la 2a. a la llanura donde se hallaba formado el enemigo; ambas maniobraron con silencio, orden y precisión. La tropa tomó aliento, mitigó la sed con nieve derretida y se preparó al combate. Una columna de Colombia, a las órdenes del Comandante Barreda, apoyada en dos obuses mandados por el comandante Salazar, atacó de frente, dispersó todo lo que se opuso a su marcha y tomó una pieza de artillería Sucedía esto poco tiempo después que una guerrilla de Imbabura, mandaba a reforzar, por el Comandante General Darquea, rechazó el ataque de un escuadrón y lo puso en fuga Desde entonces todo fue desconcierto, desorden y confusión en el enemigo. El señor Piedrahita penetro a la Ciudad con una guerrilla, hizo fuego a un destacamento numeroso y se mantuvo firme a poca distancia de fuerzas superiores.
El Batallón Colombia, mandado por el Comandante Barreda; entró también a la Ciudad y tomó posesión del Cuartel, de Artillería.
Eran ya las cuatro de la mañana del día 24, cuando el Jefe Supremo y el General en Jefe, apreciando el estado favorable de las operaciones, dispusieron que el Coronel Veintimilla, a ¡a cabeza de Babahoyo, atacara la batería de la legua y facilitase la entrada al 1er. regimiento de Lanceros que pugnaba en la llanura de Mapasingue por penetrar en la ciudad El Coronel Veintimilla embistió con intrepidez, tomó la batería, y el 1er. Regimiento desfiló con gallardía bajo los fuegos de las demás baterías y entró a la plaza.
Al rayar e! día aparecieron los restos del ejército enemigo en la parte alta de la Ciudad Vieja en medio de sus fortificaciones. Era indispensable batir aquellos para tomar éstas y quedar en pacifica posesión de toda la Ciudad.
El batallón Colombia marchó contra el enemigo y el ejército entró a la Ciudad, ocupó la plaza de San Francisco y permaneció en ella con el Jefe Supremo a su cabeza. Colombia rompió el fuego, dirigido por el Comandante Barreda y el señor Piedrahita: El General en Jefe corrió a la batería de la Planchada, se hizo conocer de los soldados enemigos, que combatían sin sus generales prófugos, y les ofreció vidas salvas si deponían las armas. Algunos lo efectuaron de buena. : fe, y otros con perfidia, por lo cual sobrevino un conflicto en que corrió aquél un peligro inminente. Voló a la Plaza de San Francisco, mandó marchar al trote el batallón Vengadores y empeñó el combate. El Comandante General de la 1a. División atacó con tesón la batería de la Planchada y la tomó a viva fuerza. El Coronel Aparicio embistió la plaza de la Parroquia y apagó los fuegos de la artillería. El Genera! en Jefe prosiguió su marcha hasta coronar el cerro y le acompañaron el Coronel Meliton Vera y el señor Piedrahita. Al empezar estos ataques, el Coronel Veintimilla, a la cabeza de Babahoyo, marchó de la Legua, por la cortadura del cerro, tomó una a una las baterías establecidas en ella, y no embargante los fuegos del GUISSE (bergantín de guerra peruano) ocupó la parte culminante de la Atarazana, y completó la victoria. Desalojado el enemigo por este triple ataque se entregó a la fuga, precipitándose en el río el mayor número Los botes de la escuadrilla peruana, los del ViXEN (vapor de guerra inglés) y los de la MEGERE (vapor de guerra francés) salvaron centenares de estos desgraciados; aunque muchos se ahogaron, víctimas de su temeridad. Se tomaron prisioneros más de 200 ¡efes y oficiales y más de 500 soldados Cayeron en nuestro poder todas las armas y banderas, músicas, parques y almacenes; en una palabra, cuanto poseía el enemigo. Cubrieron el campo algunos muertos y heridos del enemigo Por nuestra parte deploramos la pérdida de un jefe y cinco oficiales muertos, cuatro heridos de los últimos y cuarenta de tropa entre muertos y heridos. Si se considera que la toma del cerro ofrece graves dificultades, se echará de ver que nuestra pérdida es insignificante; merced a la habilidad con que fueron dirigidos los ataques y al de retaguardia que empeñó Babahoyo.
Se distinguieron en primera línea todos los jefes, oficiales y soldados, porque todos han acometido una empresa de Titanes y hecho la resolución de morir o vencer. Es de notar que mientras los Generales enemigos abandonaban sus tropas a un destino ingrato y buscaban su salvación en los buques, nuestros Jefes peleaban a la cabeza de las suyas, y lo que es más simples particulares, como el Capitán Lee, el señor Federico Garcés y el Doctor Antonio Flores que osó combatir a caballo.
Acompaño una lista nominal de los Sres. Jefes del ejército dignos de recomendación, para que se publique al pie al pie de esta nota.

Terminada la guerra con la toma de esta plaza, el ejército ofrece en ella al Gobierno Supremo una corona espléndida del triunfo de la causa Nacional.

ANTONIO MARTÍNEZ PALLARES

Plano de la Batalla

CUARTEL GENERAL
Excmo Sr. Gral. en Jefe Juan José Flores.
Señor Secretario, Doctor Julio Castro.
" Coronel José Neira, Edecán.
" Cmdte. Agustín Lucas Guerrero,
" id. Id. Sixto J. Bernal, id.
ESTADO MAYOR GENERAL

" General Antonio Martínez Pallares.
" Coronel Camilo Landín..
" Id José del Carmen López.
" Ingeniero A. Dillon.
" Sargento Mayor Julián Moreno, (muerto en el combate)

ESTADO MAYOR DIVISIONARIO

" Coronel José Ignacio Fernández.
" Comandante José A. Viteri.
" Coronel Manuel Granda.

COMANDANCIAS GENERALES

" Comandante General de la 1a. División, Coronel Daniel Salvador.
" Id. de la 2a. División, Coronel Secundino Darquea.
" Id. de la caballería. Coronel Bernardo Dávalos.
" Id. de la División de Manabí, Coronel Manuel Santos
" Sargento Mayor Ramón Enríquez.

BATALLÓN VENGADORES

" Coronel José Martínez de Aparicio.
" Teniente Coronel Teodomiro Viteri.
" Id. Ramón Espinoza.

BATALLÓN PICHINCHA

" Coronel Julio Sáenz.
" Teniente Coronel Miguel Dalgo.
" Id. Juan Avila.

BATALLÓN IMBABURA

" Coronel Eusebio Conde.
" Teniente Coronel Rafael Peñaherrera.
" Sargento Mayor Francisco de la Cuesta.

BATALLÓN COLOMBIA

" Coronel A. Serafín Nales.
" Teniente Coronel Manuel Barreda.
" Sargento Mayor Antonio Ramírez.
" Id. Segundo Sánchez.

BATALLÓN BABAHOYO

" Coronel José Veintimilla.
" Teniente Coronel José D. Haz.
" Id. Manuel S. Yépez.
" Sargento Mayor Domingo Vera.

BATALLÓN LEÓN

" Coronel Vicente Maldonado.
" Teniente Coronel Fernando Ortega.
" Sargento Mayor Lautaro Lamota.

BATALLÓN MANABI

" Coronel Meliton Vera.
" Sargento Mayor Ignacio Vaca.

PRIMER REGIMIENTO

" Teniente Coronel Ignacio Veintimilla.
" Sargento Mayor Rafael Barriga.

SEGUNDO REGIMIENTO

" Coronel Celestino Lara.
" Sargento Mayor José M. Quiroz.
" Id. Gregorio Campuzano.

ESCUADRÓN MANABI

" Teniente Coronel J. M. Jiler.

COLUMNA DEL MILAGRO

" Teniente Coronel José Illescas.

ARTILLERÍA
" Teniente Coronel Javier Salazar.
(Tomado del periódico "La Unión Colombiana", de Guayaquil, No. 1, del martes 9 de Octubre de 1860). 

24 de Mayo

Brilla el sol en el Pichincha /donde Sucre y Calderón/vencieron con mucha pericia /al blanco y fiero español...

Antonio José de Sucre

El 3 de Febrero de 1795, en Cumaná, la familia Sucre-Alcalá, es favorecida con el nacimiento de su quinto hijo ....

Encuentro de dos Mundos

"...yo hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número; y de ellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho." ...