PROCLAMA AL EJERCITO de Gabriel García Moreno. 1860


PROCLAMA AL EJERCITO NACIONAL.1

¡SOLDADOS! Grandes han sido hasta hoy vuestros sacrificios, pero grande también ha sido vuestra gloria. Cuando por un doble crimen se vendió el honor y el suelo de la patria y se lanzaron contra nosotros las huestes que debían habernos ayudado a defenderlos, carecíamos de tropas regulares, de armas y recursos suficientes; y parecía temeridad insensata el aceptar el combate sin los necesarios elementos de resistencia. Pero pusimos nuestra, esperanza en la protección del cielo; y fuertes, invencibles con su auxilio, asegurasteis la libertad de las provincias interiores, marchando siempre victoriosos.

¡SOLDADOS! La dificultad de continuar las operaciones en terrenos que la mala estación hacía impracticables, la necesidad de reforzar vuestras filas y el deseo sobre todo de buscar en negociaciones decorosas el término de una lucha sangrienta, obligaron al Supremo Gobierno a daros un reposo momentáneo. En vano entonces se hicieron nobles esfuerzos para devolver la paz a la República conservándole su honor y sus fronteras; "en vano el destierro voluntario de los que ejercemos el poder, se propuso como medio para echar por tierra el inicuo y vergonzoso tratado de 25 de enero: inútil fue todo. La obcecación de nuestros enemigos atribuyó a debilidad los ofrecimientos del patriotismo; llegó su osadía al extremo de exigir que reconociéramos como cobardes la validez de ese pacto nulo, colocándonos en la alternativa de la afrenta o la guerra.

¡SOLDADOS! Miro la indignación pintada en vuestro semblante: ya empuñáis vuestras armas vencedoras; y el grito de guerra que lanzáis enardecidos, se extiende como el ruido del trueno desdé los valles del Chimborazo hasta las márgenes del Guayas. Guerra pues a los traidores y a los bandidos; guerra a los bárbaros y opresores de las desgraciadas provincias litorales; guerra, guerra sin tregua a los enemigos de la patria.

¡COMPAÑEROS DE ARMAS! El éxito de la campaña no puede ser dudoso. Defendéis la más pura, la más santa de las causas, la causa de la independencia nacional, la causa de la libertad del pueblo, la causa de la civilización y la justicia: habéis triplicado vuestro número, tenéis a vuestro frente a un General esclarecido y a Jefes y Oficiales inteligentes y valerosos, y contáis como antes con la visible protección de la Providencia. No importa que nuestros enemigos se cansen evocando los recuerdos de pasadas discordias y nos dirijan el torpe lenguaje de los dicterios y la calumnia. Dejad a los cobardes que busquen en los insultos el consuelo de sus derrotas; y preparaos para nuevos combates y nuevos triunfos.

¡SOLDADOS! Os mando que marchéis a la victoria.

Guaranda, julio 10 de 1860.

Gabriel García Moreno.

(De El Nacional No 28).


1 Fuente: Cartas de García Moreno, Wilfrido  Loor, Segunda Edición Pág 224

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