Os damos las debidas gracias por tan bondadoso oficio, pues que habéis querido hacernos sabedores de este acontecimiento. Os suplicamos que en este vuestro cargo de Presidente despleguéis todo vuestro cuidado, vuestra industria y autoridad, para que allí la Iglesia Católica y su saludable doctrina goce de toda libertad, la cual contribuye sobremanera a la felicidad temporal y tranquilidad de los pueblos. Nos esperamos que procuréis obedecer de buena voluntad todos nuestros deseos y pedidos; y entre tanto, amado hijo ilustre y varón honorable, os damos con mucho amor y con todo el afecto de nuestro corazón, y como prenda de nuestra caridad para con Vos, la bendición apostólica.Dado en Roma, en San Pedro, el día 24 de junio de 1861, año décimo sexto de nuestro pontificado.Notas del autor (Pág. 163 del libro Escritos y discursos de García Moreno, por Monseñor Pólit). |