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Cuando hace unos 10.000 años llegaron al antiguo
Ecuador los cazadores del período Paleoindio, el
paisaje era el de una sabana seca con bosques de
galería a lo largo de los ríos. El bosque húmedo
cubría el pie de monte a uno y otro lado de Los
Andes. Este habitat era el ideal para la gran fauna
del Pleistoceno. Hace 8700 el clima cambió, se
calentó, derritió los hielos y empezó a llover, y el
paisaje se transformó, reduciéndose la sabana, la
que fue reemplazada por una gran diversidad de
bosques. Desapareció la mega fauna y surgió la
cultura de bosque tropical. En los siguientes
milenios, grupos humanos empezaron a sendentarizarse
e intercambiar productos de los diferentes ambientes
y a sembrar ciertas plantas, como el maíz.
Con
estos pueblos, tipificados por la cultura Vegas (c.
8700-6000 años atrás), se dio inicio a la
agricultura y al período Arcaico (o Neolítico
Precerámico) en nuestro país y estaban dadas las
condiciones para que surja la cerámica que conocemos
como cultura Valdivia.
El
ser humano empezó a manejar la economía de una
manera diferente. Aprovechando las planicies de
tierras fértiles, unos comenzaron a sembrar,
acumulando poco a poco los recursos, convirtiéndose
en productores. Aquellos que continuaron con el
trabajo minero, cazadores y mangleros, empezaron a
intercambian sus productos con los agricultores,
volviéndose este tráfico una nueva forma de vida.
Los productores mantuvieron relaciones de trueque
con los otros grupos que todavía conservaban un modo
de vida arcaico, como los cazadores, pescadores,
recolectores de manglares, entre otros.
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