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A medida que la
población aumentaba, la demanda por productos agrícolas crecía.
Sumado a ello, la diferencia de durabilidad de productos, es decir
que un hacha duraba más que una mazorca de maíz, ocasionó un
desequilibrio en la economía, que derivó en un estancamiento en el
comercio de intercambio
Ello dio origen a la
búsqueda de "algo" que impulsara la economía, encontrándose en una
concha, la ostra espinosa de labios rojos Spondylus, y en una
trompeta, el caracol ritual Strombus, la solución al problema.
Esta concha y el
caracol servían para propiciar las cosechas y predecir las épocas de
intensas lluvias y sequías. La alta valoración cultural hizo que
estos mariscos, que se encuentran en las profundidades de las costas
del Pacífico, desde el Golfo de Guayaquil hasta baja California, se
convirtieran en la piedra angular de la economía de esa época,
expandiéndose su uso por todo el continente americano.
El descubrimiento de
la cultura Valdivia lo debemos a Emilio Estrada Icaza quien en 1956,
contando con el Carbono 14, pudo fechar los yacimientos que
encontró, llegando a la conclusión de que la cultura Valdivia hacía
cerámica 2500 años antes que los grandes asentamientos formativos de
América, tales como las culturas Olmeca, de México, y Chavín, en
Perú.
Los primeros
pobladores de la cultura Valdivia en Real Alto comenzaron a
construir sus viviendas 4000 años antes de Cristo. Estos
asentamientos fueron sofisticándose, sentando las bases de lo que
luego sería un gran centro ceremonial de la región. Este período,
denominado por los arqueólogos como Fase Valdivia 1, comprende desde
los 3900 hasta los 3400 a.C.
Debido al aumento de
población, y el consecuente incremento de las viviendas, el
asentamiento circular de la Fase Valdivia 1 dejó de ser un sistema
manejable. Normalmente, cuando esto ocurre en otras culturas, el
poblado se divide en dos. Sin embargo, ello no sucedió en Real Alto;
el poblado, en vez de escindirse, se transformó, manteniéndose
unido, más grande y más fuerte. La planta de esta urbe cambió de
circular a rectangular, dejando en el medio una gran plaza,
alrededor de la cual se generó el Real Alto del 3400 antes de
Cristo.
Las fases Valdivia
4, 5 y 6 se dan en la costa ecuatoriana y, por ende, también en Real
Alto, desde los 2800 hasta los 2000 a.C. En esta época se
desencadena un gran cambio en la producción debido a la mejora de
herramientas de cultivo, tales como azadas, picos hechos de concha
de caracol y grandes cabezas de hacha de piedra pulida en forma "T".
De esta manera se empieza a sembrar extensivamente en los bancos de
los ríos Verde y Real. Una parte de los habitantes de Real Alto
desplazaron sus viviendas hacia estos ríos con el fin de proteger
los cultivos y cuidar de las cosechas, formando así cinco
poblaciones satélites relacionadas política y económicamente con la
aldea central.
La urbe de la Fase
Valdivia 3 se reduce, acortándose el área ocupada por viviendas, que
al norte de la aldea son reemplazadas por pozos de almacenaje de
maíz y otros productos. Además, para esta época en Real Alto se
comienza a vislumbrar el desarrollo de las artesanías.
En la Fase 4 y las
dos siguientes, se perfecciona el hilado, el teñido y el tejido, así
como el trabajo en concha, y se producen mejoras en la manufactura
de cerámica y de los acabados de la misma.
Las sociedades
Valdivia que vivían cerca del mar, emprendieron viaje a mar abierto
y a mayor distancia, llegando a construir y poblar centros
ceremoniales en la Isla de la Plata, en el litoral de Manabí. Aunque
Real Alto se redujo de las 16 hectáreas de la fase 3, a 12
hectáreas, el tamaño de su área político-ceremonial aumentó,
volviéndose un centro de reunión para las poblaciones de todo el
valle.
Dos mil años antes
de Cristo es el momento donde los arqueólogos determinan el cambio
que caracteriza a la Fase Valdivia 7, que dura hasta los 1800 antes
de Cristo. Allí los Valdivia empezaron a modificar el paisaje para
volverlo más productivo. En la costa edificaron unos pequeños
embalses que en el idioma nativo llamaron jagüeyes y ahora conocemos
como albarradas; estas estructuras, construidas en las planicies con
subsuelo permeable y semipermeable, retenían el agua, que se
infiltraba lentamente en el subsuelo, del que era extraída mediante
pozos no muy profundos. El suelo delante de las albarradas se
humedecía y servía para sembrar. Solamente entre lo que hoy es la
Libertad, San Lorenzo y Muey se construyeron poco más de 250
albarradas que hicieron posibles las grandes poblaciones
prehispánicas en la zona.
Durante este
período, Real Alto como lugar físico quedó estancado, pero su poder
político siguió incrementándose. Algunos de sus habitantes se
dirigieron hacia el Valle de Quito para intercambiar Spondylus y
otros productos, tomando contacto con pobladores de sitios como la
Mena, Cotocollao Temprano y la encontradas en
contextos Valdivia 7.
En esa época, las
chacras que cultivaban otros pueblos de la cultura Valdivia al norte
de Manabí y de la alta cuenca del Guayas, sufrieron un nuevo
percance: la caída de ceniza volcánica que afectó los cultivos; esto
los impulsó a conquistar las húmedas planicies del sur de Colimes de
Balzar, de Yaguachi y de Samborondón. Actualmente, como entonces,
esta área se inunda durante el invierno.
En un recorrido
aéreo de Guayaquil a Quito podemos apreciar una serie de plataformas
largas, algunas de formas raras, que hoy sabemos fueron hechas por
nuestros campesinos prehispánicos a partir de los 2000 años antes de
Cristo. Estas estructuras agrícolas, que van desapareciendo con la
construcción de piscinas arroceras y para la piscicultura, se
conocen por la gente del área como lomas, y los estudiosos las han
llamado también campos de camellones.
Se trata de grandes
zanjas de drenaje, donde la tierra negra extraída era colocada a lo
largo y al costado de la zanja, creando una plataforma de cultivo
que se mantenía fuera del agua, sobre la cual sembraban. El canal
funcionaba como un río, rico en peces, tortugas, camarones y servía
a una gran cantidad de aves acuáticas, como patos, garzas,
gallaretas, entre muchas otras.
Con el tiempo,
impulsados por el éxito de su invento, siguieron cavando canales y
construyendo plataformas, llegando sus descendientes a transformar
más de 42.000 hectáreas de humedales naturales o tembladeras, en
humedales productivos de gran riqueza. Los Valdivia habían
solucionado el problema del agua, lo cual los llevó a consagrar el
éxito de una revolución neolítica en el Nuevo Mundo ecuatorial.
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