Los metales en manos de nuestros antepasados.

Te has puesto alguna vez a imaginar, ¿cómo lucirían nuestros soberanos Shyris e Incas? ¿Qué adornos llevarían?

Tienes toda la razón. Los adornos que ellos usaron fueron maravillosos, porque nuestros indígenas labraron los metales artísticamente. Volvamos los ojos al ayer, y nos encontraremos con caciques y soberanos ricamente ataviados; veremos oro en grandes cantidades, entregado a los españoles como pago por el rescate de Atahualpa; miraremos el entierro de un soberano adornado con cuentas de oro, narigueras, pendientes, cascabeles, una especie de cetro, una corona de ídolos y un manto hecho de tela y cientos de plaquitas de oro.

No es para menos, nuestros indígenas fueron artistas y están considerados entre los mejores orfebres del mundo. Basta observar las pocas piezas que se conservan de las culturas de nuestros antepasados para que arqueólogos y gente que trabajan con el metal, se hagan estas preguntas:

¿Cómo labraron nuestros indígenas, un pez de plata con escamas de oro en movimiento?

¿Qué método utilizaban para bañar con oro las piezas de cobre?

¿Cómo fundían el oro y el platino?

 

Sabemos que la conquista española acabó con una cultura avanzada que se llevó el secreto de su orfebrería. La belleza de sus formas no fue apreciada por los blancos, a quienes solo les interesó el oro con el cual nuestros indígenas fabricaron las piezas de arte.

Seguramente los secretos de nuestros orfebres descansan bajo las ruinas de los huayra u hornos de viento, donde fundían el oro y otros metales.

 

 

 

Piezas de  orfebrería pertenecientes al Museo del Banco Central,

 Quito-Ecuador.

1 Fuente: Ministerio de Educación, Texto Abramos Surcos

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