Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

El Buey y la Serpiente.

 

EL BUEY Y  LA  SERPIENTE 
            Prólogo

Bajo un árbol sombrío
el manso buey estaba,
y a sus solas rumeaba
diciendo en baja voz:
"Yo sirvo al dueño mío
no sólo como criado
surcando con mi arado
su rústica mansión:

"Se dirige a otro objeto
mi oficio liberal,
y en la ciencia moral
hago de preceptor.

"Si repara discreto
a mi muda enseñanza,
como hace en la labranza
cuando arándola voy;
verá mi mansedumbre;
mi dócil obediencia,
mi sufrida paciencia,
mi constante tesón.

"Una escasa legumbre
me sirve de alimento
de muy poco sustento,
y de ningún sabor"....

Una serpiente astuta,
que bajo el nido asecha
a un gorrión que pelecha
al buey interrumpió:

"Yo. dijo, sin disputa,
soy maestra y preceptora
del hombre, desde la hora
que nos calienta el sol.

"Entonces inocente
en tiempo inmemorial,
le di del bien y el mal
la primera lección".

"Después ya delincuente
y de índole proterva
si mi conducta observa,
mil máximas le doy".

"En mi canto, desvío
de un retiro estudioso;
y en mi curso tortuoso
de un discreto temor".

"De todos desconfío,
porque en fraudes experta
tan sólo sé que acierta
el que piensa lo peor".

"La fama me celebra,
dándome preferencia
por mi mucha prudencia
de la que emblema soy".

Hasta aquí la culebra
sus méritos pregona,
pero nada menciona
de su veneno atroz.

En la naturaleza
todo ser es activo:
y también instructivo
según su condición.

Enseña con viveza
sencilla y elegante
el máximo elefante
y el mínimo arador.

El benéfico bruto
y la fiera dañina
le dan sana doctrina
al buen entendedor.

De todo saca fruto
quien lo bueno aprovecha,
y lo malo desecha,
benévolo lector.

 

 

 

 

 

 

 

 

Serpiente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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