Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

EL ARMADO Y LA RAPOSA

 

FÁBULA II.

 

EL ARMADO Y LA RAPOSA

Desde su madriguera

oscura y tenebrosa,

observa la Raposa

lo que pasa por fuera.

 

Haciendo de persona

satírica y aguda

a cuanto ve saluda

con risa socarrona.

 

Al pasar un Armado

le dice: "señor mío,

¡qué talento y qué brío

tan propio de un soldado!

 

Con la antigua coraza

de la sangrienta lid,

nos representa el Cid

en el talle y la traza.

 

Ese airoso morrión,

ese espaldar y peto,

inspiraran respeto

al mismo Napoleón.

 

Cuénteme, camarada,

si por mal no lo tiene,

¿Contra quién se previene

su bélica jornada?

 

Estando en una tierra
pacífica y amiga,
vestido de loriga
¿a quién hace la guerra?
Dígame por su vida,

así en cada campaña

haga una buena hazaña

¿a dónde es la partida?
El armado guerrero

con gravedad le dijo:

mi marcha la dirijo

contra todo hormiguero.

 

Estos pobres insectos

formando sociedades,

a mis comodidades

dedican sus proyectos.

 

Aunque ellos son millares,

con mi cota de malla

les presento batalla

en sus propios hogares.

 

Mis uñas alborotan

esas republiquillas;

y salen mil cuadrillas

que desde el centro brotan.

 

Su ejército incontable

me embiste con bravura;

pero esta mi armadura

les es impenetrable.

 

Con su débil esfuerzo

y su inútil conato,

sólo aumentan mi plato

y todas las almuerzo.

 

La Zorra con un gesto

manifestó disgusto,

por parecerle injusto

el proceder propuesto.

 

El Armado lo advierte,

y con tono bellaco
añade: "siempre el flaco

fue víctima del fuerte.

 

Pues te dije mis guerras,

saber ahora querría,

¿Por qué causa de día

en lo oscuro te encierras"?

 

Conoció la intención

la Zorra, allá consigo

y le responde: "amigo

siga su expedición".

 

Pon, lector, nuestro nombre

en la fábula y borra

el de Armado y de Zorrra,

y es la historia del hombre.

 

Mi fortuna se labra

de la ajena miseria:

si se habla en la materia,

barajo la palabra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Volver Atrás