Nuevo sistema de Gobierno en el Reino Animal.
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Sabrá mi lector curioso, si por fortuna lo ignora,. por qué es fortuna en el día ignorar algunas cosas....
Que en los países de levante, allá en tierras muy remotas, hubo en el reino animal una conmoción ruidosa.
En un espacioso valle circundado de las ondas por una parte, y de peña inaccesible por la otra.
De todos los animales un congreso se convoca, desde el reptil que se arrastra el ave que se remonta.
Confusamente mezclados el milano y la paloma, el cordero con el lobo, la gallina y la raposa.
Hasta los brutos marinos arrimados a la costa innumerables cabezas sobre las aguas asoman.
El objeto de la junta es variar la antigua forma del político gobierno, porque a muchos incomoda.
Subida sobre un peñasco hizo de orador
la zorra, como en otro tiempo Tulio en las tribunas de Roma.
Sin captar benevolencias con el asunto se
exordia, . diciéndole esta arenga más bien
sentida que docta:
Mas ha de sesenta siglos según la cuenta más corta, que de nuestro imperio el hombre por príncipe se corona.
El es, como uno de tantos mísero mortal; y consta, que nuestras mismas flaquezas, y pasiones le son propias.
Pero hoy en la elevación, cercado de honor y gloria , orgulloso no permite que se le siente una mosca.
Que somos su patrimonio, por todo el orbe pregona; y que nació para rey en su concepto es un
dogma.
Bajo su cetro de hierro, y sus leyes caprichosas. ninguno tiene seguras la vida, la hacienda ni honra.
Sanguinario por carácter, sólo porque se le antoja nos hiere, mata y desuella en juguete y por chacota.
Muchas familias enteras de nuestro género lloran sin su libertad sujetas a esclavitud vergonzosa.
Y los que la conservamos, a su pesar, es a costa de una vida fugitiva llena de susto y zozobra,.
Los brutos, que por humildes, ante él la rodilla doblan, dice que son sus amigos y los oprime y devora.
A los que llama rebeldes porque sus derechos cobran, en sus últimas trincheras a sangre y fuego destroza.
¿Cuál especie de las nuestras hizo fortuna a la sombra de su amparo? ¿dónde están las ventajas y mejoras?
Si con dolosos regalos suele cebar a las bobas es porque le hagan después pías gordo el caldo de la olla.
De modo que es más temible por sus dádivas sinónimas que cuando tirano ofrece veneno, puñal o soga.
Con bárbara petulancia, cuando de noble blasona se apellida por grandeza señor de cuchillo y horca.
Si los peces que me escuchan no fueran mudos, ahora refirieran sus crueldades y fraudulentas tramoyas.
El corpulento cetáceo que en el piélago se engolfa y el humilde caracol, que arrastra su frágil concha, en los anchurosos senos del elemento que moran, no encuentran seguro asilo que los defienda y esconda.
Déspota "el más absoluto, su política es su bolsa, sus leyes son los placeres, y su razón su pistola.
Del gran soberano es esta una diminuta copia, y de su largo reinado la más abreviada historia.
En este punto la inmensa muchedumbre se endemonia, grita, chilla, bala, gruñe, bufa, ruge, brama, rosna.
La serpiente, dando un silbo sobre una piedra se enrosca; eleva el cuello, y erguida la cabeza, así perora:
—En sólo el hombre reunidas las facultades se logran del discurso, la palabra, y de la fuerza obradora.
Aquel cerebro inventor, aquella elocuente boca; aquella mano flexible, que a tantos usos se amolda.
Estos son los tres poderes que en el político idioma a la majestad suprema necesariamente adornan.
Mientras permanezcan juntos, bajo de una mano sola, si alguna vez favorables, mil veces serán en contra.
Los poderes se dividan': uno sea el que sanciona; aquel quien juzga y el otro la fuerza armada se ponga.
Así la soberanía sus principios reconozca; y sirvan sus atributos a la patria de custodia.
Guardándose el equilibrio, las autoridades obran con mutuas emulaciones y recíproca concordia.
Aquí quedó interrumpido el discurso, porque todas las bestias con el aplauso, y
víctores se alborozan.
A una voz gritan: "Se aprueba" y al momento se disponga la ejecución del sistema, que por nosotros se adopta.
Al elefante que ha dado entré los de aquella tropa de su mucha inteligencia unas pruebas muy notorias,
Del poder legislativo dueño absoluto lo nombran; y él, en señal que lo acepta rinde hasta el suelo la trompa.
El judiciario poder que hace las declaratorias de la ley, lo dan al loro, al papagayo y cotorra.
Al famoso orangutango cuya figura confronta con la humana y en la mano tiene diferencia poca,.
El poder se le encomienda de la fuerza ejecutoria; y ya las autoridades una de otra se divorcian.
Los proyectos que el cerebro en bien del público forja, unas lenguas los explican, y otras manos los apoyan.
Es preciso confesar, que si de los tres se toman; de aquel mono la figura, del perico la voz bronca,
Y del discreto elefante la inteligencia que asombra y se unen en un sujeto para hacer una persona,
Nunca podrá resultar un ente tal, que suponga Ib que un estúpido humano de la nación hotentota.
Sin embargo, al ejercicio de la majestad aprontan, y del soberano usurpan el tratamiento y la pompa.
En las primeras sesiones mil abusos se reforman, mil providencias se dictan, mil privilegios derogan.
La libertad se decreta que los animales gozan para explicar lo que siente cada uno en su jerigonza.
Se establece la igualdad con cuya farsa censoria tanto el mínimo arador como a la Ballena importa.
Otras útiles materias dignas de Lacedemonia se examinan y discuten con aplicación heroica.
Pero hétele aquí que cuando con más calor se funciona, según las atribuciones que a cada poder le tocan,
Armado de punta en blanco con una valiente escolta de Alanos, el hombre mismo se presenta entre las rocas.
Con el arribo importuno la multitud quedó absorta; "él es, dicen, y a nosotros se dirige su derrota".
El elefante discreto, que conoce y reflexiona los peligros, el primero puso pies en polvorosa.
En volandas le siguieron de las indiciarías Togas las turbas; y de las aves la sociedad volantona.
El orangutango grave, por hacer la fuga pronta, multiplicando los pies sobre las manos se postra.
Tras él huyeron las fieras apostando a quien más corra, desamparan la campaña y en las malezas se emboscan.
Las culebras se desfilan con inflexiones tortuosas, y en los hoyos subterráneos ocultaron su ponzoña.
Los peces se zambuyeron a sus cavernas más hondas, y con el gran movimiento las aguas hicieron olas.
Sólo las especies mansas con su suerte se conforman y siguen, o bien paciendo o bien rumiando a sus solas.
El hombre llega triunfante sin que nada se le oponga; y el reino animal se rige por sus antiguos axiomas.
Permite, lector amigo, que mis conceptos proponga sin hacer aplicaciones porque suelen ser odiosas: ---------------------- Si acaso algún Aristarco mal mi fábula acomoda, diré lo que dijo
Iriarte:
"que con su pan se lo coma".
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