Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

LOS FUEROS JUMENTILES.

 

FÁBULA XIX.

LOS FUEROS JUMENTILES.

 

A cierta función de iglesia,

que con un motivo regio

se celebraba, asistían

todos los ilustres cuerpos.

 

El Tribunal Superior

en su respetable acuerdo,

de los señores togados

y Presidente compuesto.

 

Con todo aquel aparato,

de ministros subalternos,

con paso grave y medido,

también se dirige al templo.

 

Al embocar una calle

se pasaron los maceros:

el señor Regente entonces

dijo: ¿en qué nos detenemos?

 

Es el Real Claustro, responden

de los Doctores y Maestros,

que con todas sus insignias

caminan al mismo objeto.

 

Que se suspendan, repuso

con aire imperioso y serio,

y córteseles el paso

nuestra marcha prosiguiendo!

 

Al punto así se ejecuta;

y los Doctores discretos

la autoridad reconocen,

y permanecen suspensos.

 

A pocos pasos andados

vuelven a estar los porteros

inmóviles; y pregunta

segunda vez: ¿qué hay de nuevo?

Es una recua, contestan,

de más de treinta jumentos,

que unidos uno en pos de otro,

siguen sin dar intermedio.

 

Pues es preciso esperar

que pase el último de ellos;

dijo el Señor Presidente

del Tribunal circunspecto.

 

Cumplióse al pie de la letra

el acordado decreto,

y dióseles libre PASE

a los Jumentiles Fueros.

 

Es cordura sostener

con los sabios los derechos,

y no es menos discreción

el cederlos a los necios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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