Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

EL PAVO REAL, EL GUARDA Y EL LORO

 

FÁBULA XXVI.
 

EL PAVO REAL, EL GUARDA Y EL LORO
 

Un soberbio Pavo Real,

de pluma tersa y dorada,

con brillantez adornada

se paseaba en un corral.

 

El petulante animal

con aire de señorío

miraba el rico atavío

de su pluma: pero mudo,

aun en su elogio no pudo

decir: "este pico es mío".

 

Mientras tanto tomó asiento,

allí cerca, un pobre Guarda,

de estos de la pluma parda

que no tienen lucimiento:

 

Pero con melifluo acento

abre la dulce garganta,

y de tal manera canta,

con voz delicada y suave,

que aun el Pavón que no sabe

admiró dulzura tanta.

 

Necio entonces y orgulloso,

al mismo tiempo que rico,

quiere imitarle, abre el pico,

y da un graznido espantoso.

 

Mi Loro que es malicioso,

con una falsa risilla

dijo: "Bravo, qué bien brilla

con el resplandor del oro!

Mas no tiene lo canoro

de esa discreta avecilla".

 

Dime, musa, si has sabido

los misterios de los hados,

¿por qué están enemistados

lo rico con lo entendido?
Bajo un humilde vestido

vive el sabio en menosprecio,

mientras el soberbio necio,

lleno de oro y de arrogancia,

en medio de la ignorancia

merece el común aprecio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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