-LAS PALOMAS Y LOS SANATES NIDIFICANDO.
Con filosóficos ojos cierto curioso observaba las palomas y sanates en la estación que anidaban.
Las primeras, macho y hembra de conformidad trabajan desde el punto que en el nido se pone la primer paja.
Una lleva el material y otra, sin nivel ni escuadra, naturalmente arquitecta con sólo el pico lo labra.
Después, en la empollación. sobre los huevos descansan, una llega y los fomenta mientras la otra se levanta.
De los nacidos pichones no se descuidan entrambas, suministrando a cada uno la asistencia necesaria.
De los preparados buches al de los pollos trasladan la ya medio digerida y conveniente substancia.
Las palomas de este modo, al tiempo que se propagan, con igualdad participan los placeres y las cargas.
Al contrario en los sanates, la hembra tan sólo se afana: ella el material conduce, empieza el nido y lo acaba:
Ella los huevos calienta, y cuando los pollos saca, sólo ella con mil fatigas les proporciona la vianda.
Mientras tanto el clarinero, que es el macho de la casta, cantando de árbol en árbol alegre la vida pasa.
El curioso observador, viendo diferencia tanta entre estas aves, decía, adivinando la causa:
"En el consorcio nupcial, la fidelidad jurada un padre cierto a los hijos en el marido señala.
Este los tiene por suyos y con tierno amor los ama, dividiendo con la madre los cuidados de la crianza.
Pero en el franco comercio de una Venus libre y vaga aun la misma madre ignora el padre de lo que nazca.
Todo macho desconoce esta prole por extraña, y porque puede ser de otro nadie por suyo lo marca
------------------------- Sepan para su gobierno mi fábula las muchachas; e imitando a las palomas no pretendan ser sanatas.
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