Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

LAS PALOMAS Y LOS SANATES NIDIFICANDO. 

 

-LAS PALOMAS Y LOS SANATES NIDIFICANDO. 

Con filosóficos ojos
cierto curioso observaba
las palomas y sanates
en la estación que anidaban.

Las primeras, macho y hembra
de conformidad trabajan
desde el punto que en el nido
se pone la primer paja.

Una lleva el material
y otra, sin nivel ni escuadra,
naturalmente arquitecta
con sólo el pico lo labra.

Después, en la empollación.
sobre los huevos descansan,
una llega y los fomenta
mientras la otra se levanta.

De los nacidos pichones
no se descuidan entrambas,
suministrando a cada uno
la asistencia necesaria.

De los preparados buches
al de los pollos trasladan
la ya medio digerida
y conveniente substancia.

Las palomas de este modo,
al tiempo que se propagan,
con igualdad participan
los placeres y las cargas.

Al contrario en los sanates,
la hembra tan sólo se afana:
ella el material conduce,
empieza el nido y lo acaba:

Ella los huevos calienta,
y cuando los pollos saca,
sólo ella con mil fatigas
les proporciona la vianda.

Mientras tanto el clarinero,
que es el macho de la casta,
cantando de árbol en árbol
alegre la vida pasa.

El curioso observador,
viendo diferencia tanta
entre estas aves, decía,
adivinando la causa:

"En el consorcio nupcial,
la fidelidad jurada
un padre cierto a los hijos
en el marido señala.

Este los tiene por suyos
y con tierno amor los ama,
dividiendo con la madre
los cuidados de la crianza.

Pero en el franco comercio
de una Venus libre y vaga
aun la misma madre ignora
el padre de lo que nazca.

Todo macho desconoce
esta prole por extraña,
y porque puede ser de otro
nadie por suyo lo marca


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Sepan para su gobierno
mi fábula las muchachas;
e imitando a las palomas
no pretendan ser sanatas.

Sanate

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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