Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

LA LOCA Y LA VIEJA

 

LA LOCA Y LA VIEJA

 

Había una loca

de esas sosegadas,

que pasan por cuerdas

si no se les habla.

Un día en el templo,

que rezando estaba

tan grave y atenta

como una beata,

cierta vieja tonta

en hora menguada,

se hincó junto a ella,

y luego desgarra

con fuerte tosida,

su gran salivada.

—¿Cómo a mi escupirme?

Quién así me trata?—

le dice la loca,
toda amostazada:

turbóse la vieja;

quiso sosegarla

con buenas razones,

que allí fueron vanas;

y de unas en otras,

se armaron entrambas

de picos y manos,

sus únicas armas.

Hubo la de MIENTES.

Lo de NORAMALA,

lo de MAS ES ELLA,

con el de las pascuas.

La cosa iba a punto

de darse guantadas,

cuando un venerable,

ropa negra y larga,

semblante severo

y barriga inflada:

—"Es loca, le dijo

aparte, a la anciana,

déjela en su tema,

no hay que porfiarla".

—"Ya yo le decía,

le repuso ufana,

que sólo una loca

así me tratara".

—"Mejor fuera verlo

en su disonancia,

y evitar el riesgo

de ser arañada",

dijo el de lo negro,

y acabó la frasca.

 

Así pierde el tiempo

el que lo malgasta

con los testarudos

de razón escasa.
 

De argüir con los necios

¿qué fruto se saca?

A veces dicterios,

y a veces patadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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