Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

LA VIEJA Y EL BAILARÍN

 

LA VIEJA Y EL BAILARÍN
 

Deseaba un bailarín

lucir en no sé qué fiesta

con un vestido compuesto

de mil colores y telas.

 

No tenía facultades

para conseguir la empresa:

mas él se ingenió de modo,

que al fin se salió con ella.

 

Dedicóse a recoger

los retazos de las piezas

que los sastres conservaban

mal habidos en sus tiendas.

 

Eran algunos de a vara,

y también de vara y media,

porque el sastre nunca tiene

igualdad en su conciencia.

 

En la encoge y en la alarga

según corre la tijera;

si le sobra mucho, mucho,

y si poco, se contenta.

 

Pero nuestro bailarín

buscaba más menudencias;

de suerte que diez pedazos

componían una sesma.

 

De este modo en un canasto

juntó las brillantes muestras

de la industria y patriotismo

de naciones extranjeras.

 

Como él sabía coser,

y gastaba mucha flema,

trazó un vestido muy charro

con sólo sobras ajenas.
 

Salió con él por la pascua,

y me pareció que era

un tablerito de damas

el pantalón y chaqueta.

 

Le lucía grandemente

pues toda la turba necia

se lo quedaba mirando,

casi con la boca abierta.

 

Pero los más advertidos

motejaban su extrañeza,

y los tunos descargaban

sobre él infinitas piedras.

 

Mas viendo que le zumbaban

algunas por las orejas,

se refugió en mi zaguán

lleno de miedo y vergüenza.

 

Valiose de la ocasión

mi anciana y señora abuela

para darle unos consejos,

y le habló de esta manera:

 

"Válgame Dios, hijo mío,

qué de puntadas te cuesta

ese vestido, que al fin

vale muy poca moneda!

 

Cuánto mejor te estaría

un vestidito de jerga,

que sobre ser más honesto

tan corrido no te viera!

 

Más sencillo y más barato!

sin duda alguna saliera,

y con ser menos vistoso

no fueran tantas tus penas.

 

—¿Más barato? no, señora!

menos trabajo, pudiera:

pues todos estos retazos

ni un maravedí me cuestan.

 

SOLO CON HABER ANDADO

DÍAS, DE TIENDA EN TIENDA,

Y COGIENDO AQUÍ Y ALLÍ,

SALIÓ LA OBRA COMPLETA.

 

—¿Completa? no digas eso,

replicó la buena vieja,

que no es completo lo que es

hecho de infinitas piezas.

 

Tú pretendiste lucir

valiéndote de esa treta;

pero ya ves que al que quiere

dar un chasco, le chasquean.

 

EL POBRE CON SU SAYAL

PUEDE LUCIR DONDE QUIERA;

MAS DESHONRA AL PETIMETRE

LA PANA CUANDO ES AJENA.

 

—Alto ahí, me dijo entonces,

Oigan qué linda ocurrencia,

lo que con este motivo

se me vino a la mollera:

 

Ah ¡cuántos autores nuevos

al bailarín se asemejan,

de aquellos que dan a luz

obras de varías materias!

 

SOLO CON HABER ANDADO

REGISTRANDO BIBLIOTECAS

Y COGIENDO AQUÍ Y ALLÍ,

SACAN SUS OBRAS COMPLEJAS,

 

Harto mejor les sería

que sus libros compusieran

a lo pobre, porque puede

decirles alguna vieja:

 

EL AUTOR, AUNQUE MEDIANO,

PUEDE LUCIR DONDE QUIERA:

MAS DESHONRA AL ESCRITOR

LA CIENCIA, CUANDO ES AJENA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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