LA
VIEJA Y EL BAILARÍN
Deseaba un bailarín
lucir en no sé qué fiesta
con un vestido compuesto
de mil colores y telas.
No tenía facultades
para conseguir la empresa:
mas él se ingenió de modo,
que al fin se salió con ella.
Dedicóse a recoger
los retazos de las piezas
que los sastres conservaban
mal habidos en sus tiendas.
Eran algunos de a vara,
y
también de vara y media,
porque el sastre nunca tiene
igualdad en su conciencia.
En la encoge y en la alarga
según corre la tijera;
si le sobra mucho, mucho,
y
si poco, se contenta.
Pero nuestro bailarín
buscaba más menudencias;
de suerte que diez pedazos
componían una sesma.
De este modo en un canasto
juntó las brillantes muestras
de la industria y patriotismo
de naciones extranjeras.
Como él sabía coser,
y
gastaba mucha flema,
trazó un vestido muy charro
con sólo sobras ajenas.
Salió con él por la pascua,
y
me pareció que era
un tablerito de damas
el pantalón y chaqueta.
Le lucía grandemente
pues toda la turba necia
se lo quedaba mirando,
casi con la boca abierta.
Pero los más advertidos
motejaban su extrañeza,
y
los tunos descargaban
sobre él infinitas piedras.
Mas viendo que le zumbaban
algunas por las orejas,
se refugió en mi zaguán
lleno de miedo y vergüenza.
Valiose de la ocasión
mi anciana y señora abuela
para darle unos consejos,
y
le habló de esta manera:
"Válgame Dios, hijo mío,
qué de puntadas te cuesta
ese vestido, que al fin
vale muy poca moneda!
Cuánto mejor te estaría
un vestidito de jerga,
que sobre ser más honesto
tan corrido no te viera!
Más sencillo y más barato!
sin duda alguna saliera,
y
con ser menos vistoso
no fueran tantas tus penas.
—¿Más barato? no, señora!
menos trabajo, pudiera:
pues todos estos retazos
ni un maravedí me cuestan.
SOLO CON HABER ANDADO
DÍAS, DE TIENDA EN TIENDA,
Y
COGIENDO AQUÍ Y ALLÍ,
SALIÓ LA OBRA COMPLETA.
—¿Completa? no digas eso,
replicó la buena vieja,
que no es completo lo que es
hecho de infinitas piezas.
Tú pretendiste lucir
valiéndote de esa treta;
pero ya ves que al que quiere
dar un chasco, le chasquean.
EL POBRE CON SU SAYAL
PUEDE LUCIR DONDE QUIERA;
MAS DESHONRA AL PETIMETRE
LA PANA CUANDO ES AJENA.
—Alto ahí, me dijo entonces,
Oigan qué linda ocurrencia,
lo que con este motivo
se me vino a la mollera:
Ah ¡cuántos autores nuevos
al bailarín se asemejan,
de aquellos que dan a luz
obras de varías materias!
SOLO CON HABER ANDADO
REGISTRANDO BIBLIOTECAS
Y
COGIENDO AQUÍ Y ALLÍ,
SACAN SUS OBRAS COMPLEJAS,
Harto mejor les sería
que sus libros compusieran
a
lo pobre, porque puede
decirles alguna vieja:
EL AUTOR, AUNQUE MEDIANO,
PUEDE LUCIR DONDE QUIERA:
MAS DESHONRA AL ESCRITOR
LA CIENCIA, CUANDO ES AJENA.
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