Fábulas  Completas 

 Dr. Rafael García Goyena

LA ARAÑA Y LA ORUGA 

 

FÁBULA   III

LA ARAÑA Y LA ORUGA 

Bajo un vaso cristalino

suelo encerrar las orugas,

para saber cuándo y cómo

en mariposas se mudan.

 

Este insecto, por instinto,

para la muerte acostumbra

disponerse en un retiro

lejos del comercio y bulla.

 

En abstinencia perpetua,

y con vigilancia suma

sus postrimeros instantes

toda su atención ocupan.

De cierto humor glutinoso

que de sus entrañas purga

con delgados hilos teje

las fatales ligaduras.

Contra lo terso del vaso

repetidas hebras cruza,

y sobre ellas sus cenizas,

y las esperanzas funda.

Allí con impulso propio

la antigua piel se desnuda,

y bajo el nombre de ninfa

una bolsa la sepulta.

 

Pasados algunos días,

en que el calor la fecunda,

ya mariposa brillante

sale volando de la urna.

 

Observando este portento

una vez, como otras muchas,

vi. en un pequeño resquicio,

que estaba una araña oculta.

 

Entre el vaso y la pared

extendió su tela, astuta,

con cuyo doloso arbitrio

su efímera vida busca.

 

Atisbando cautelosa

a un gusano en su clausura

entre dientes murmuraba,

haciéndole mofa y burla.

 

" ¡Qué raro tema, decía,

el que a este bicho preocupa!

no come, bebe, ni duerme,

pensando sólo en la tumba.  

 

¡Pobre diablo! con qué empeño,

con qué calor, y qué furia

ha tomado por oficio

labrarse la sepultura.  

 

Las entrañas se devana,

y para morir madruga,

de las delicias se priva,

y hasta el pellejo renuncia.  

 

Yo también me desentraño,

pero por la causa justa

de procurarme la vida

y placeres que la endulzan.  

Al sólo nombre de muerte

el cuerpo se me espeluzna,

su más remoto peligro

me hace guardar esta gruta".  

 

Oyolo todo el gusano

y con su voz moribunda

le dijo: "los dos tenemos

razón en nuestra conducta.  

 

Tú, que otra vida no esperas

más que la presente, gusta,

de sus placeres, y teme

que la muerte los destruya.  

 

Yo voy alegre al sepulcro

y aun lo prevengo de industria,

porque la muerte es el medio

de mejorar mi fortuna.  

 

Ahora soy gusano humilde

que me arrastro con angustia,

y mañana ave del cielo

volaré por las alturas".

Lo mismo decir pudiera .

un fraile de la cartuja,

contestándole a Voltaire

los sarcasmos y las zumbas.

Siglo que ilustrado llaman

las arañas de que abunda:

aprovecha las lecciones

con que un gusano te alumbra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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