Además se procurará agradecer al personal que dedica sus mejores esfuerzos para restablecer la salud de todas las personas."La enfermedad es una experiencia profunda, un acontecimiento fundamental de la existencia (Dolentium hominum 2), que deja al descubierto la fragilidad humana e introduce a quien la sufre en un mundo lleno de interrogantes.
El tiempo de la enfermedad, ya sea crónica o aguda, más o menos grave, es un tiempo de pausas e inquietudes, de sombras y esperanzas, en el que todo es puesto a prueba.
En una situación así, puede brotar espontáneamente la oración, pero también puede cuestionarse su valor: ¿sirve para algo? Para muchos, la oración ha dejado de interesar por no ser útil. Para otros sigue siendo un asunto privado e intimista. Es preciso revisar qué significa orar hoy y cómo orar en la enfermedad. "(Conferencia Episcopal Española)
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