19 Febrero

 

Muerte de José Joaquín de Olmedo.1

Olmedo "Se trasladó a Paita, en cumplimiento de la comisión que le confió el Presidente Roca de reclamar al Gobierno del Perú los restos del Mariscal La Mar. Estuvo en Lima por última vez en 1846, y dejó al paso algunas composiciones en los álbumes de algunas limeñas.

<Olmedo en el Cementerio General de Guayaquil

El 31 de Enero de 1847 escribe, de vuelta a Guayaquil, a Don Andrés Bello: «Después de una larga peregrinación he vuelto del Perú, adonde fui a buscar la salud y no la encontré».

El fin se acercaba. Veinte días después de esta última carta el 19 de Febrero de 1847, faltándole un mes para cumplir 67 años, entregó su alma al Criador, en brazos de su antiguo condiscípulo y amigo, el Ilmo. Francisco Garaicoa, primer Obispo de Guayaquil.

La muerte de Olmedo fue duelo de la Patria. La voz oficial se hizo oír en El Nacional de 2 de Marzo de 1847, en el que se leen entre otras estas graves sentencias: «El Señor Olmedo ha sabido llevar hasta el sepulcro la misión noble de su vida pública, la misión noble de servir a la Patria con provecho de ella y con lauro de su reputación. Los primeros días de su juventud fueron los primeros días de la historia de nuestra redención política.... En la postrimera estación de su noble existencia, cuando ya la mortífera enfermedad pronosticaba cercana muerte, le hemos visto abajarse del lecho del dolor, y reanimándose con la grandiosidad de la idea de rescatar su patria del poder de la tiranía, ponerse a la cabeza de los libres, asistir a los reales del pueblo, y animar con su ejemplo y con el mágico poder de su elocuencia a los que peleaban por rendir el ejército extranjero que invencible se creía; le hemos visto en el solio de la autoridad popular dirigiendo con serenidad y hasta con dulzura la nave del Estado sacudida por recias tempestades y en peligro de hundirse para siempre en un abismo de sangre; le hemos visto llevar personalmente el laurel del triunfo y la oliva de la paz entre la Representación nacional, felicitarle por su inauguración política, y retirarse contento y feliz. ... al último descanso de la vida! Ensalcemos su nombre y bendiga­mos eternamente su memoria»

Este recuerdo y esta bendición han quedado grabados en su epitafio:    

A Dios glorificador Aquí yace

 el Doctor D. José Joaquín Olmedo,

Fue el padre de la Patria

El ídolo de su pueblo,

Poseyó todos los talentos

Practicó todas las virtudes

1847

Enlaces relacionados:

* Biografía de Olmedo

Fuente: Estudio Aurelio Espinoza Pólit, S.I.

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