ORACIÓN FÚNEBRE1Pronunciada por el Ing. Com. Joaquín Martínez Amador.En Memoria del Dr. Leonidas Ortega Moreira. 18 Agosto de 1911- 7 de Enero de 1987
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| La huella más visible y más conocida que un hombre deja en el mundo al partir es la huella de sus actos, de sus realizaciones, de sus triunfos y de sus fracasos. Hay otra huella, sin embargo, mucho más profunda y que refleja mejor lo que ese hombre ha sido: la huella de sus aspiraciones, la huella de sus sueños, la huella de sus ilusiones. La huella de lo que él hizo para dejar el mundo como él hubiese querido que el mundo fuese; la huella de las enseñanzas que sembró en la mente y en el corazón de aquellos que le rodearon, de tal manera que pudieran algún día dar fruto, plantadas y cuidadas por sus discípulos; la huella del ejemplo que dio en su casa y que llega a su propia familia, a aquellos que han compartido íntimamente su vida. |
Es la huella de las aspiraciones, de los sueños y de las ilusiones de Leonidas Ortega Moreira lo que quisiera hacer aflorar a la mente y al corazón de todos los que hoy nos hemos reunido aquí a rendirle homenaje.La vida de un hombre, a primera vista, puede parecer clara y sencilla si nos limitamos a enumerar sus realizaciones, a aplaudir sus triunfos y a lamentar sus fracasos. Pero cuando la observamos más de cerca y perdemos ya los grandes rasgos y nos enfrentamos a la trama pequeña y apretada que hace la labor de todos los días, allí, y solamente allí, empezamos a conocer al hombre. Comprendemos que las grandes realizaciones, los grandes triunfos y los grandes fracasos son solamente la expresión más visible de un conjunto enorme de pequeños pasos, de pequeñas decisiones, de pequeños avances, de pequeños retrocesos. Comprendemos que eso pasos, que esas decisiones, que esos avances y que esos retrocesos son realmente lo que debemos mirar para conocer a un hombre a cabalidad, tal como es. La gran realización, el gran triunfo o el gran fracaso es solamente la floración final de un largo proceso que empezó con la preparación del terreno, con el escoger de las semillas, con el plantarlas, con el abonarlas y con el cuidado de su crecimiento, hasta que finalmente florecen.Mirando la trama pequeña y apretada de la vida comprendemos como, y con cuanta facilidad, podemos perder el camino en la serie de pequeños pasos y de pequeñas decisiones que debemos tomar día a día. Comprendemos cuan fácil es tomar un atajo que nos aleja de la gran meta trazada. Comprendemos la fuerza de carácter y la unidad de pensamiento que hace falta para no ser tentados por el oportunismo cegador, por el beneficio fácil, por el éxito hueco olvidando lo que buscamos alcanzar al final, de la vida, ese faro lejano que hemos fijado como nuestra meta. |
Aquí, hoy, frente a Leonidas Ortega Moreira dejemos de pensar un momento en sus grandes realizaciones, triunfos y fracasos y recordemos al hombre de todos los días, a la forma en que actuaba y reaccionaba a las cosas de todos los días, a su manera de pensar y actuar, siempre recta, siempre clara, siempre en línea con el faro en el que veía brillar, a lo lejos, al destino que se había trazado. Estamos aquí reunidos para honrar a un hombre que en el curso de su vida tuvo la fuerza de carácter y la unidad de pensamiento para tomar las pequeñas decisiones de todos los días sin perder de vista el objetivo final; sin dejarse tentar por el beneficio fácil, por el oportunismo cegador, por el éxito hueco, por esa tan humana inclinación al atajo fácil.Observando la trama de la vida de este hombre es cuando y donde podemos comprender la claridad de pensamiento y la rectitud de acción de Leónidas Ortega Moreira. Y eso es aún más claro cuando se yace frente a Dios, sin el entorno social o físico que en vida muchas veces confunde; sin lo que se tenía, sino simplemente con lo que se ha dejado.Y es entonces cuando se puede mirar con absoluta claridad la huella que Leonidas Ortega Moreira ha dejado, y se puede apreciar en su justo valor el esfuerzo, el tesón y el coraje que él tuvo que poner para esa huella, aún en su trama más pequeña, no se desviase; y es entonces, y solo entonces, que tenemos clara comprensión de lo que hemos perdido con su partida, de la pérdida irrecuperable que es la desaparición del ejemplo que él significaba para todos nosotros. |
* Foto tomada por el Cementerio General de Guayaquil editor1 Fuente: Un hombre para recordar. Dr. Leonidas Ortega Moreira: Su trayectoria y Obras 1911-1987 Edit. Artes Gráficas Senefelder 1988 |