El interés por las ciencias naturales, que se
había ido desarrollando a raíz de la ilustración, dio origen a un nuevo
tipo ideal de científico que habría luego de ser imitado por una serie
de generaciones posteriores: el investigador viajero. El hecho de que
América Latina hubiera sido hasta entonces muy poco investigada actuó en
este sentido como un imán A algunas realizaciones técnicas y científicas
aisladas tales como la creación por parte del barón von Nordenflycht en
1790, en Lima, de un laboratorio mineralógico (del que surgiría más
tarde la Escuela de Mineralogía) o la investigación de ciertas regiones
como la de Manaos llevada a cabo por Xavier Feigl, siguió la primera
investigación amplia de grandes partes de iberoamérica realizada por
Alejandro de Humboldt.
Tras varios años de
preparación y equipado con los instrumentos científicos necesarios,
Alejandro de Humboldt recorrió de 1799 a 1804, 10.000 kilómetros a través
de siete países de Sud y Norteamérica. Durante algún tiempo se radicó en
México y anotó allí todos los hechos y datos acerca de la naturaleza, la
sociedad y la historia del país, conservados desde el comienzo de la
colonización española. A diferencia de numerosos otros investigadores,
consideró que las grandes culturas precolombinas estaban a la misma altura
que las del Viejo Continente. Su apertura a los aspectos universales de
América Latina le permitió ser el primero en llevar a cabo una historia
natural de América Latina, abandonando la mera descripción de la
naturaleza que hasta entonces se había practicado incipientemente en
algunas partes del Nuevo Mundo. El acento en la propia tradición de
América Latina, que caracteriza precisamente las investigaciones de
Humboldt, condujo a una evaluación totalmente nueva de la herencia
cultural americana. Su libro «Vues des Cordilléres
et monuments des peuples indigénes de l'Amérique» representa el
comienzo de la arqueología latinoamericana. Las investigaciones botánicas,
geográficas y geológicas de Humboldt siguen influyendo hasta hoy en estas
ciencias, como lo demuestran trabajos recientes tales como, por ejemplo,
los realizados por Carl Troll en los últimos veinte años en la Cordillera
de los Andes. Además, fue uno de los iniciadores fundamentales de la idea
del Canal de Panamá.
En 1804, Humboldt regresó a Europa, en donde
concluyó su obra de 36 volúmenes «Voyage
aux régions équinoxiales du Nouveau Continent», la más
extensa crónica privada de viajes de la historia. En París, se
entrevistó con Bolívar quien encontró en Humboldt un decidido partidario
de la independencia de América Latina por considerar que su sociedad
estaba ya políticamente madura para ella. Durante muchos años, Bolívar y
Humboldt mantuvieron un activo contacto epistolar.

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Frente
al Chimborazo ( según un dibujo de Alejandro de Humboldt)
"Humboldt con sus ojos, ha arrancado la América de la ignorancia,
y con su pluma la ha pintado tan bella como su propia naturaleza"
Bolívar
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En 1821, Bolívar solicitó a Humboldt el envió de
científicos de la naturaleza a América Latina a fin de que continuaran
la investigación del continente que aquél había iniciado. En 1857, seis
países latinoamericanos nombraron ciudadano de honor a este científico
que entonces vivía en Berlin; dos años más tarde, Benito Juárez concedió
a Humboldt el titulo de «Benefactor de la patria». Bolívar resumió así
la importancia de Humboldt para América Latina: « El barón de Humboldt
cuyo saber ha hecho más bien a la América que todos sus conquistadores»
y «Humboldt, con sus ojos, ha arrancado la América de la ignorancia, y
con su pluma la ha pintado tan bella como su propia naturaleza».
También desde Berlín, Humboldt
siguió prestando su apoyo a la investigación de la naturaleza americana
por parte de científicos alemanes. Propició la preparación de un
diccionario de dialectos mexicano-español y estimuló a Moritz Wagner para
que investigara el trazado adecuado del Canal de Panamá como así también
al príncipe Maximilian zu Wied en sus expediciones a varias provincias del
Brasil, en 1815-1817. Los estudios botánicos y zoológicos de Johann
Baptist Spix y de KarI Friedrich von Martius en Brasil, que también fueron
inspirados por Humboldt, constituyen unos de los informes científicos
sobre Iberoamérica más importantes de su época.
La actividad científica de estos investigadores
coincide con las creaciones artísticas de Johann Moritz Rugendas quien
en sus años de viaje por casi todos los países del subcontinente
describió en sus dibujos y pinturas la naturaleza y la civilización de
América Latina. Su obra puede ser considerada en la actualidad como un
exponente clave de la pintura tropical realista y tuvo en su hora una
gran influencia en la imagen europea de América Latina. A su vez, los
cuadros de Rugendas y de otros importantes artistas alemanes que habían
trabajado en América Latina, como O. Grashof, A. Goering y F.
Bellermann, influyeron también en las pinturas nacionales de América
Latina."
La
obra de Humboldt abrió, desde la perspectiva de la investigación de la
naturaleza, un amplio campo para la comprensión de América Latina y
contribuyó a reforzar la identidad del subcontinente. Ninguna expresión de
la importancia de esta labor que la inscripción que desde los años 30
puede leerse en el monumento a Alejandro de Humboldt delante de la antigua
Universidad de Berlín ( actualmente Universidad Humboldt de Berlín
Oriental) : -
La Universidad de la Habana al segundo
descubridor de Cuba -
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