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Nació
en la ciudad de Guayaquil, no existiendo datos precisos en lo que
respecta a la fecha, pero si leemos a Francisco Campos en su "Galería
Biográfica", así también las investigaciones publicadas en el
boletín de la Biblioteca municipal del año de 1914, por Camilo
Destruge podríamos decir que nació entre los años 1805 y 1806 (Jenny
Estrada). (59)
Fue
alumno de la Escuela Náutica, fundada en Guayaquil por el General Juan
Illingworth, iniciando sus estudios navales el año de 1823, distinguiéndose
por su aprovechamiento y disciplina. Al igual que sus compañeros, se
embarcó en las unidades de la Escuadra colombiana, en calidad de
Guardiamarina, obteniendo el año de 1830 el grado de Teniente de
Fragata.
NACIMIENTO
DEL SUBMARINO
Antes
de narrar la hazaña inventiva de José Rodríguez, me permito
transcribir de la enciclopedia "El Mar" de Salvat los primeros
intentos del hombre de navegar por debajo del agua:
Los
primeros indicios relacionados con la posibilidad del hombre de
desplazarse por debajo del agua con un navío los encontramos ya en una
"Memoria" de Leonardo da Vinci. Vinieron después los estudios
del matemático inglés William Bourne. El primero que llevó a término
la construcción de un submarino de madera dotado de remos fue el holandés
Cornelis van Drebbel, que realizó el viaje Westminster-Greenwich a
bordo de su unidad, Jacobo I de Inglaterra, en el año 1620. Durante el
siglo XVI hubo diversas tentativas, pero hay que llegar a 1775 para
lograr un verdadero submarino, el "Turtle" de Bushnell,
utilizado durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos
por el sargento Ezra Lee, a quien poco faltó para lograr el éxito.
Consiguió llegar, en efecto, bajo la fragata inglesa "Eagle"
y con un taladro intentó barrenar el casco enemigo para fijar allí la
carga explosiva, pero desanimado al ver que el taladro no lograba
perforar el casco (había tropezado casualmente con una placa de hierro
en un casco casi por entero de madera), se retiró sin intentar repetir
la operación en otro punto. El "Turtle" tenía ya la
posibilidad de variar su peso mediante un tanque interior de agua a
nivel variable, poseía dos hélices, una vertical y otra horizontal,
para variar la cota y dirección, y un par de remos y un timón. Un solo
operador manejaba todos los instrumentos.
"Otro
gran paso adelante fue dado, al iniciarse el siglo XIX, por Robert
Fulton, que con su "Nautilus", y en unión de dos compañeros,
descendió por primera vez a una profundidad de 8 metros, permaneciendo
allí una hora, y seis en un segundo intento. Pero, a pesar del estímulo
prestado por Napoleón y del hundimiento del bergantín
"Dorotea" por obra del "Nautilus" ocurrido ante los
propios ojos de Pitt, Fulton no pudo llevar adelante su tarea. Los
marinos de la época consideraban el submarino un medio indigno y
desleal de la guerra en el mar; y, por tanto fue rechazado por
todos".
José
Rodríguez Labandera se encontraba en Perú y el 7 de julio de 1837,
presentó al Gobierno de ese país un modelo de embarcación submarina
realizado a escala, esta idea fue concebida a orillas del río Guayas y
la fue madurando poco a poco. Expuso las ventajas de esta nave en
tiempos de guerra y obtuvo la autorización oficial, pero no apoyo económico,
fracasando su intento de construcción, regresando a Guayaquil el año
de 1838, año en que con esfuerzo y dedicación construyó la ansiada
embarcación.
Siendo
Gobernador de Guayaquil el General Vicente González, Rodríguez ofreció
a la ciudad, el 18 de septiembre de 1838, las pruebas de su
"Hipopótamo",
nave que representaba el primer intento de navegación submarina en la
América del Sur, realizado mucho antes que el marino español, José
Peral, quien efectuó en 1859 sus extraordinarias demostraciones de
navegación submarina. (60)
En
"El Ecuatoriano" del Guayas, periódico de la época, se
publicó lo siguiente:
"El
Hipopótamo".— Tal es el nombre que se ha dado al buque de guerra
que navega entre dos aguas, obra de invención
del señor José Rodríguez, alumno que fue de
la Escuela Náutica.
"Con
demasiada sorpresa han visto los habitantes del Guayas, que se hallaban
en botes y diferentes embarcaciones menores, colocados enfrente de la
ciudad, al otro lado del río, sumergirse el "Hipopótamo",
estando a su bordo el señor José Rodríguez, en unión del señor José
Quevedo, joven contemporáneo de aquel y natural también de este país,
y seguirlo con la vista fija a un pequeño tubo, que quedaba muy poco
fuera del agua e imperceptible a la simple mirada, a una distancia
regular; dicho tubo estaba amparado por una
boca de fuego en la que estaba colocada el asta de la bandera nacional,
que flameaba hermosamente por la brisa que corría".
Por
otro lado, el General Vicente González, en oficio que dirige al
Ministro de lo Interior, dice textualmente: (59)
"Ayer,
todo el pueblo de Guayaquil se hallaba reunido, con expectativa,
esperando que el nuevo bajel atravesase la ribera opuesta donde se
hallaba preparado. Multitud de botes y embarcaciones de otra especie,
partieron a presenciar de cerca la operación y se mantuvieron alrededor
del bote, desde que se sumergió con Rodríguez y José Quevedo, que le
acompañaba.
"Muchos
vecinos notables y el que escribe, hemos presenciado su separación de
la costa y su tránsito, como de doce cuadras en dirección invariable
hacia la ciudad; pero su marcha era lenta,
por lo violento de la corriente, la noche estaba muy cerca y nos asistían
temores respecto de los embarcados en el bote referido, entre otras razones
por el estado de la marea, próxima a cambiar, que nos pusieron en el
caso de remolcar al "Hipopótamo", con el fin de que no se
malograse la primera operación y de que el vecindario pudiera
presenciar su llegada al muelle. Así se verificó, a las seis y cuarto
de la tarde, a presenciar del más numeroso concurso que hasta hoy he
visto en Guayaquil, y de aclamaciones placenteras...
"Si
la hora y la marea lo hubieran permitido y si no hubiese faltado uno de
los remos que se rompió por su debilidad, el inventor se habría
presentado por sus propias fuerzas, acrecentando la admiración pública
y el mérito de sus trabajos.
"La
Gobernación, que se hace un grato deber en recomendarles, no ha podido
disponer de otros medios para protegerles que el de procurar a una
suscripción patriótica, que de alguna manera manifiesta al autor la
gratitud de sus conciudadanos".
Rodríguez
Labandera, efectuó las reparaciones necesarias a la embarcación,
efectuando dos pruebas más, bajo el agua, en el mismo río Guayas, según
se asegura, quedando luego varada en la orilla de enfrente, donde el
tiempo se encargó de destruirla.
Triste
es decirlo, pero no obtuvo ninguna ayuda gubernamental, no hubo
respuestas ni estímulo por su hazaña, tampoco recibió el apoyo
necesario para mejorar su embarcación y más aún, para viajar a otras
naciones más adelantadas, donde la ciencia evolucionaba con mayor
rapidez y la tecnología se prestaba para este tipo de adelantos.
José
Rodríguez Labandera, entre otros inventos, realizó los siguientes: Una
máquina para fundir toda clase de letras de imprenta, otra para la
fabricación de sombreros de paja toquilla, un piano de cigüeñal y
muchos juguetes de movimiento que asombraron a sus contemporáneos. De
igual manera, por encargo del General Illingworth construyó una pierna
ortopédica de madera (quizá la primera construida en América del Sur)
para el Capitán de Navío José María Vallejo, quien perdió la suya en
la revolución del 6 de Marzo de 1845, trabajo que obtuvo gran
reconocimiento del cirujano Mayor Dr.
Juan B. Destruge.
Con
su muerte pocas pruebas quedaron de su existencia y fue la incomprensión
el único pago a su genio de inventor.
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TNNV-UN
MARIANO SÁNCHEZ BRAVO
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