Poesía


AMO LA PAZ DEL NIÑO.

Porque alguien decretó la guerra

en un descuido de la primavera.

Porque se adueñaron de la vida

furiosos propietarios de la muerte.

 

Porque justificaron sus derrotas

A cambio de un reparto silencioso.

Porque echaron a rodar este planeta

sobre los polos de la sangre humilde.

Porque después de todo lo que ocurre

un niño nos llega desde siglos.

Y entonces la voz se nos levanta

a defender la luz que se nos niega.

 

Y se inicia el fulgor de los amantes

que sostienen la paz del universo.

La paz que dialoga con los niños

en el ancho parque de los sentimientos.

Amo esa paz que viene silbando

entre los remolinos de la infancia.

Amo esa paz que no se esconde

para decir su voz en la batalla.

 

La paz que viene de los pueblos

y vuelve generosa sus fronteras.

Amo la paz del tiempo humanizado

que siembra sus vocales solidarias.

 

El nuevo amanecer, los nuevos árboles

y en equilibrio con las voces, nuevas.

Amo esa paz que es plenitud y estalla

en el corazón de todos los humanos.

 

Amo la paz que sube desde el vientre

y se abre como flor de nueve meses.

La paz que nace y enseña a bien nacer:

la del niño creciendo en su ternura.


                                  Oth
ón Muñoz

 

 

 

 

 

 


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