15/03/07Discurso del presidente de la
República en la sesión solemne por el día de la función
electoral
Asistimos hoy a un nuevo cumpleaños, el
número 61 de la función electoral. En el país somos amigos
de festejar todo, realizamos rituales por efemérides y
conmemoraciones de todo tipo. Pero la verdad es que hoy,
bajo las circunstancias que vive el país, ésta ceremonia
tiene otro carácter; un carácter muy especial.
El Tribunal Supremo Electoral a cuyo cargo está el
cumplimiento de las funciones de organizar, vigilar y
garantizar los procesos electorales, ha vivido un proceso
interno y externo de transparencia.
Si el 11 de marzo de 1947 se organizó la primera sesión de
la función electoral, ahora seis décadas más tarde, hemos
visto con unción cívica su vocación al representar con
dignidad los intereses de la Patria.
En esa actitud no hay otra cosa que el fiel cumplimiento del
mandato otorgado por el pueblo, porque hemos visto con
estupor que la gente que cumple sus obligaciones, trata en
ocasiones de buscar un reconocimiento por su labor; cuando
en realidad la obligación de servir al pueblo es el máximo
galardón del que podemos ser merecedores.
Cabe sin embargo una reflexión, porque a lo largo de los
últimos decenios de la historia republicana, con las
excepciones del caso, la Función estuvo amarrada a intereses
que no representaban a las mayorías; juegos políticos,
contubernios oportunistas y vicios que se consideraban
normales en la política nacional, dieron a la función
electoral una imagen degradada.
Recuerden ustedes las historias de ‘la mano negra’ de la
compra de votos, de los famosos paquetazos electorales que
deterioraron la imagen y el símbolo de honestidad que debe
regir a la Institución. Por eso es que hoy debemos resaltar
la actuación patriótica, desligada de intereses de la
partidocracia y de los grupos de presión del actual Tribunal
Supremo Electoral.
Y el pueblo sabio en su ejercicio de pensar y actuar ha
reconocido la voluntad patriótica de la mayoría de los
miembros del Tribunal, empezando por su presidente, que con
voluntad de Patria ha cumplido con sus deberes éticos y
jurídicos y por ello ha sido incluso víctima de amenazas e
injurias de sus antiguos aliados, que no quiere decir
antiguos compañeros, porque la fraternidad de camaradas en
la lucha política, jamás podría dar paso a la incidencia y a
la traición; pero proviniendo de quien proviene, creemos que
más que ofensa, ese ultraje es una especie de distinción.
Reconocemos en Jorge Acosta, René Maugé, Hernán Rivadeneira
y Elsa Bucaram esta posición democrática y justa que revela
su consagración a los intereses populares. Reconocemos en el
licenciado Andrés León, su espíritu democrático, su respeto
a las instituciones.
Respetamos como los que más, opiniones opuestas. Tenemos un
profundo espíritu democrático, lo que jamás podemos permitir
es que a través de triquiñuelas y las trampas de siempre, de
juegos inconstitucionales, se intente boicotear la voluntad
popular.
Es justo reconocer el espíritu democrático del señor vocal,
licenciado Andrés León, que pese a no estar de acuerdo con
la mayoría participa del Tribunal, permite el quórum
reglamentario y con ello permite que continúe la democracia
en nuestro país.
En medio de este espíritu confrontacional que existe - pero
que jamás fue provocado - como tantos vicios desde el
Ejecutivo. La Patria vive un ambiente complejo,
contradictorio, de riesgos, pero también de grandes
oportunidades. Es por un lado una fiesta democrática porque
por primera vez los sectores populares llegan hasta el
palacio Nacional sin que sean reprimidos y por el contrario
su fusión armónica con las fuerzas de orden expresa un
símbolo del país que estamos construyendo.
Algunos le llaman a eso, despectivamente, democracia
tumultuaria. Hasta en eso tenemos complejo de tercer mundo.
¡Qué lástima!.
Las marchas de más de dos millones de españoles contra el
ETA en España; la marcha de millones de belgas en Bruselas
contra los pedófilos, etc.; esas sí son participaciones
ciudadanas, expresiones democráticas. La marcha de un pueblo
que por fin ha despertado después de un largo letargo contra
las mafias que por tanto tiempo nos han dominado. Nuestras
elites despectivamente las llaman democracia tumultuaria,
cuando es tan solo democracia participativa, y finalmente el
despertar de todo un pueblo.
País de hermanos fraternos, amigos, compañeros solidarios.
Por otro lado están las fuentes del pasado, que se aferran a
sus privilegios y tratan de bloquear de todas las formas
posibles los avances en la construcción de una verdadera
democracia. Tratan de hacer lo imposible por que sus
alianzas y pactos, muchas veces contra natura, solo tienen
en común los perversos intereses políticos y sus protervos
intereses económicos.
Aquí nadie está contra los partidos políticos, no creemos
que para una democracia moderna sean necesarios,
fundamentales los partidos políticos o los sistemas de
partidos, pero si es altamente conveniente, positivo para
esa democracia moderna. Pero el problema del país no es la
presencia de partidos políticos, es la ausencia de
verdaderos partidos políticos, que como definía el Vocal
León, tan acertadamente, deben ser organizaciones políticas
ideológicas que articulen al ciudadano con el poder, que se
preparen para ejercer el poder, siendo canales de expresión
ciudadana.
¿Pero qué es lo que tenemos aquí? ¿Qué es un PRIAN, un
Partido Social Cristiano, un Partido Sociedad Patriótica?
¿Acaso Partidos Políticos u hordas que tan solo obedecen al
cacique de turno?. El problema de este país no es la
presencia de partidos políticos, es la ausencia de
verdaderos partidos políticos y para resolver ese problema,
también es necesaria esa Asamblea Nacional Constituyente que
obligue a la democratización de los partidos políticos del
país.
Se los digo; hemos sido testigos de cómo grupos extremistas
rechazados por la ciudadanía, quieren imponerse en base a la
fuerza y se tiene total razón. Hemos sido testigos de
aquello; por ejemplo, en enero de 2003, con tanta esperanza
vimos el advenimiento de un nuevo gobierno, ¿qué fue lo
primero que se hizo?. Poner un ministro de Economía e
implementar una política económica de aquel candidato que
había sacado menos del 2% en las urnas. Y ¿qué dijeron los
demócratas? Como eso obedecía a los dueños de este país, a
los medios del poder. Pasaba como normal, pese a que era una
traición total a la expresión popular manifestada en las
urnas.
¿Qué es lo que vemos?, grupos que quieren tomar el nombre de
ciudades enteras, como el nombre de mi ciudad natal. Este
momento miles, decenas de miles de personas desfilan en
Guayaquil, diciendo que Guayaquil, mi ciudad natal, no tiene
dueños; peor aún esas fuerzas vivas que supuestamente toman
el nombre de la ciudad.
¿Qué ha dicho el Alcalde la ciudad, con la simpatía y
arrogancia que le caracteriza? Que enviará al director de
turismo del Municipio para enseñarles la ruta de salida.
Dando a entender que son gente de otra ciudad y que han ido
a marchar a Guayaquil.
No entienden que Guayaquil son también los barrios
urbano-marginales, que Guayaquil también son los barrios
populares y no tan solo los clubes y barrios exclusivos.
Aquellos que más conocen Disneylandia que su ciudad natal,
jamás pescaron jaibas en las esclusas, jamás fueron a robar
ciruelas en el Cerro del Carmen, arriba del Cementerio
General, jamás fueron a remar en El Salado, jamás fueron a
bañarse en los riachuelos que se formaban en Mapacingue,
Ceibos Norte, Prosperina, jamás cruzaron el Río Guayas en
las lanchas del antiguo ferrocarril para ir a comer comida
típica a Durán. Jamás disfrutaron las frescas noches
guayaquileñas entre el olor de los almendros y las preciosas
esculturas de bronce del antiguo malecón; y son ellos los
que nos quieren decir, que son guayaquileños y que son
representantes de mi ciudad natal.
¡Cuánta ironía!, pero todo eso está cambiando y seguirá
cambiando!.
Se ha llegado a decir que en este escenario de antagonismo
existen dos patrias que se aproximan en una confrontación
grave. No es verdad que hay dos patrias, no es verdad que
hay una polarización de las fuerzas al interno del país. No
es verdad que el espíritu del gobierno sea confrontacional
ni destructivo.
Pasa simplemente que quienes siempre invocaron la naturaleza
de la ingobernabilidad del país, y hoy convocan a supuestas
fuerzas para crear el proscenio social, en la que se
expresen posturas irreconciliables, lo hacen porque saben a
conciencia que este gobierno no es entreguista, no se vende
y no conoce, como dijo alguien hace tiempo, “la geometría de
la rodilla doblada”.
Quizá por eso no comprenden, quienes somos. Tratan de
encontrar al hombre del maletín, en la figura ética y grande
del vicepresidente de la República; juzgan así porque como
dice el refrán “cada ladrón juzga por su condición”. No
señores, nosotros somos gente de palabra que dice lo que
piensa y hace lo que dice. Y el presidente y el
vicepresidente han dicho que van a cumplir las
transformaciones fundamentales para acabar para siempre esta
oscura y corrupta noche neoliberal y para ello no
necesitamos comprar a nadie, sino invocar la condición
patriótica de todos ustedes, el pueblo ecuatoriano.
Las leguleyadas de siempre, las interpretaciones de la ley
de acuerdo a la voluntad de la partidocracia, no pasarán. No
hay quiebre institucional, tan solo hay un grupúsculo de
legisladores que traicionaron el mandato popular, que han
sido sancionados de acuerdo a la ley y se resisten a perder
sus privilegios.
Si algo de decencia les queda, váyanse con algo de dignidad
a sus casas, y dejen que el país siga avanzando.
El propio Tribunal Constitucional ha reconocido la
ilegitimidad del pedido de los diputados destituidos, los
mismos de siempre que causaron la banca rota, los que
atracaron las arcas fiscales, los que desfilaron con los
banqueros saqueadores, no pasarán!.
Y esa sociedad que es patriótica y el pueblo ecuatoriano
soberano y digno lo sabe y lo expresa en las calles de las
ciudades y los pueblos del Ecuador.
Vamos a desmontar los aparatos mafiosos, vamos a desmontar
la corrupción institucionalizada, vamos a terminar con los
delirios de poder de los mismos de siempre que han plagado
de miseria nuestro pueblo. Vamos a terminar con las
concesiones que la oligarquía entrega a su gallada en
perjuicio de millones de seres humanos, trabajadores
honestos, gente buena de la Patria, que solo ansía trabajar.
Vamos a desmontar el aparato de quienes hoy se oponen al
plan de emergencia de la salud, seguramente porque no ven en
el mismo, la oportunidad de usufructuar de los dineros del
Estado.
Por eso ahora conspiradores desesperados, se han encargado
de la antipatriótica tarea de crear rumores y propagarlos
para golpear así a la revolución ciudadana. Ni hay ni habrá
feriado bancario. Jamás lo permitiremos porque esa postura
es precisamente la inegable práctica que la noche neoliberal
conjugó para destruir la Patria.
Nosotros estamos construyendo, queridos amigas y amigos, una
Patria altiva, digna y soberana; y quizá podamos decir como
el poeta “por esa libertad de canción bajo la lluvia, habrá
que darlo todo, hasta la sombra y nunca será suficiente”.
Nosotros somos verdaderos demócratas, palabra tan utilizada,
tan desgastada por nuestras élites; me recuerda el origen de
la democracia, incluso de la palabra política, allá en la
Grecia clásica, cuando los atenienses se reunían en el ágora
a discutir los asuntos que tenía que ver con el bien común,
de ahí la palabra política: Polis: ciudad; ética: reglas.
Reglas que rigen la ciudad.
La connotación de la palabra política, para los griegos era
involucrarse en el bien público, en las decisiones que tenía
que ver con el bien común. Por eso la política debe dejar de
ser satanizada, el problema de los ecuatorianos es que hemos
dado la espalda a la política, la verdadera política.
Inmiscuirnos en las cosas que tienen que ver el bien común,
pero si viene de ahí, de esa Grecia clásica, de ese estilo
de gobierno llamado democracia. No nos olvidemos que en esa
Atenas, dos tercios de los habitantes eran esclavos, es
decir; la democracia para unos cuantos.
Uno de los momentos más bellos que ha creado la humanidad,
la declaración de independencia de los Estados Unidos, pone
como verdades evidentes en sí mismas, que todo ser humano
tiene derecho a la libertad, a la felicidad. Uno de los
principales autores de ese documento Thomas Jefferson, - él
mismo propietario de doscientos esclavos - ¿y era un
mentiroso Thomas Jefferson?, no, pero en su concepto de ser
humano, en su concepto de libertad, en su concepto de
felicidad no entraban aquellos que consideraban inferiores;
los esclavos.
¡Cuánto me recuerda a esta democracia de plastilina que
hemos vivido y a la cual algunos se aferran!. La democracia
de nuestras élites donde los derechos, las instituciones, la
Constitución solo son válidas cuando son para ellos, cuando
los beneficia. Cuando beneficia al resto, no existe
democracia.
Todo esto va a cambiar, queridos amigos. Vamos a hacer una
verdadera democracia para todos y para todas porque ahora y
para siempre la Patria ya es de todos.
¡Hasta la victoria siempre!
Miércoles, 21 de marzo de 2007
|