POETAS

NO MATARÁS

 Arturo Borja

 

Ernesto Noboa Caamaño

 

Humberto Fierro


 

Medardo Angel Silva


 

Alfonso Moreno Mora 1890-1940 

 

Miguel Angel León 1900-1940

 

Antonio Montalvo 1901-1953

 

Carlos Dousdebes 1902-1958

 

Alfredo Gangotena 1904-1944
 


Ignacio Lasso 1911-1943
 


Miguel Angel León 1900-1940

 

No matarás a nadie

y no matarás nada ...

Ya que él átomo es algo

y sus dos componentes

penúltimos al menos

son dos, como los seres que se aman,

que deben ser sólo uno

y cuando se separan

pueden causar el fin de todo un mundo,

pues no mates al átomo

para matar a nadie

ni para matar a nada....

 

"No matarás" nos dice

aquel gran Mandamiento,

no matarás a hierro

ni matarás de hambre

nunca jamás a nadie

por guardar lo supérfluo...

 

No matarás al padre

ni a la mujer, ni al ave

que navega en el cielo...

 

No matarás de pena

tras de tus propias puertas

(clavando tus crueldades

mentales, intangibles)

al temeroso, al tierno,

ni a la que te amó mucho

y ahora te tiene odio

porque le infundes miedo...

 

No matarás los pájaros

trinos de oro del día

pero si tu crueldad

dicta prisión perpetua

peor mal que la muerte

que después siempre llega

es preferible que

pienses en este cuento:

 

Había unos cipreses

siempre verdes y esbeltos,

llenos de sol en Julio

y de nieve en Enero,

hasta que llegó a verlos

un fratricida de esos

que se disfraza a veces

de humilde jardinero

y a los hermanos árboles

los escogió, sabiendo

que estaban indefensos,

clavados por raíces

en el fragante suelo...

 

(Habrían preferido

ser echados al fuego

en vez de que su forma

natural, que ascendía

ondulante en el viento,

fuera cambiada toda

por aquel jardinero...)

 

Sin embargo, sus manos

podadoras, cortaron

esas ramas en vuelo

y ahora son sus formas

simplemente geométricas

cuadriláteros, triángulos,

esferas, polïedros...

 

Pero, a mayor crueldad

llegaste, jardinero,

y hoy cortas los cipreses

y le das formas de águilas

que flotan en el viento,

als siempre extendidas

en actitud perpetua

de emprender un gran vuelo...

 

No sabes lo que haces

hermano jardinero....

Los tienes sometidos

a martirio perpetuo.

Tú vives cometiendo

un fratricidio horrendo

con los hermanos árboles

del santo Poverello...

 

Has planeado cuidarlos

para tu amo terreno,

complacer sus miradas

sin premeditar esto...

Y, sin embargo, ellos,

los cipreses eternos, 

los de Julio y Enero,

te siguen perdonando

dentro de su prisión

de águilas en vuelo

y te perdonarán

hasta la última hora

en que te alejes tú

y tu amo del huerto,

en donde ellos nacieron,

y ascienda por sus ramas

intactas, hacia el cielo,

toda es sangre verde

que fecundan los soles

en su fragante suelo.

 

Carlos Doudebés

 

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