1860-1911
1862-1935 1879-1952 | | Piedad para los débiles, los niños que van por los caminos de la vida, huérfanos de esperanzas y cariños, de caída en caída.
Piedad para sus frentes -abrileños lirios que el viento del dolor inclina- donde jamás tejieron los ensueños su tela peregrina.
Piedad para sus ojos errabundos que parecen mirar cosas extrañas; ojos meditativos y profundos de pupilas hurañas....
Para sus labios secos y marchitos que la miseria con sus hieles llena, piedad; piedad para sus roncos gritos de hambre, de sed, de pena...
Piedad para sus rostros demacrados, pálidos como rosas de invierno, que nunca se han sentido acariciados por el beso materno..
Piedad para sus manos, esas manos que, cruzadas de rojas cicatrices, demandan compasión de sus hermanos, los ricos, los felices....
Piedad para sus plantas diminutas que hieren y ensangrientan los zarzales, plantas que, acaso, seguirán por rutas y senderos fatales...
Piedad para sus cuerpos mal vestidos que el frío azota y el calor hostiga; cuerpecitos dolientes de vencidos que caen de fatiga...
Piedad para sus tristes corazones en donde nada canta ni florece, yermos que el huracán de las pasiones desvasta y aridece...
Piedad para sus almas sin ternuras de donde huyeron ya las alegrías; almas faltas de sol, almas oscuras como ánforas vacías...
Piedad para sus días sin encanto, piedad para sus noches sin sosiego, piedad para su llanto, piedad para su ruego! Manuel María Sánchez
|