Humberto Fierro
1911-1943
| | El sueño se asemeja a los racimos de la viña;En algún lugar de mi alma canta una albada. Oh, brisas, si el pájaro os subraya El día estalla como granada. Cuando la válvula de las ranas hace hervir los pantanos, Apoyado el oído en el suelo, Escucho brotar los prados. El vuelo de las libélulas, Donde fermenta el aguardiente,
Monda las grosellas.Desde el soto, frutero verde,Hasta el pequeño bosque Se aspira el manzano.
El tiempo se abreva en el clepsidra.En los canales del techo La curruca aplaca la sed. ¡Cisne! De bruces, Bajo los matorrales, canto. Es la espuma de mi melodía El gorjeo de los pájaros. Alma y cuerpo se recogen. Mis ojos en el crepúsculo se vuelven tornadizos. La luz de la vela, Columna del albergue, Quema y delata la cosecha. He bebido tanto vino Que mi sombra está borracha. Mi soplo hace botellas Con el líquido del aire. Filomena frota sus diamantes En los túneles de la noche. ¡Esta hambre que horada el pozo Para devorar el pan ácimo! Los frascos de la lluvia rebotan En el arca de la tierra: Sobre la ruta de lija Resbala mi bicicleta. . Como en su vaina el fréjol, maduro En la angustia
Me siento abrumadoPor el muro de la frente . Puertas de una barraca sórdida Mis brazos se cierran. . Toda la causticidad de la sal del bautismo Hoy siento Mezclada a mi saliva Aprendí el EsperantoEn los muros del Barrio Latino. Señor, os confieso, La regla T es mi picota, Y conozco de memoria las ecuacionesDe todas las curvas siderales.
El índice recorre la orilla de los vidrios,Y el chirrido de las uñas despierta al rayo. Para avivar el carmín de mi vergüenzaMe froto con hojas de ortiga.
Me ha segadoEl ala desplegada De la luz divina.
la gabilla de aceroQue separa las barcas del núcleo Me abren la proa de Dios ¡Oh herida!la aota es tu más fuerte amarra
Un perro agota la fuente de su vozEn el árbol florido de las estrellas. Y vos, mi ángel equipado de velámenes, Terraplén de mi noche tenaz, ¡escuchadme! Alfredo Gangotena (Publicado en "Philosophies"No. 2, de 15-II-24-París).
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