Una vez restablecida la paz,
en 1835, y reconocida la autoridad de Rocafuerte en todas las
provincias, se convocó la Convención Nacional, que se reunió en
Ambato y que sancionó una nueva Constitución, en la que se utilizó
por primera vez la denominación de " República del Ecuador"
a diferencia de la de 1830 que se refería al "Estado del
Ecuador". Será la Convención Nacional de 1835 que elegirá a
Rocafuerte como Presidente Constitucional de la República.
Comprendió, rápidamente, lo
apremiante de poner en orden en el caos de la administración y la
Hacienda pública, entendiendo que la estabilidad fiscal para el
desarrollo, dependía de la estabilidad política y que los impuestos no
podían recaudarse en medio de la anarquía. Por ello, actuó
firme contra la corrupción y el delito "estableciendo jurados
para todas las ofensas capitales" -como comenta Kent B. Mecum- "y
ejecutar a todos los sentenciados. Estas medidas drásticas,
tomadas para controlar las tropas que supuestamente estaban bajo
su mando, alcanzaron la meta de pacificar un Guayaquil
generalmente turbulento".
Pedro Carbo, contemporáneo
de esa época, evoca este período gubernamental expresando que, "
la instrucción pública mereció una particular consagración de
Rocafuerte, creando desde luego una Dirección General de ese ramo tan
importante".
En Quito establece el primer
Colegio de Señoritas, lo cual constituye una reivindicación de los
derechos de la mujer, con un sistema de enseñanza lancastariano, de
instrucción mutua entre los estudiantes, De esa manera -pensaba Don
Vicente- la educación podría llegar hasta las amplias capas de la
sociedad, lo que mereció el aplauso de la opinión publica.
La
contribución a la cultura y las nuevas relaciones con Europa.
Su obra educativa, en forma de
síntesis, se puede caracterizar por la expedición de leyes básicas de
la educación, la puesta en marcha de programas de alfabetización, la
creación de las escuelas para niños y niñas (en las que se sustituyeron
la hoja de cabuya y la mesa de arena, en que se aprendía a escribir, por
planchas de pizarra, para lo cual crea una fabrica en Riobamba). funda,
además, en esta ciudad, el Colegio San Felipe. Seculariza el Colegio San
Fernando, otorgándole una estructura moderna y laica,
consecuentemente con su educación liberal. con Rocafuerte se inicia
la enseñanza técnica, con la creación de la Escuela de Obstetricia y
del Instituto Agrario. Se funda la Escuela de Bellas Artes de
Quito, la Escuela Militar de Quito y la Escuela Náutica de
Guayaquil. Reorganiza los estudios superiores y abre una Facultad de
Medicina en Cuenca.
Su aporte a la cultura también
se expresa, con la apertura del Museo de Arte quiteño, el apoyo a la
Biblioteca Nacional y el establecimiento de una imprenta para la edición
de textos escolares, será, hacia 1837, que recibe el viajero sueco Carl
August Gosselman, con quien intercambia varios puntos de vista, En
su informe al rey de Suecia, Gosselman concluirá expresando: "las
cosas que hacen notable al Ecuador son el Chimborazo y el Presidente
Rocafuerte".
Más adelante, Pedro Carbo
anotará en su biografía: Alentó la industria; estimuló el desarrollo
del ramo de la minería, abandonado hasta entonces, y se empeño
eficazmente en el reparo de los caminos., puentes y calzadas, y en la
apertura de nuevas vías de comunicación, con cuyo objeto crea también
una Dirección general de caminos.
Promovió el restablecimiento
de las relaciones con España, enviando a ésta , con el carácter de
enviado extraordinario y ministro plenipotenciario, al distinguido y
respetable venezolano D. Pedro Gual, y consiguiendo así, que el Ecuador
fuera la segunda República hispano-americana, cuya independencia se
reconociera por su antigua metrópoli.
Tributó un solemne homenaje a
las Ciencias, restableciendo en 1837 las pirámides de Caraburo y Oyambaro
que los ilustres académicos franceses, Godin, Bouguer y de La Condamine
levantaron en el año de 1736, para fijar y conservar los extremos de la
base de las operaciones astronómicas que ellos habían practicado bajo la
línea equinoccial, y que la política caprichosa del gabinete español
hizo derribar.." En Noviembre de 1836,
al culminar los trabajos de restauración, se colocó en la base de una de
las pirámides una urna que contenía una placa de metal con la
inscripción:
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"Los
académicos franceses, señores Luis Godin, Pedro Bouguer y Carlos
María de la Condamine, enviado por Luis XIV, Rey de Francia,
siendo Ministro el señor Maurepas, levantaron estas pirámides en
el mes de Noviembre de 1736; fueron destruidas por orden de los
Reyes de España y restablecidas cien años después, en Noviembre
de 1836 en los mismos puntos determinados por los académicos de
Francia, por orden del
Excelentísimo
señor Vicente Rocafuerte, Presidente de la República del
Ecuador;
siendo Ministro de Relaciones el honorable señor General don
Antonio Morales, En este tiempo estaba ocupando el trono de
Francia por S.M. Luis Felipe, Rey de los Franceses. El Presidente
de su Consejo de Ministros era el señor Thiers, y se encontraba
en la capital de Quito el señor don Juan Bautista W. De
Mandeville, Cónsul de Francia en el Ecuador.
Esta
Placa fue hecha y grabada en la casa de la moneda de Quito, el 20
de noviembre de 1836, siendo primer director de ella el señor don
Alberto Salazar, y fue colocada en la base de esta pirámide el 25
del mismo mes de Noviembre , y del mismo año 1836"
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Monumento Actual en Honor a los
Académicos franceses. Quito
Carlos María de la
Condamine en primer plano. |
Pedro Carbo
continúa su
narración expresando que: "...El restablecimiento de estos
monumentos científicos mereció a Rocafuerte una mención honrosa de la
Academia de Bellas Letras de Francia, y también el presente de una caja
de oro rapé, guarnecida de brillantes, que le envió el rey Luis
Felipe"
Es durante su presidencia que
recibe varias cartas del entonces joven, Gabriel
García
Moreno, quien le
solicita una beca de estudios, Atiende esta petición, favorablemente
impresionado por la gran cultura del guayaquileño.
Se preocupa, también, por el
desarrollo de las zonas rurales, eliminando gravámenes a la agricultura.
Al término de su período, en
1839, como lo indica Pedro Carbo, en su biografía, " Era acreedor del
tesoro público por más de tres mil pesos de sus sueldos de Jefe de la
Nación, que no había cobrado" ....
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