Valores de nuestra Historia Musical

Carlota Jaramillo

La década Gloriosa.

 

Mucho se ha hablado en el sentido de que el "boom" de la música nacional ocurre a partir de las grabaciones del Dúo Ecuador, en Norteamérica.

 

Eso es cierto. Las canciones de Safadi e Ibáñez tuvieron caudalosa acogida, pues exhibieron fidelidad y un magnífico acompañamiento orquestal.

En adelante, el interés por cantar y grabar pasillos fue evidente. Además, como confesó Nicasio Safadi, "con esos discos ya pude ganarme unos sucres".

Sin embargo, en cuanto a la riqueza de producción de temas, no quedan dudas que fue la década de los años 20 al 30 la más prolífica. Basta una simple revisión de compositores e intérpretes, cuya producción tuvo lugar en ese tiempo.

 Eso es cierto. Las canciones de Safadi e Ibáñez tuvieron caudalosa acogida, pues exhibieron fidelidad y un magnífico acompañamiento orquestal.

En adelante, el interés por cantar y grabar pasillos fue evidente. Además, como confesó Nicasio Safadi, "con esos discos ya pude ganarme unos sucres".

Sin embargo, en cuanto a la riqueza de producción de temas, no quedan dudas que fue la década de los años 20 al 30 la más prolífica. Basta una simple revisión de compositores e intérpretes, cuya producción tuvo lugar en ese tiempo.

Veamos: Ángel Leonidas Araujo Chiriboga, quiteño nacido en 1900, que dejó a la posterioridad dos temas inolvidables: "Nunca" y "Rebeldía", y que varios intérpretes los popularizaron en nuestra capital antes de las primeras grabaciones de la Columbia.

Su hermano Jorge, apodado "El gato", compuso para su amada Carlota Jaramillo aquel monumento de canción que se llama "Sendas distintas" y  que nadie ha podido interpretar mejor que la "Alondra". Ese tema nunca pasó de moda.

En 1925, en Radio El Prado de Riobamba, hubo audiciones especiales con motivo de la fundación de la ciudad y, al parecer, en esa oportunidad fue estrenada la melodía.

 Carlota Jaramillo, la Reina de la Canción, graduada de profesora en 1926, fue actriz de teatro de variedades a partir de 1927 y se consagra como cantante después de grabar los pasillos "Honda pena", de Guillermo Garzón, y "Sendas distintas" e "Imploración de amor", cuyas letras corresponden a la poetisa mexicana Rosario Sansores.

Carlos Brito Benavides, aclamado músico pichinchano, entregó su mejor producción musical en la década de los años 20. Su canción más conocida y que inclusive caló internacionalmente es "Sombras". Pero también tiene otros temas no menos hermosos como "Ojos tentadores", "Tus ojeras" y "Rosas". José Ignacio Canelos, que nació en Cayambe y que estudió en el Conservatorio Nacional, obtuvo su maestría en piano y a su inspiración se deben los pasillos tan famosos y populares como "Ojos Verdes" y "Ósculos". El cuencano Rafael Carpió Abad, que aún vive para contento de sus coterráneos y compatriotas, legó a su pueblo una canción que identifica a la morlaquía: "Chola cuencana", y el pasillo inolvidable "Chorritos de luz". Carpió nació en Cuenca el 23 de octubre de 1905. No hay ecuatoriano que alguna vez no haya tarareado por lo menos el pasillo "Lamparilla", tema clásico que pertenece a la inspiración de Miguel Ángel Casares, quiteño nacido en 1903, y que compuso esta canción en sus años mozos. A Casares se lo ha llamado "El cantor sin luz", porque quedó ciego durante un viaje por barco desde Panamá. Tiene otros dos pasillos igualmente bellos como "Arias íntimas", letra del poeta José María Egas, y "Para mí, tu recuerdo".

Imposible dejar de mencionar en esta revisión de compositores famosos, que escribieron en el pentagrama en la década del 20, a Segundo Cueva Celi, que habiendo nacido en Loja el 10 de enero de 1901, compuso para las generaciones venideras sus pasillos inmortales “Vaso de lágrimas", "Pequeña ciudadana" y "Corazón que no olvida".

Otro grande del pasillo fue Constantino Mendoza Moreira, nacido en Portoviejo el 28 de abril de 1898. Compositor y pianista eximio fue aclamado por su pueblo. Entre otros temas musicales tienen su autoría "Aromando", "Laura (Rosales mustios)" y sobre todo "Atardecer", que para muchos es el pasillo número uno del Ecuador.

Volver Atrás