Hacia 1921, año de la fundación de Diario EL UNIVERSO, se
encontraba en
plenitud de facultades Alberto Valdivieso Alvarado, conocido en el mundo
de la farándula como "Diablo ocioso", que a decir de
quienes tuvieron oportunidad de conocerlo, ha sido el mejor cantante de
pasillos de todos los tiempos. De voz privilegiada y muy hábil con la
guitarra. Valdivieso cantó algún tiempo con Nicasio Safadi y formaron
un dúo inigualable.
Para 1930, año en que el dúo
Ecuador fue a Estados Unidos, acompañado de don José Domingo Feraud Guzmán, el popular "Diablo
ocioso" se hallaba en Chile. Los críticos dijeron que si
Valdivieso hubiese estado en este puerto, es seguro que habría estado
con Safadi en la ciudad de los rascacielos. Valdivieso fue ídolo
indiscutido reclamado en Chile y Argentina. En el país de las pampas se
atrevió a cantar tangos y milongas, y se ganó el cariño de
los"gauchos".
En
1933 retornó a Guayaquil, uniéndose a Enrique Ibáñez y al no menos
famoso Carlos Silva Pareja, para formar un trío que llenó de música a
la ciudad.
La
noche del 23 de mayo de 1934, el teatro Colón estuvo abarrotado, pues "Diablo
ocioso" se despedía de su querida urbe. Volvía a Chile.
Aquella noche también intervinieron en el homenaje al ídolo la
orquesta que dirigía el violinista Fermín Silva de la Torre y los dúos
Alcibíades Elizalde-Carlos Silva Pareja y Orellana-Guillén.
Valdivieso
Alvarado se quedó definitivamente en Chile, donde encontró cariño y
afecto. En 1945 se recibió la noticia de su muerte. El compositor,
guitarrista y cantante Alberto Guillen Navarro, autor del hermoso
pasillo "Cenizas”, contaba a sus amigos que pasaría mucho tiempo
antes de que surgiera un cantante de la talla de Alberto Valdivieso
Alvarado. Lástima que en los años de su carrera su voz no haya sido
registrada en buenas grabaciones.