Julio
Alfredo Jaramillo Laurido, es el cantante que más ha trascendido dentro
y fuera del país. Tiene récord en grabaciones, pues nadie, ni los más
famosos cantantes de Estados Unidos y Europa, ni siquiera Carlos Gardel,
llevaron tantas canciones al acetato como lo hizo Jaramillo.
Hay
versiones en el sentido de que su producción discográfica supera los
300 discos de larga duración, lo cual sugiere que J.J. grabó un poco más
de tres mil canciones. Y, sin embargo, murió pobre.
Jaramillo
fue querido en el país y también idolatrado en México, Venezuela,
Colombia y el Caribe. En Ecuador se dio un fenómeno: la fama de J.J.
aumentó después de muerto; tanto que personas que ni siquiera lo
conocieron se convirtieron en sus fans. Discos y cassettes con canciones
de Jaramillo, que aparecen en frecuentes promociones, son pronto
acaparados por el público.
Julio
Jaramillo cantó un sinnúmero de pasillos y también boleros y tangos.
Saltó al estrellato con el vals "Fatalidad", allá en 1956,
cuando muchos confundían su voz con la de Olimpo Cárdenas. Después
interpretó "Nuestro juramento", bolero del puertorriqueño
Esteban de Jesús, con el que tuvo éxito arrollador y se hizo
internacional.
El
9 de febrero de 1978 murió en su ciudad natal y su sepelio registró un
acompañamiento impresionante, como ningún otro ecuatoriano ha tenido.