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Personajes de la Patria

José de la Cuadra, el maestro del relato montuvio ecuatoriano

Abogado, funcionario y cuentista, convirtió la llanura montuvia del Guayas en un territorio literario propio. Con Los Sangurimas se adelantó dos décadas al realismo mágico continental.

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Fotografía de José de la Cuadra, escritor guayaquileño
José de la Cuadra (1903–1941), narrador del Grupo de Guayaquil. Fotografía de González, 1932. — González (fotógrafo, 1932) — Wikimedia Commons, dominio público

Cuando los narradores del treinta decidieron contar el Ecuador profundo, uno de ellos ya lo había cartografiado. José de la Cuadra y Vargas, nacido en Guayaquil el 3 de septiembre de 1903, fue el mayor de los «cinco como un puño» del Grupo de Guayaquil: el de oficio más seguro, el de mundo narrativo más personal y, a juicio de buena parte de la crítica, el mejor cuentista que ha dado el país.

Su vida fue corta —murió en 1941, a los treinta y siete años— y su obra, escrita entre expedientes judiciales y despachos administrativos, cabe en pocos volúmenes. Pero en esos volúmenes la llanura tropical del Guayas, con sus recodos de río y sus haciendas de cacao, quedó convertida en un territorio literario tan reconocible como los que después fundarían los grandes del realismo mágico.

El abogado que escribía cuentos

Hijo de una familia guayaquileña de medianos recursos, de la Cuadra estudió Derecho en la Universidad de Guayaquil, donde se doctoró y llegó a ejercer la docencia. La abogacía y la función pública fueron su sustento: desempeñó cargos administrativos y de confianza —a fines de los años treinta ocupó un alto puesto en la administración del Estado— y cumplió misiones en el exterior que lo llevaron por varios países de América del Sur.

Escribía desde muchacho. Tras unos inicios tanteantes entre el modernismo tardío y la crónica sentimental, encontró su materia en el campo costeño: los volúmenes de relatos «Repisas» (1931) y «Horno» (1932) —donde figura «La Tigra», su cuento más célebre, tratado aparte en esta publicación— revelaron a un narrador hecho, capaz de contar la violencia montuvia sin folletín y sin folclorismo.

Los Sangurimas, un matapalo narrativo

En 1934 apareció en Madrid «Los Sangurimas», novela corta que la crítica tiene por su obra maestra. Su asunto es la saga del viejo Nicasio Sangurima y de su descendencia, señores de un rincón de la llanura donde la ley del Estado apenas llega y la del patriarca lo cubre todo. El propio texto propone la imagen que lo gobierna: la familia es como el matapalo, el árbol montuvio que abraza, cubre y ahoga.

Caciquismo, incesto, leyenda y muerte se entretejen en una estructura de tres partes que estudiosos como Delia Bohm, en los Anales de la Universidad Central, han leído como el retrato mayor del mundo rural costeño, y que trabajos más recientes —así el de Luis Aguilar Monsalve en la revista Castilla— sitúan entre lo polémico y lo precursor: mucho de lo que el realismo mágico y la «novela total» latinoamericana harían célebre décadas después está ya, en germen, en este libro breve de 1934.

El montuvio ecuatoriano, del cuento al ensayo

De la Cuadra no se conformó con narrar su mundo: quiso explicarlo. En 1937 publicó en Buenos Aires «El montuvio ecuatoriano», ensayo de interpretación social que describe el origen mestizo del campesino costeño, su economía de desmonte y sementera, su cultura oral y su papel —entre carne de hacienda y carne de montonera— en la vida política del Ecuador. El librito, mitad sociología y mitad alegato, sigue siendo referencia obligada y complemento doctrinal de su narrativa.

Dentro del Grupo de Guayaquil —con Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert y Alfredo Pareja Diezcanseco— fue a la vez el hermano mayor y el modelo de rigor artesanal: el que corregía, el que exigía precisión, el que demostraba que la literatura de denuncia no estaba reñida con la perfección formal.

Ficha de datos

DatoDetalle
NombreJosé de la Cuadra y Vargas
NacimientoGuayaquil, 3 de septiembre de 1903
MuerteGuayaquil, 27 de febrero de 1941
ProfesiónAbogado, profesor universitario, funcionario
MovimientoGrupo de Guayaquil, realismo social
Obras clave«Horno» (1932), «Los Sangurimas» (1934), «El montuvio ecuatoriano» (1937)
Cuento célebre«La Tigra» (1932)

Una posteridad creciente

De la Cuadra murió en Guayaquil el 27 de febrero de 1941, fulminado por un derrame cerebral, dejando inconcluso el ciclo narrativo que debía coronar su mundo montuvio. Su posteridad, en cambio, no ha dejado de crecer: cada generación crítica lo redescubre, sus cuentos se reeditan y estudian en universidades de dentro y fuera del país, y «La Tigra» saltó al cine ecuatoriano moderno confirmando la vitalidad de sus criaturas.

Hoy se lo lee como lo que fue: el clásico mayor del cuento ecuatoriano y uno de los precursores continentales de la fabulación que mezcla realidad y mito. No es exageración de la crítica local: estudiosos de varias lenguas han señalado en «Los Sangurimas» un antecedente directo de las sagas familiares que la novela latinoamericana consagraría en los años sesenta. Su lugar está asegurado tanto en la historia de la cultura nacional como en esta galería de Personajes de la Patria, junto al amigo y compañero de grupo que mejor lo definió, Joaquín Gallegos Lara, y a los demás nombres del puño que cambió la literatura del Ecuador.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue José de la Cuadra?

Fue un narrador guayaquileño (1903-1941), abogado de profesión y miembro fundador del Grupo de Guayaquil. Está considerado el mejor cuentista ecuatoriano de su generación y el gran intérprete literario del montuvio, el campesino de la costa. Su novela corta Los Sangurimas (1934) y su ensayo El montuvio ecuatoriano (1937) son sus obras más influyentes.

¿De qué trata Los Sangurimas?

Publicada en 1934, narra la historia de tres generaciones de una familia montuvia dominada por el viejo patriarca Nicasio Sangurima, comparada por el propio autor con un matapalo, el árbol que ahoga cuanto crece a su sombra. Violencia, incesto, caciquismo y elementos legendarios se mezclan en una novela corta que la crítica señala como precursora del realismo mágico latinoamericano.

¿Qué es El montuvio ecuatoriano?

Es un ensayo publicado en Buenos Aires en 1937 en el que de la Cuadra estudia al campesino costeño del Ecuador: su origen mestizo, su economía, sus costumbres y su lugar en la vida política nacional. Mitad sociología y mitad interpretación apasionada, sigue siendo la puerta de entrada clásica al mundo montuvio que su narrativa convirtió en literatura.

¿Cómo murió José de la Cuadra?

Murió en Guayaquil el 27 de febrero de 1941, a los treinta y siete años, a consecuencia de un derrame cerebral. Dejó una obra breve pero decisiva y varios proyectos truncos, entre ellos el ciclo narrativo que debía completar el mundo de sus cuentos. Sus compañeros del Grupo de Guayaquil lo reconocieron siempre como el maestro del conjunto.

Fuentes consultadas

  1. Biografías y Vidas, «José de la Cuadra», enciclopedia biográfica en línea
  2. Revista Anales, Universidad Central del Ecuador, Delia E. L. Bohm, «Los Sangurimas de José de la Cuadra», Anales, vol. 95, n.º 350
  3. Castilla. Estudios de Literatura (Dialnet), Luis A. Aguilar Monsalve, «Los Sangurimas, una obra narrativa polémica», 2011