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La Batalla de Guayaquil de 1860: el combate que reunificó al Ecuador

En la madrugada del 24 de septiembre de 1860, tras cruzar a pulso los manglares del estero Salado, las fuerzas de García Moreno y Flores tomaron Guayaquil y devolvieron al Ecuador su unidad.

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Plano antiguo de la ciudad de Guayaquil publicado en 1858
Plano de la ciudad de Guayaquil (1858), de la Geografía de Manuel Villavicencio: la ciudad que fue escenario del asedio de 1829. — Manuel Villavicencio (1858) — Wikimedia Commons, dominio público

En la historia militar ecuatoriana, el nombre Batalla de Guayaquil designa canónicamente el combate librado entre el 22 y el 24 de septiembre de 1860 en los alrededores y las calles del puerto: la acción final de la guerra civil surgida de la crisis de 1859, en la que las fuerzas del Gobierno Provisorio de Quito, conducidas por Gabriel García Moreno y el general Juan José Flores, derrotaron al régimen del general Guillermo Franco.

No debe confundirse con la revolución del 9 de octubre de 1820, la proclamación de independencia frente a España, ni con los otros episodios armados que la ciudad conoció en el siglo XIX. La batalla de 1860 fue una guerra entre ecuatorianos, y su desenlace decidió nada menos que la supervivencia del Ecuador como Estado unitario.

El colapso de 1859

En 1859 el Ecuador se disolvió en la práctica. Agotado el gobierno del presidente Francisco Robles por la crisis interna y el conflicto con el Perú, el país quedó repartido entre gobiernos paralelos: un Gobierno Provisorio en Quito, en el que destacaba Gabriel García Moreno; la jefatura suprema que el general Guillermo Franco ejerció en Guayas desde agosto de 1859; un régimen propio en Cuenca; y un gobierno federal en Loja encabezado por Manuel Carrión Pinzano. La historiografía recuerda ese año como uno de los más sombríos de la República: cuatro poderes simultáneos sobre un mismo territorio, mientras los vecinos calculaban su reparto.

La amenaza exterior agravó la interna. El presidente peruano Ramón Castilla bloqueó la costa con su escuadra y desembarcó en las inmediaciones de Guayaquil un ejército de ocupación que entró en la ciudad en enero de 1860.

Franco, Castilla y el Tratado de Mapasingue

En ese contexto, Guillermo Franco firmó con Castilla, el 25 de enero de 1860 y en la hacienda Mapasingue, el tratado que lleva ese nombre: a cambio del reconocimiento de su gobierno, aceptaba las pretensiones territoriales del Perú sobre las provincias orientales de Quijos y Canelos. Para el resto del país, el pacto fue una traición que deslegitimó a Franco y dio al Gobierno Provisorio de Quito la bandera de la unidad nacional.

Retirada la expedición peruana en febrero de 1860, García Moreno y Flores prepararon la campaña final: someter la jefatura de Franco y recuperar Guayaquil, la llave económica del país.

La campaña y el paso del estero Salado

El ejército provisorio, unos tres mil hombres, avanzó desde la sierra hacia la costa durante 1860, batiendo a las fuerzas franquistas en una serie de encuentros menores hasta situarse frente a Guayaquil. Franco disponía de cerca de un millar de soldados, veinticuatro cañones emplazados en las alturas de la ciudad y el respaldo de vapores de guerra peruanos anclados en la ría, entre ellos el Tumbes.

La clave de la batalla fue una operación anfibia inesperada. En la noche del 23 de septiembre, mientras una maniobra de distracción fijaba la atención de los defensores, las tropas de Flores cruzaron los manglares del estero Salado, un laberinto de fango que Franco consideraba intransitable. La crónica de la Sociedad de Estudios Históricos del Ecuador recoge el gesto de García Moreno, que guio personalmente parte de la travesía y la llamó «una prenda de victoria». El paso de la artillería tomó horas: dos cañones pesados hubieron de arrastrarse metro a metro entre el lodo.

El asalto del 24 de septiembre

El combate se generalizó desde la noche del 23. Los vapores peruanos abrieron fuego de metralla sobre las columnas atacantes y causaron bajas sensibles, pero no detuvieron el avance. Hacia las cuatro de la madrugada del 24 de septiembre comenzó el asalto final a las posiciones fortificadas de la ciudad, coronado con combates a la bayoneta.

La resistencia franquista se deshizo con el amanecer. Cientos de soldados se rindieron —las fuentes hablan de unos setecientos prisioneros— y otros intentaron ganar a nado los buques peruanos; muchos se ahogaron en la ría. Franco escapó en un esquife hacia el vapor Tumbes, que zarpó rumbo al Callao. Las bajas del ejército vencedor fueron, en comparación, reducidas.

Consecuencias

La victoria del 24 de septiembre de 1860 cerró la guerra civil y restauró la unidad del Ecuador bajo el Gobierno Provisorio. García Moreno convocó la Convención Nacional de 1861, que reorganizó el Estado e inauguró el largo predominio conservador que marcaría al país hasta 1895. El Tratado de Mapasingue fue anulado por el Congreso ecuatoriano en 1861 y por el peruano en 1863, borrando el episodio de la ocupación.

En la memoria cívica, la fecha tuvo un reconocimiento tardío: en 1955 el Congreso Nacional la instituyó como fecha cívica de exaltación obligatoria, aunque —como lamentaba la prensa guayaquileña— sigue siendo una de las gestas menos recordadas del calendario. El parque de La Victoria, en el centro de la ciudad, guarda el nombre del desenlace.

Guayaquil, plaza disputada

La batalla de 1860 es el mayor combate librado por la ciudad, pero no el único capítulo militar de su historia. Guayaquil fue puerto fortificado contra la piratería desde el siglo XVII —tiempos de los que da cuenta su escudo colonial—, protagonizó la revolución libertaria de 1820, y fue cuna de pronunciamientos que cambiaron la historia nacional, como la revolución marcista del 6 de marzo de 1845 y la transformación liberal del 5 de junio de 1895. Esa condición de plaza decisiva explica que quien controlara el puerto —y con él la ría y el comercio de la provincia del Guayas— controlara en buena medida el destino del Ecuador.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo fue la Batalla de Guayaquil?

Las operaciones sobre la ciudad se desarrollaron entre el 22 y el 24 de septiembre de 1860, con el asalto decisivo en la madrugada del 24. Las fuerzas del Gobierno Provisorio de Quito, dirigidas por Gabriel García Moreno con el mando militar del general Juan José Flores, derrotaron a las tropas del general Guillermo Franco, que controlaba Guayaquil desde 1859.

¿Quiénes se enfrentaron en la batalla de 1860?

De un lado, el ejército del Gobierno Provisorio de Quito, encabezado por Gabriel García Moreno y comandado por el general Juan José Flores, con unos tres mil hombres. Del otro, las fuerzas de la jefatura suprema del general Guillermo Franco en Guayas, reconocido por el presidente peruano Ramón Castilla y apoyado por vapores de guerra peruanos anclados en la ría.

¿Qué fue el Tratado de Mapasingue?

Fue el acuerdo firmado el 25 de enero de 1860 por Guillermo Franco con el presidente peruano Ramón Castilla, que había ocupado Guayaquil con su escuadra. El tratado reconocía pretensiones territoriales peruanas sobre las provincias amazónicas y fue tenido por buena parte del país como una traición. Tras la victoria de 1860, los congresos de Ecuador y de Perú lo anularon en 1861 y 1863.

¿Es la misma batalla que la independencia del 9 de octubre?

No. La revolución del 9 de octubre de 1820 fue la proclamación de la independencia de Guayaquil frente a España, un episodio casi incruento. La Batalla de Guayaquil, en cambio, designa canónicamente el combate del 22 al 24 de septiembre de 1860, cuarenta años después, entre ecuatorianos: la acción final de la guerra civil que siguió a la crisis de 1859.

Fuentes consultadas

  1. Sociedad de Estudios Históricos del Ecuador — «Batalla de Guayaquil, 24 de septiembre de 1860»
  2. Expreso — «El 24 de septiembre de 1860 se rompe el cerco que se mantenía sobre Guayaquil»
  3. Wikipedia — «Batalla de Guayaquil», Complemento sobre fuerzas, comandantes y bajas