Cultura
Historia musical del Ecuador: del yaraví andino al pasillo patrimonio de la humanidad
De las flautas de hueso de los pueblos andinos al pasillo declarado patrimonio de la humanidad, la música ecuatoriana condensa siglos de mestizaje sonoro.
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La música del Ecuador es un largo diálogo entre mundos. En ella se cruzan las flautas de los pueblos andinos, los cantos sagrados de las catedrales coloniales y las melodías europeas que el siglo XIX trajo a los salones. De ese mestizaje sostenido nacieron los géneros que hoy se reconocen como nacionales, y uno de ellos, el pasillo, ha llegado a ser distinguido por la humanidad entera.
Este recorrido repasa las grandes etapas de esa historia: las raíces indígenas, la herencia colonial, el impulso institucional del siglo XIX y los géneros populares que definen la identidad sonora ecuatoriana.
Las raíces precolombinas
Antes de la llegada de los europeos, los pueblos que habitaban los Andes y la costa del actual Ecuador tenían una vida musical rica, ligada al rito, al trabajo y a la fiesta. De ella quedan sobre todo los instrumentos: flautas de hueso, caña y arcilla, ocarinas y silbatos, tambores y sonajas, además de aerófonos que aún perviven en la música andina, como el rondador —una flauta de pan de cañas de distinta longitud—, el pingullo y la bocina. Muchas de esas sonoridades no desaparecieron con la conquista: se refugiaron en las fiestas comunitarias y siguen latiendo en géneros como el sanjuanito.
La herencia colonial
Con la colonización llegó otra tradición: la música sacra europea. Las catedrales y conventos de Quito, Cuenca y otras ciudades organizaron capillas musicales dirigidas por maestros de capilla, encargados de la polifonía religiosa, del canto llano y de la formación de músicos. En esos coros y órganos se enseñó el sistema musical occidental, y de ese ambiente saldrían generaciones de instrumentistas y compositores. La música religiosa fue, durante la Colonia, la principal escuela formal de los músicos del país.
El siglo XIX: Neumane y el himno
La República del siglo XIX dio a la música ecuatoriana sus primeras instituciones y su símbolo mayor. La figura central es la del compositor Antonio Neumane, nacido en Europa y establecido en el país, a quien se debe la música del Himno Nacional del Ecuador, escrita sobre los versos del poeta ambateño Juan León Mera hacia 1865. El himno se convertiría en el emblema sonoro de la nación.
Neumane no solo puso música a la patria: también cimentó su enseñanza. En 1870, durante el gobierno de Gabriel García Moreno, se fundó en Quito el Conservatorio Nacional de Música, y Neumane fue su primer director. Con él, la formación musical dejó de depender exclusivamente de las capillas eclesiásticas y adquirió un cauce laico y estatal, base de la vida académica que florecería en el siglo siguiente.
Los géneros nacionales
Sobre ese doble fondo —indígena y europeo— cristalizaron en los siglos XIX y XX los géneros que hoy se sienten propios. El sanjuanito, alegre y bailable, y el yaraví, melancólico y de raíz indígena, conservan el sello andino. El albazo, el pasacalle —marcha festiva ligada a las fiestas cívicas de ciudades y provincias— y sobre todo el pasillo son fruto del mestizaje decimonónico. Cada uno acompaña un momento de la vida colectiva, del baile de fiesta al desamor íntimo.
El pasillo, patrimonio de la humanidad
El pasillo es el género que mejor encarna el alma sentimental del Ecuador. Surgió en el siglo XIX, en la época de las guerras de independencia, de la fusión del yaraví con el vals, el minué y el bolero español. Con el tiempo se volvió un poema musicalizado —acompañado de guitarras y del agudo requinto— cuyas letras cantan el amor, el desamor, la patria y la vida cotidiana.
Su edad de oro llegó en el siglo XX. El compositor cuencano Francisco Paredes Herrera, apodado «el príncipe del pasillo», firmó centenares de melodías, entre ellas la música de «El alma en los labios», sobre versos del poeta Medardo Ángel Silva. Y el guayaquileño Julio Jaramillo, «el Ruiseñor de América», llevó el pasillo a todo el continente con su voz inconfundible; en su memoria se celebra el 1 de octubre el Día del Pasillo Ecuatoriano, instituido por decreto en 1993. El reconocimiento culminó en 2021, cuando la UNESCO inscribió al pasillo ecuatoriano en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La música académica
Junto a la canción popular, el Ecuador ha dado compositores de formación académica que dialogaron con lo nacional. El más notable es Luis Humberto Salgado (1903-1977), nacido en Cayambe, autor de nueve sinfonías, óperas, conciertos y numerosas piezas breves. Salgado buscó fundir la música vernácula y la académica: introdujo ritmos y danzas ecuatorianas —el sanjuanito, el pasillo, el albazo— en formas cultas y experimentó con técnicas de vanguardia como el dodecafonismo, sin renunciar a la raíz local. Su obra prueba que la tradición sonora del país podía sostener también un lenguaje sinfónico propio.
De las flautas de los pueblos andinos al pasillo reconocido por la humanidad, la música ecuatoriana ha sido siempre un cruce de caminos. En ese cruce, y no en la pureza de una sola herencia, reside su fuerza: la de una cultura que hizo de la mezcla su forma de ser.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los géneros musicales tradicionales del Ecuador?
Los principales son el pasillo, el pasacalle, el sanjuanito, el albazo y el yaraví. El sanjuanito y el yaraví hunden sus raíces en la música indígena andina; el pasillo y el pasacalle son fruto del mestizaje del siglo XIX. Cada uno tiene su ritmo, su función y su territorio, y juntos forman el núcleo del cancionero nacional ecuatoriano.
¿Quién compuso el Himno Nacional del Ecuador?
La música es del compositor Antonio Neumane, nacido en Europa y establecido en el Ecuador, sobre los versos del poeta ambateño Juan León Mera, escritos hacia 1865. Neumane fue además el primer director del Conservatorio Nacional de Música, fundado en Quito en 1870 durante el gobierno de Gabriel García Moreno.
¿Por qué el pasillo es patrimonio de la humanidad?
Porque en 2021 la UNESCO lo inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El pasillo ecuatoriano surgió en el siglo XIX de la fusión del yaraví con el vals, el minué y el bolero español, y se convirtió en un poema musicalizado que expresa la identidad sentimental del pueblo ecuatoriano.
Fuentes consultadas
- UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial, «Pasillo, song and poetry», inscrito en la Lista Representativa en 2021
- Historia de la Sinfonía, Luis Humberto Salgado (1903-1977) y el nacionalismo musical ecuatoriano
- Cultura Genial, Historia del Himno Nacional del Ecuador: letra de Juan León Mera y música de Antonio Neumane
- Museo del Pasillo (Ministerio de Cultura y Patrimonio), Semblanza de Francisco Paredes Herrera, «el príncipe del pasillo»