Cultura e Imprenta
Primicias de la Cultura de Quito, el primer periódico de la Real Audiencia
El 5 de enero de 1792 apareció en Quito la primera hoja periódica de la Audiencia. Su redactor, Eugenio Espejo, le dio siete números antes de que la persecución la callara.
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El jueves 5 de enero de 1792 salió de una imprenta quiteña una hoja de pocas páginas con un título largo y ambicioso: Primicias de la Cultura de Quito. Era el primer periódico que veía la luz en la Real Audiencia de Quito y uno de los más tempranos de toda la América española. Detrás de él estaba la pluma incansable de Eugenio Espejo, médico, abogado, satírico y bibliotecario, la figura mayor de la Ilustración quiteña.
Aquella publicación menuda y efímera —siete números en tres meses— tiene un peso desproporcionado en la historia cultural del país: con ella nació el periodismo ecuatoriano y la imprenta dejó de ser un instrumento al servicio de la devoción para convertirse en tribuna de las ideas.
La Escuela de la Concordia
El periódico no fue una empresa individual, sino el órgano de una institución. En noviembre de 1791, dentro del movimiento de sociedades económicas que el reformismo borbónico impulsaba por todo el imperio, se fundó en Quito la Sociedad Patriótica de Amigos del País, conocida como Escuela de la Concordia. Espejo fue su secretario y su alma intelectual, y en el discurso inaugural, pronunciado el 30 de noviembre de 1791, trazó el programa de la sociedad: fomentar la agricultura, el comercio, las artes y, sobre todo, la educación.
Primicias de la Cultura de Quito nació como la voz de esa sociedad. Su misión declarada era ilustrar a los quiteños, sacudir la modorra intelectual de la ciudad y difundir un espíritu de mejora que Espejo consideraba urgente. El destinatario predilecto era la juventud, a la que dedicó una de sus frases más recordadas:
Sobre todo podemos decir que la niña de nuestros ojos es la juventud quiteña, a quien dedicamos los crepúsculos de nuestros conocimientos. Eugenio Espejo, Primicias de la Cultura de Quito, 1792
Siete números en tres meses
El periódico apareció el 5 de enero de 1792 y circuló con una periodicidad aproximada de quince días. Alcanzó siete entregas, la última a finales de marzo del mismo año. En sus páginas se mezclaban ensayos, cartas, avisos y reflexiones morales; no faltaban los consejos de higiene y salud pública, terreno en el que Espejo, como médico, tenía autoridad, ni las exhortaciones al estudio, al trabajo y a la reforma de las costumbres.
Ese tono reformista, que ponía en cuestión el atraso de la Audiencia y la esterilidad de su vida intelectual, incomodó a los sectores poderosos de la ciudad, en particular al cabildo eclesiástico. La Escuela de la Concordia fue disuelta y su secretario quedó señalado. El periódico se interrumpió, y meses después Espejo sería encarcelado bajo acusaciones que arruinarían su salud. La aventura de las Primicias duró apenas lo que un trimestre, pero fue suficiente para inaugurar una tradición.
Lo novedoso no era solo el hecho de imprimir, sino la voluntad de dirigirse a un público lector y de formarlo. Espejo concebía el periódico como una escuela pública en papel: un espacio donde discutir problemas concretos —la enseñanza atrasada, la falta de higiene, la economía estancada— y proponer remedios. Frente a la cultura libresca y ceremonial de la Colonia, las Primicias introdujeron algo inédito: la idea de que el conocimiento útil debía circular entre los ciudadanos y servir para mejorar su vida. Esa apuesta, tan moderna, explica a la vez el entusiasmo que despertó en unos pocos y la desconfianza que provocó en muchos.
La imprenta en Quito
La existencia misma del periódico dependió de un hecho técnico: la llegada de la imprenta a la Audiencia. La primera prensa fue introducida por los jesuitas hacia 1755 y se instaló en Ambato, en la residencia que la Compañía de Jesús tenía en el lugar llamado El Batán. De sus talleres salieron, en aquellos primeros años, sobre todo impresos de devoción religiosa, con el pie de imprenta que anunciaba su origen jesuita.
Tras la expulsión de la Compañía en 1767, la imprenta fue confiscada y terminó en manos de Raimundo de Salazar, quien la trasladó y la combinó con material de otra prensa. Fue su taller, ya en Quito, el que imprimió Primicias de la Cultura de Quito con licencia del gobierno. La misma máquina que había servido para novenas y estampas piadosas dio a luz el primer periódico de opinión de la región: un símbolo perfecto del tránsito de una cultura de la fe a una cultura del debate.
El legado
Primicias de la Cultura de Quito fue breve, pero fundacional. Con él se abrió en el país la historia de la prensa periódica, y la fecha de su primer número, el 5 de enero, se conmemora hoy como Día del Periodista Ecuatoriano. Espejo, redactor único de aquellas siete entregas, es reconocido como el padre del periodismo nacional, un título que se suma a los muchos que la posteridad le ha reservado.
Más allá de la efeméride, el periódico condensa el proyecto ilustrado que Espejo encarnó como pocos: la convicción de que el conocimiento debía circular, discutirse y ponerse al servicio del bien común. Esa apuesta por la palabra impresa como herramienta de transformación social sobreviviría a la clausura de las Primicias y a la muerte de su autor, y prendería, años después, en los hombres que protagonizarían el primer grito de la independencia. La historia de la cultura ecuatoriana tiene aquí una de sus fechas de partida.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue Primicias de la Cultura de Quito?
Fue el primer periódico de la Real Audiencia de Quito, aparecido el 5 de enero de 1792. Lo redactó el médico y escritor Eugenio Espejo como órgano de la Escuela de la Concordia, la sociedad patriótica que él ayudó a fundar. Difundía ideas ilustradas sobre educación, higiene pública y progreso, y alcanzó siete números antes de interrumpirse.
¿Cuántos números tuvo Primicias de la Cultura de Quito?
Circularon siete números, entre el 5 de enero y finales de marzo de 1792, con una periodicidad aproximada de quince días. La publicación se interrumpió cuando la Escuela de la Concordia fue disuelta y su secretario, Espejo, quedó bajo sospecha de las autoridades coloniales, que veían en sus escritos un fermento peligroso.
¿Quién imprimió el periódico de Espejo?
Lo imprimió Raimundo de Salazar, con licencia del gobierno, en la primera imprenta que llegó a la Audiencia de Quito. Esa prensa había sido introducida por los jesuitas en Ambato hacia 1755 y, tras la expulsión de la Compañía, pasó a manos de Salazar, cuyo taller quiteño publicó las Primicias en 1792.
¿Por qué es importante Primicias de la Cultura de Quito?
Porque marca el nacimiento del periodismo en lo que hoy es el Ecuador. Con él, la imprenta dejó de servir solo a la devoción religiosa para convertirse en instrumento de debate público. La fecha de su primer número, el 5 de enero, se conmemora como Día del Periodista Ecuatoriano, y Espejo es reconocido como el padre de la prensa nacional.
Fuentes consultadas
- Quito Informa (Municipio del Distrito Metropolitano de Quito), Reseña histórica del primer periódico de Quito
- Primicias de la Cultura de Quito (proyecto académico, FACSO · Universidad Central del Ecuador), Estudio universitario del periódico y del pensamiento de Espejo
- Historia de la imprenta en el Ecuador, 1755-1830, Fuente bibliográfica sobre la llegada de la primera imprenta a la Audiencia y el taller de Raimundo de Salazar