Himnos Patrios
El Himno al 9 de Octubre: los versos de Olmedo que Guayaquil hizo suyos
Un coro de niñas lo estrenó en el primer aniversario de la revolución; una pianista, nieta de un prócer, le dio décadas después la música con que la ciudad lo canta hasta hoy.
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Pocas ciudades pueden decir que su himno fue escrito por el mismo hombre que encabezó su independencia. La Canción al Nueve de Octubre, conocida hoy como Himno al 9 de Octubre o Himno de Guayaquil, nació de la pluma de José Joaquín de Olmedo para celebrar el primer aniversario de la revolución de 1820, y recibió décadas más tarde la música con que se canta hasta hoy, obra de la pianista Ana Villamil Ycaza.
La pieza es, además, un caso singular de continuidad histórica: la compositora era nieta de José de Villamil, el prócer en cuya casa se fraguó la conspiración. La familia que ayudó a hacer la independencia terminó poniéndole música a su memoria.
Un poema para el primer aniversario
Consumada la revolución, Olmedo —Jefe Político de la ciudad y luego presidente de la Junta de Gobierno de la Provincia Libre— quiso que el aniversario de la gesta tuviera un canto propio. Compuso entonces una canción patriótica de factura neoclásica: un coro y tres estrofas que celebran la llegada de la libertad como una aurora.
Según el historiador Efrén Avilés, recogido por la prensa guayaquileña, un coro de niñas de la ciudad estrenó los versos en la Casa del Cabildo la tarde del 9 de octubre de 1821, primer aniversario de la revolución. Algunas fuentes fechan la escritura del poema en 1820, inmediatamente después de la gesta; en cualquier caso, la canción quedó ligada desde su origen a la conmemoración octubrina.
No fue el único canto de la fiesta cívica: la investigación periodística ha documentado que hubo al menos otros dos himnos conmemorativos durante el siglo XIX, de autores hoy mal conocidos, antes de que la versión de Olmedo se impusiera definitivamente.
Ana Villamil Ycaza y la música
Ana Villamil Ycaza (Guayaquil, 1852-1916) fue una de las músicas más respetadas de su ciudad: pianista y organista formada entre 1864 y 1867 con Antonio Neumane —el autor de la música del Himno Nacional del Ecuador—, y durante décadas maestra de música de las escuelas municipales. Hija de Francisco Villamil Garaycoa, era nieta del prócer José de Villamil.
En la segunda mitad del siglo XIX puso música, en ritmo de marcha, a los versos de Olmedo. Las fuentes divergen sobre la fecha exacta: la tradición recogida por la prensa la sitúa entre 1865 y 1870, mientras otros repertorios la fechan hacia 1895, cuando la pieza alcanzó su difusión definitiva. Lo indiscutible es la autoría y el resultado: su versión desplazó a los himnos anteriores y se volvió el canto octubrino por excelencia.
De canción patriótica a himno oficial
El reconocimiento institucional llegó por etapas:
| Año | Hito |
|---|---|
| 1821 | Estreno de los versos de Olmedo por un coro de niñas en la Casa del Cabildo |
| 1898 | Ordenanza municipal del 8 de julio: la versión de Villamil Ycaza es reconocida como «Himno al 9 de Octubre» |
| 1918 | El Concejo Cantonal ratifica su condición de himno de la fecha cívica |
| 1966 | Declaratoria como himno de la ciudad y del cantón Guayaquil |
Desde entonces la pieza cierra los actos públicos oficiales del puerto: sesiones solemnes, desfiles estudiantiles y ceremonias de las fiestas octubrinas. En el parque Seminario, en pleno centro, una escultura musical de Ana Villamil al piano interpreta automáticamente la melodía cada día al mediodía y a las seis de la tarde, de modo que el himno forma parte, literalmente, del paisaje sonoro cotidiano de la ciudad.
La letra
Los versos de Olmedo, de dominio público, se reproducen a continuación en su versión canónica:
Saludemos gozosos en armoniosos cánticos esta aurora gloriosa que anuncia libertad, ¡libertad, libertad!
I
¿Veis esa luz amable que raya en el oriente, cada vez más luciente en gracia celestial? Esa es la aurora plácida ¡que anuncia libertad!
II
Nosotros guardaremos con ardor indecible tu fuego inextinguible, ¡oh santa Libertad! Como vestales vírgenes que sirven a tu altar.
III
Haz que en el suelo que amas florezcan en todas partes el culto de las artes y el honor nacional. Y da con mano pródiga los bienes de la paz.
José Joaquín de Olmedo, Canción al Nueve de Octubre, 1821
En la interpretación habitual se canta el coro, la primera estrofa y de nuevo el coro; las estrofas segunda y tercera —la custodia de la llama de la libertad, los frutos de las artes y de la paz— completan el poema en las ejecuciones íntegras.
Un himno entre los cantos patrios
El Himno al 9 de Octubre pertenece a la primera generación de cantos cívicos del Ecuador, anterior incluso al Himno Nacional, y es pieza obligada para entender la tradición musical ecuatoriana del siglo XIX, en la que se cruzan la poesía neoclásica de la independencia y el oficio de los músicos de formación europea. Su historia condensa la de los propios próceres del 9 de octubre: la letra es del jefe civil de la revolución y la música, de la nieta de su anfitrión conspirador.
Preguntas frecuentes
¿Quién escribió la letra del Himno al 9 de Octubre?
José Joaquín de Olmedo, poeta y primer Jefe Político de la Guayaquil independiente, compuso la Canción al Nueve de Octubre para conmemorar la revolución de 1820. Según el historiador Efrén Avilés, un coro de niñas la estrenó en la Casa del Cabildo la tarde del 9 de octubre de 1821, en el primer aniversario de la gesta que el propio Olmedo había encabezado.
¿Quién compuso la música del himno?
Ana Villamil Ycaza, pianista y maestra de música guayaquileña nacida en 1852, nieta del prócer José de Villamil y alumna de Antonio Neumane. Puso música en ritmo de marcha a los versos de Olmedo en la segunda mitad del siglo XIX; las fuentes sitúan la composición entre la década de 1860 y 1895, y fue esa versión la que la ciudad adoptó oficialmente.
¿Desde cuándo es el himno oficial de Guayaquil?
La Municipalidad de Guayaquil reconoció oficialmente la versión de Villamil Ycaza como «Himno al 9 de Octubre» mediante ordenanza del 8 de julio de 1898. El Concejo ratificó esa condición en 1918 y, en 1966, la pieza fue declarada himno de la ciudad y del cantón Guayaquil, estatus que conserva hasta hoy en todos los actos oficiales.
¿Qué parte del himno se canta normalmente?
Aunque el poema original consta de un coro y tres estrofas, en la práctica se interpreta una versión abreviada: el coro, la primera estrofa —la de la «aurora plácida que anuncia libertad»— y de nuevo el coro. Las estrofas segunda y tercera, dedicadas a la custodia de la libertad y a los frutos de la paz, se reservan para las ediciones completas.
Fuentes consultadas
- Primicias — «La historia de cómo el poema épico que cantó un coro de niñas el 9 de Octubre se convirtió en el himno a Guayaquil»
- Rodolfo Pérez Pimentel — Diccionario Biográfico del Ecuador, «Villamil Ycaza, Ana»
- Wikipedia — «Canción al 9 de octubre», Complemento sobre la ordenanza de 1898 y las declaratorias de 1918 y 1966