Crónica histórica de la República del Ecuador

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Los próceres del 9 de octubre de 1820: los hombres y mujeres que liberaron Guayaquil

Civiles ilustrados, oficiales venezolanos, un capitán peruano y jóvenes patricios del puerto: la independencia de Guayaquil fue obra de una alianza tan diversa como eficaz.

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Retrato al óleo de José Joaquín de Olmedo, prócer del 9 de octubre de 1820
José Joaquín de Olmedo, jefe civil de la revolución de Guayaquil de 1820. Óleo de Manuel Salas Alzamora (c. 1920), Salón de los Próceres del Palacio de Najas. — Manuel Salas Alzamora — Wikimedia Commons, dominio público

La revolución del 9 de octubre de 1820 no tuvo un caudillo único. Fue la obra coordinada de una élite civil ilustrada, de oficiales venezolanos formados en los ejércitos del rey, de un capitán peruano que volteó a su propia guarnición y de jóvenes patricios guayaquileños que tomaron baterías y llevaron la noticia por mar. Estas son las fichas de sus protagonistas verificados.

Los civiles

José Joaquín de Olmedo (Guayaquil, 1780-1847)

Poeta, jurista y diputado ante las Cortes de Cádiz, fue la cabeza política del movimiento. El cabildo del 9 de octubre lo juramentó como Jefe Político y el colegio electoral del 8 de noviembre de 1820 lo eligió presidente de la Junta de Gobierno de la Provincia Libre de Guayaquil, cuyo Reglamento Provisorio se le atribuye. Escribió la letra del futuro Himno al 9 de Octubre y, años más tarde, el canto a la victoria de Junín que lo consagró como el gran poeta épico de la emancipación americana. Fue además vicepresidente del Ecuador naciente en 1830.

José de Villamil (Nueva Orleans, 1788 – Guayaquil, 1866)

Comerciante y marino de origen luisiano avecindado en el puerto, prestó su casa para la reunión del 1 de octubre de 1820 que él mismo bautizó como la fragua de Vulcano. Firmó el acta de independencia como procurador general del cabildo y zarpó luego en la goleta Alcance para anunciar la libertad de Guayaquil a San Martín y a Cochrane. Su carrera posterior fue larga: general de la República y promotor, en 1832, de la colonización de las islas Galápagos.

José de Antepara (Guayaquil, 1770 – Huachi, 1821)

Precursor del movimiento, había colaborado en Londres con Francisco de Miranda en la difusión de las ideas emancipadoras antes de volver al puerto. Fue el coordinador de la conspiración: suya fue la convocatoria de la reunión del 1 de octubre. Consumada la revolución, se enroló en la División Protectora de Quito y murió en la segunda batalla de Huachi, el 12 de septiembre de 1821, único de los grandes conjurados caído en la guerra que él ayudó a encender.

Francisco María Roca (Guayaquil, 1786-1846)

Comerciante y patriota de primera hora, participó en las reuniones secretas y en la acción sobre el cuartel de Granaderos. Integró el triunvirato de la Junta de Gobierno a cargo de los asuntos civiles y gestionó la compra de la primera imprenta de Guayaquil, de la que salió El Patriota de Guayaquil, vocero de la Provincia Libre.

Rafael Ximena (Guayaquil, 1789-1830)

Formado como oficial en la academia militar española de Segovia, dudó en alzarse contra la bandera que había jurado, pero terminó por sumarse a la causa. En la Junta de Gobierno elegida el 8 de noviembre de 1820 asumió el ramo de la guerra, la organización del esfuerzo militar de la provincia. Terminó sus días en el Perú, donde ocupó diversos cargos públicos.

Los militares

León de Febres-Cordero (Maracaibo, 1797 – Guayaquil, 1872)

El más recordado de los tres oficiales venezolanos llegados del batallón Numancia. En la madrugada del 9 de octubre tomó el cuartel de Granaderos de Reserva sin resistencia y, con el capitán Damián Nájera, neutralizó al comandante Torres Valdivia. Siguió las campañas de la independencia y sirvió después largamente al Ecuador, donde fundó una estirpe militar y política.

Gregorio Escobedo (Arequipa, 1795 – Cusco, 1836)

Capitán de la tercera compañía del batallón Granaderos de Reserva, la unidad cusqueña que custodiaba la ciudad. Ganado para la causa desde la fragua de Vulcano, aseguró la adhesión de su tropa, clave para que la toma de los cuarteles fuera casi incruenta. El acta del 9 de octubre lo registra como jefe militar de la plaza. Devuelto el mando semanas más tarde, continuó su carrera en el Perú independiente.

Luis Urdaneta (Maracaibo, 1768 – Panamá, 1831)

Oficial venezolano del Numancia, dirigió la acción sobre el escuadrón de caballería Daule en la madrugada del 9 de octubre. La Junta le confió luego el mando de la División Protectora de Quito, con la que venció en Camino Real el 9 de noviembre de 1820 y sufrió el revés de la primera batalla de Huachi. Siguió sirviendo a la causa de Colombia hasta su trágico final en Panamá.

Miguel de Letamendi (1792-1861)

Tercero de los oficiales venezolanos del Numancia, gestor de la rebelión desde las reuniones conspirativas hasta la ejecución del plan. Hizo después carrera militar y pública en el Ecuador, y su apellido quedó inscrito en la toponimia guayaquileña.

Otros nombres de la gesta

La nómina de la revolución es más ancha que su núcleo dirigente. Damián Nájera redujo con Febres-Cordero al jefe de la guarnición; Francisco de Paula Lavayen y el joven Lorenzo de Garaycoa rindieron la batería de Las Cruces, y Garaycoa embarcó luego con Villamil en la goleta Alcance; Antonio Elizalde y Luis Fernando Vivero figuran entre los conjurados civiles que sostuvieron el nuevo orden. Isabel Morlás, con la idea del baile que encubrió la fragua de Vulcano, ocupa un lugar propio en la memoria de la gesta. Y en el cabildo del 9 de octubre, los alcaldes Manuel José de Herrera y Gabriel García Gómez, con el secretario José Ramón de Arrieta, dieron forma legal a la independencia proclamada en las calles.

Muchos de estos personajes reaparecen en otros capítulos de la historia nacional, reunidos en nuestra sección de personajes.

Preguntas frecuentes

¿Quiénes son los principales próceres del 9 de octubre?

Las crónicas coinciden en un núcleo de once nombres: José Joaquín de Olmedo, José de Villamil, José de Antepara, León de Febres-Cordero, Luis Urdaneta, Miguel de Letamendi, Gregorio Escobedo, Rafael Ximena, Francisco María Roca, Francisco de Paula Lavayen y Antonio Elizalde. En torno a ellos actuó un círculo más amplio de vecinos, oficiales y jóvenes patriotas que hicieron posible la revolución.

¿Qué papel tuvieron los oficiales venezolanos?

León de Febres-Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi llegaron a Guayaquil a fines de septiembre de 1820, tras dejar el batallón realista Numancia en Lima. Aportaron la experiencia militar que faltaba a la conspiración civil: Febres-Cordero tomó el cuartel de Granaderos y Urdaneta dirigió la acción sobre el escuadrón Daule, y luego la División Protectora de Quito en la campaña de la sierra.

¿Quién asumió el mando militar tras la revolución?

Gregorio Escobedo, capitán peruano del batallón Granaderos de Reserva, cuya adhesión desde dentro de la guarnición fue decisiva para la toma incruenta de los cuarteles. El acta del 9 de octubre lo registra ya como jefe militar de la plaza, presenciando el juramento de los capitulares. Semanas después dejó el mando y continuó su carrera en el Perú, donde murió en 1836.

¿Hubo mujeres en la conspiración?

La tradición histórica destaca a Isabel Morlás, a quien se atribuye la idea del baile del 1 de octubre de 1820 en casa de José de Villamil, la cobertura social que permitió reunir a los conjurados sin despertar sospechas. Aquella velada, bautizada por Villamil como la fragua de Vulcano, fue el punto de partida operativo de la revolución del 9 de octubre.

Fuentes consultadas

  1. El Universo — especial «9 de Octubre de 1820: Independencia de Guayaquil»
  2. El Universo — «Olmedo, Ximena y Roca, primeros patriotas que conformaron Junta Suprema de Gobierno en 1820»
  3. Alcaldía de Guayaquil — «Guayaquil celebra su independencia»
  4. Asamblea Nacional del Ecuador — «Loor a Guayaquil al cumplir años de su Independencia»
  5. Wikipedia — «Gregorio Escobedo», Complemento biográfico sobre el jefe militar de la revolución