Independencias
La Independencia de Guayaquil: la revolución del 9 de octubre de 1820
En una sola madrugada, y casi sin disparar un tiro, los conjurados guayaquileños desmontaron tres siglos de dominio español sobre el puerto más próspero del Pacífico sur.
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La madrugada del 9 de octubre de 1820, un puñado de patriotas guayaquileños y de oficiales americanos al servicio del rey tomó los cuarteles de la ciudad y proclamó la independencia de Guayaquil. La operación, preparada en apenas una semana de reuniones clandestinas, se ejecutó con tal precisión que costó una sola vida. Al amanecer, el puerto más activo del Pacífico sur ya no obedecía a España.
Aquella jornada no fue un episodio local. De ella nació la Provincia Libre de Guayaquil, el primer Estado independiente en el territorio del actual Ecuador, y desde ella se organizó la campaña militar que culminaría en la batalla de Pichincha de 1822. Por eso la historiografía ecuatoriana considera el 9 de octubre la puerta de entrada de la independencia definitiva del país.
Esta crónica reconstruye los hechos verificados: el contexto del puerto en 1820, la conspiración conocida como la fragua de Vulcano, la noche de la toma de los cuarteles, el acta capitular y el gobierno que emergió de la revolución.
Guayaquil en 1820: un puerto próspero bajo vigilancia
Hacia 1820 Guayaquil vivía un auge sostenido gracias a la exportación de cacao y a su astillero, el más importante de la costa americana del Pacífico. Esa prosperidad comercial había formado una élite criolla ilustrada, conectada con Lima, Panamá y los puertos del Caribe, que seguía de cerca las noticias de las campañas de Simón Bolívar en el norte y de José de San Martín en el sur.
La ciudad estaba custodiada por una guarnición realista considerable: el batallón Granaderos de Reserva, formado en el Cusco con unos seiscientos veteranos de las guerras del Alto Perú; una brigada de artillería; el escuadrón de caballería Daule; y la batería de Las Cruces, al sur de la ciudad. Sobre el papel, cualquier intento revolucionario parecía condenado. En la práctica, buena parte de la oficialidad y de la tropa era americana y simpatizaba con la causa independentista.
A fines de septiembre de 1820 llegaron a Guayaquil tres oficiales venezolanos procedentes del batallón Numancia, que habían dejado el servicio realista en Lima: León de Febres-Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi. Su experiencia militar fue el catalizador que la conspiración civil necesitaba.
La fragua de Vulcano
El domingo 1 de octubre de 1820, la casa de José de Villamil, en el Malecón, acogió un baile de sociedad. La idea de la fiesta —atribuida por la tradición a la joven Isabel Morlás— era una cobertura: entre contradanzas, los patriotas convocados por José de Antepara y el propio Villamil se retiraron a deliberar. Allí estaban, junto a los tres venezolanos, los civiles que venían madurando el proyecto: José Joaquín de Olmedo, Francisco María Roca, Rafael Ximena y otros vecinos notables del puerto.
En esa reunión los conjurados juraron triunfar o morir y acordaron ganar para la causa a los oficiales americanos de la guarnición, empezando por los del batallón Granaderos de Reserva, entre ellos el capitán peruano Gregorio Escobedo. Villamil, según dejó escrito en sus memorias, bautizó la velada como «la fragua de Vulcano»: el taller del dios del fuego, donde lo mismo se forjan cadenas que se rompen.
La conspiración avanzó con una rapidez notable. En una semana, los comprometidos aseguraron la adhesión de las unidades clave y fijaron la fecha del golpe. El 8 de octubre, ante el riesgo creciente de delación, decidieron actuar esa misma noche.
La madrugada del 9 de octubre
La operación se ejecutó entre la noche del 8 y la madrugada del 9 de octubre de 1820, con objetivos repartidos de antemano:
| Objetivo | Acción |
|---|---|
| Cuartel de Granaderos de Reserva | Tomado por el capitán León de Febres-Cordero, con la complicidad interna del capitán Gregorio Escobedo, sin resistencia |
| Cuartel de artillería | Asegurado por los conjurados; los oficiales españoles fueron arrestados |
| Escuadrón de caballería Daule | Reducido por el grupo de Luis Urdaneta y Damián Nájera, con la participación del joven Lorenzo de Garaycoa |
| Batería de Las Cruces | Rendida ante Francisco de Paula Lavayen y Lorenzo de Garaycoa |
Los capitanes Febres-Cordero y Nájera neutralizaron además al comandante Torres Valdivia, jefe de la guarnición de granaderos. La única víctima mortal de la jornada fue el comandante Joaquín Magallar, muerto al intentar defender su unidad. Al despuntar el día, las autoridades españolas estaban presas y la ciudad, en manos de la revolución.
El cabildo y el acta de independencia
En la mañana del 9 de octubre, el ayuntamiento se reunió en la Casa Consistorial con carácter de cabildo abierto y formalizó lo que el pueblo y la tropa ya habían proclamado en las calles. El acta capitular de ese día es el documento fundacional de la Guayaquil independiente:
En la ciudad de Santiago de Guayaquil, a nueve días del mes de octubre de mil ochocientos veinte años, y primero de su Independencia, reunidos los señores que lo han compuesto… dijeron: Que habiéndose declarado la Independencia, por el voto general del pueblo, al que estaban unidas todas las tropas acuarteladas… debía primeramente recibirse el juramento al señor Jefe Político, señor doctor don José Joaquín Olmedo, por voluntad del pueblo y de las tropas… En seguida, el referido señor Jefe Político, posesionado del empleo, recibió el juramento a todos los individuos de este Cuerpo, quienes juraron ser independientes, fieles a la Patria, y defenderla con todas las fuerzas que están a sus alcances.
Acta de Independencia de Guayaquil, 9 de octubre de 1820
El acta dispuso, además, despachar «dos expresos a los Ayuntamientos de Quito y Cuenca» para comunicarles la nueva forma de gobierno y exhortarlos «a la uniformidad de sentimientos y operaciones, conducentes a la Independencia General de la América». Firmaron los alcaldes Manuel José de Herrera y Gabriel García Gómez, los regidores —entre ellos el propio Olmedo y Francisco de Marcos—, el procurador general José de Villamil y el secretario José Ramón de Arrieta. El juramento de los capitulares se prestó ante el nuevo jefe militar de la plaza, Gregorio Escobedo.
Dos rasgos del documento merecen subrayarse. Primero, su cuidado institucional: lejos de la retórica revolucionaria, el acta se ocupa de asegurar la continuidad de la administración, ofreciendo a los empleados públicos conservar sus cargos si juraban la independencia, sin represalias para quienes se abstuvieran. Segundo, su horizonte americano: la independencia de Guayaquil se declara expresamente como un paso hacia «la Independencia General de la América», no como un fin en sí misma. Ese programa continental guiaría toda la política exterior de la Provincia Libre.
La Provincia Libre de Guayaquil
La revolución dio paso de inmediato a la construcción institucional. Olmedo ejerció la jefatura política y Escobedo el mando militar durante las primeras semanas. El 8 de noviembre de 1820 se reunió un colegio electoral con 57 diputados de los pueblos de la provincia, que eligió una Junta de Gobierno presidida por Olmedo, con Rafael Ximena a cargo del ramo militar y Francisco María Roca en los asuntos civiles, y con Francisco de Marcos como secretario.
Tres días después, el 11 de noviembre, la asamblea aprobó el Reglamento Provisorio de Gobierno, una constitución provisional atribuida a la pluma de Olmedo, que organizó la Provincia Libre de Guayaquil como Estado soberano mientras se definía su destino: la anexión a la Colombia de Bolívar, al Perú de San Martín o una vía propia. La llamada a Quito y Cuenca no tardó en tener eco: Cuenca proclamó su independencia el 3 de noviembre de 1820, sumándose al movimiento iniciado en el puerto.
La División Protectora de Quito y el camino a Pichincha
Fiel a su acta, la Provincia Libre no se conformó con su propia libertad. En cuestión de semanas organizó la División Protectora de Quito, un ejército de unos 1.500 hombres destinado a llevar la independencia a la sierra, donde había sido sofocado el pronunciamiento quiteño del 10 de agosto de 1809. Bajo el mando de Luis Urdaneta, la división obtuvo la victoria de Camino Real, cerca de Bilován, el 9 de noviembre de 1820.
La campaña, sin embargo, fue dura: los realistas derrotaron a los patriotas en la primera batalla de Huachi, cerca de Ambato, el 22 de noviembre de 1820, y de nuevo en Tanizahua, el 3 de enero de 1821. Guayaquil resistió el reflujo, incorporó el apoyo de la Gran Colombia y aceptó el mando de Antonio José de Sucre, enviado por Bolívar en 1821. Tras un nuevo revés en la segunda batalla de Huachi —donde cayó prisionero y murió el prócer José de Antepara—, Sucre rehízo el ejército y condujo la campaña final: la victoria de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, selló la independencia de Quito y de todo el territorio de la antigua Audiencia. En julio de 1822, la Provincia Libre quedó incorporada a la República de Colombia.
Legado
El 9 de octubre es la fecha cívica mayor de Guayaquil y una de las fundacionales del Ecuador. De la revolución de 1820 quedan el acta, custodiada por la ciudad y exhibida en réplica en el Museo Municipal; la memoria de sus próceres, civiles y militares de cuatro nacionalidades unidos en una sola causa; y el Himno al 9 de Octubre, escrito por Olmedo para el primer aniversario de la gesta. Cada año, la conmemoración comienza de madrugada, a la hora en que la ciudad despertó independiente, en la llamada Aurora Gloriosa.
Dentro del proceso de independencia del actual Ecuador, la revolución guayaquileña ocupa un lugar singular: fue la única que, además de proclamar la libertad, la sostuvo con un Estado organizado y un ejército propio hasta la victoria final.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se celebra el 9 de octubre en Guayaquil?
El 9 de octubre de 1820 la ciudad proclamó su independencia de España tras la toma de los cuarteles realistas por un grupo de patriotas civiles y militares. Ese mismo día el cabildo firmó el acta que declaró a Guayaquil libre y juramentó a José Joaquín de Olmedo como Jefe Político. Es la fecha cívica mayor de la ciudad y se conmemora cada año con actos oficiales desde la madrugada.
¿Qué fue la fragua de Vulcano?
Fue la reunión conspirativa del 1 de octubre de 1820 en casa de José de Villamil, disimulada como un baile de sociedad sugerido por Isabel Morlás. Allí los patriotas juraron triunfar o morir y fijaron el plan para tomar los cuarteles. El propio Villamil bautizó la velada como «fragua de Vulcano», en alusión al taller del dios del fuego, donde igual se forjan cadenas que se rompen.
¿Quién gobernó Guayaquil después de la independencia?
El cabildo del 9 de octubre juramentó a José Joaquín de Olmedo como Jefe Político, mientras Gregorio Escobedo asumía el mando militar de la plaza. El 8 de noviembre de 1820, un colegio electoral de 57 diputados formó la Junta de Gobierno de la Provincia Libre de Guayaquil, integrada por Olmedo como presidente, Rafael Ximena para el ramo militar y Francisco María Roca para los asuntos civiles.
¿Hubo víctimas el 9 de octubre de 1820?
La revolución fue casi incruenta. Las crónicas registran una sola muerte durante la toma de los cuarteles: la del comandante realista Joaquín Magallar, quien cayó al intentar defender su unidad. Ese desenlace, excepcional para una operación militar de esa escala, se explica por la precisión del plan y por la adhesión previa de buena parte de la tropa acantonada en la ciudad.
¿Qué relación tiene el 9 de octubre con la batalla de Pichincha?
La independencia de Guayaquil abrió la campaña por la liberación de la Audiencia de Quito. La Provincia Libre organizó la División Protectora de Quito y sostuvo la guerra hasta que, con el apoyo de la Gran Colombia y el mando de Antonio José de Sucre, la victoria de Pichincha del 24 de mayo de 1822 selló la independencia definitiva del actual Ecuador.
Fuentes consultadas
- Acta de Independencia de Guayaquil, Transcripción del acta capitular del 9 de octubre de 1820
- El Universo — especial «9 de Octubre de 1820: Independencia de Guayaquil»
- Alcaldía de Guayaquil — «Guayaquil celebra su independencia»
- Asamblea Nacional del Ecuador — «Loor a Guayaquil al cumplir años de su Independencia»
- El Universo — «Olmedo, Ximena y Roca, primeros patriotas que conformaron Junta Suprema de Gobierno en 1820»