Personajes de la Patria
Eugenio Espejo, el ilustrado quiteño que encendió la idea de la independencia
Hijo de un indígena cajamarquino y de una quiteña sin fortuna, llegó a ser el hombre más culto de su ciudad: médico pionero, satírico temible y editor del primer periódico de Quito. Murió perseguido, meses después de salir de la cárcel.
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En la Quito colonial del siglo XVIII, donde los títulos y los apellidos decidían el destino de un hombre, el hijo de un indígena llegado de Cajamarca se convirtió en el médico más lúcido, el escritor más temido y el lector más voraz de la ciudad. Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo no encabezó ninguna revolución, pero las hizo todas posibles: cuando los próceres quiteños proclamaron su Junta Soberana en 1809, un funcionario español los describió como herederos de las ideas «de un viejo vecino llamado Espejo».
Su vida es la biografía de la Ilustración americana en su versión más incómoda: la del criollismo visto desde abajo, por un mestizo sin fortuna que debió abrirse paso a fuerza de talento y que pagó con la cárcel, el destierro y la muerte el atrevimiento de pensar en voz alta.
Orígenes: el hijo de Chusig
Espejo nació en Quito el 21 de febrero de 1747. Su padre, Luis de la Cruz Chusig, era un indígena natural de Cajamarca, en el virreinato del Perú, que llegó a Quito como ayudante del sacerdote y médico José del Rosario, adoptó el apellido Espejo y trabajó en el hospital de la Misericordia; su madre, María Catalina Aldás, era una quiteña de condición humilde —las fuentes la describen unas veces como mulata y otras como mestiza, señal de lo poco que los registros coloniales se ocupaban de las castas pobres—. En ese hospital, entre enfermos y boticas, transcurrió la infancia del futuro médico.
Contra todos los obstáculos que el orden colonial imponía a un mestizo, Espejo estudió primeras letras con los dominicos y cursó en los colegios de la ciudad. Se graduó en medicina en la Universidad de Santo Tomás y añadió después títulos en derecho civil y canónico: un polígrafo completo, que leía en latín y francés y devoraba a los autores de la Ilustración europea.
El médico reformador
Como médico, Espejo fue un adelantado. En 1785, a pedido del Cabildo, redactó las Reflexiones acerca de un método para preservar a los pueblos de las viruelas, un tratado sobre la epidemia que asolaba Quito en el que criticó la insalubridad de hospitales y costumbres, y anticipó nociones de contagio y asepsia que la medicina académica tardaría décadas en aceptar. Escribió también memorias sobre el corte de las quinas, el recurso medicinal más valioso de la Audiencia.
Su mirada clínica era inseparable de su mirada social: para Espejo, la enfermedad de Quito no estaba solo en los cuerpos, sino en la economía estancada, la educación escolástica y la administración corrupta. Decirlo por escrito le costaría la persecución.
El satírico: El Nuevo Luciano de Quito
En 1779 circuló manuscrito El Nuevo Luciano de Quito, una demolición en forma de diálogos de la pedagogía, la oratoria sagrada y la vida intelectual de la ciudad. Le siguieron Marco Porcio Catón y La Ciencia Blancardina, que prolongaron la polémica. Quito entera reconoció la pluma aunque el autor se ocultara tras seudónimos, y Espejo ganó a la vez celebridad y enemigos poderosos.
A los panfletos siguieron los procesos: acusado de ser autor de sátiras contra las autoridades, sufrió detenciones y un destierro que lo llevó a Bogotá, donde trabó amistad con los ilustrados neogranadinos y con el futuro prócer Antonio Nariño. De regreso en Quito, fue nombrado director de la primera biblioteca pública de la ciudad, formada con los fondos expropiados a los jesuitas expulsos —los libros de la generación del padre Juan de Velasco—, cargo que ejerció con erudición y sueldo miserable.
Primicias de la Cultura de Quito
Su empresa más recordada nació de la Sociedad Patriótica de Amigos del País, llamada Escuela de la Concordia, fundada en Quito en 1791 dentro del movimiento de sociedades económicas del reformismo borbónico. Espejo fue su secretario y el redactor de su órgano de difusión: Primicias de la Cultura de Quito, el primer periódico de la Real Audiencia, cuyo número inicial apareció el 5 de enero de 1792.
El periódico alcanzó siete entregas. En sus páginas, Espejo predicó educación para todos, higiene pública, fomento económico y un patriotismo quiteño que ya no coincidía con la lealtad al virrey. La fecha de su primer número se conmemora hoy en el Ecuador como Día del Periodista.
Prisión y muerte
La Escuela de la Concordia fue disuelta y su secretario quedó bajo sospecha permanente. En enero de 1795, acusado de planear una conspiración contra el régimen —se le atribuían pasquines que llamaban a la emancipación—, Espejo fue encarcelado en condiciones que destruyeron su salud. Enfermo de disentería, salió de prisión meses más tarde solo para morir: falleció en Quito el 27 de diciembre de 1795, a los 48 años.
Su muerte no cerró su causa. Sus ideas siguieron circulando en los círculos criollos, y catorce años después, varios de sus amigos y discípulos estuvieron entre los conjurados del 10 de agosto de 1809, el primer grito de independencia hispanoamericana que las autoridades atribuyeron, con razón, a la semilla sembrada por el viejo bibliotecario.
Posteridad
El Ecuador republicano ha hecho de Espejo su ilustrado fundacional. La Biblioteca Nacional del Ecuador lleva su nombre, en memoria del primer bibliotecario público de Quito; el premio mayor que concede el Estado a las artes y las ciencias se llama Premio Eugenio Espejo; y su hermana Manuela Espejo, colaboradora de sus luchas, es reivindicada como pionera del pensamiento femenino ecuatoriano. Pocas trayectorias condensan mejor el tránsito del vasallo al ciudadano que este personaje central de la patria.
Datos esenciales
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Nombre completo | Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo |
| Nacimiento | Quito, 21 de febrero de 1747 |
| Muerte | Quito, 27 de diciembre de 1795 |
| Padres | Luis de la Cruz Chusig (indígena cajamarquino) y María Catalina Aldás (quiteña) |
| Títulos | Doctor en medicina; grados en derecho civil y canónico |
| Obras principales | El Nuevo Luciano de Quito (1779), Reflexiones acerca de las viruelas (1785), Primicias de la Cultura de Quito (1792) |
| Cargos | Director de la primera biblioteca pública de Quito; secretario de la Escuela de la Concordia |
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Eugenio Espejo?
Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo, nacido en Quito en 1747, fue médico, abogado, escritor satírico y periodista de la Real Audiencia de Quito. Hijo de un indígena de Cajamarca y de una quiteña humilde, se doctoró en medicina y se convirtió en la figura mayor de la Ilustración quiteña y en precursor intelectual de la independencia.
¿Qué fue Primicias de la Cultura de Quito?
El primer periódico de la Real Audiencia de Quito, fundado y redactado por Espejo como órgano de la Sociedad Patriótica de Amigos del País. Su primer número apareció el 5 de enero de 1792 y alcanzó siete entregas. En sus páginas Espejo difundió el programa ilustrado: educación, higiene pública y amor a la patria quiteña.
¿Por qué se considera a Espejo precursor de la independencia?
Porque sus escritos satíricos y sus proyectos de reforma minaron la legitimidad del orden colonial, y porque su influencia directa alcanzó a los próceres del 10 de agosto de 1809: las autoridades españolas señalaron que los fundadores de la Junta de Quito eran herederos de las ideas «de un viejo vecino llamado Espejo». Murió en 1795, catorce años antes del primer grito.
¿Cómo murió Eugenio Espejo?
Fue encarcelado en enero de 1795, acusado de conspirar contra el régimen colonial. La prisión arruinó su salud: contrajo disentería y, liberado meses después, murió en Quito el 27 de diciembre de 1795, a los 48 años. La Biblioteca Nacional del Ecuador, heredera de la biblioteca pública que él dirigió, lleva hoy su nombre.
Fuentes consultadas
- El Diario de Salud, Cátedra: «Eugenio Espejo, un médico ilustrado en Quito»
- Prisma Tecnológico (Universidad Tecnológica de Panamá), Juan Carlos Muñoz, «Eugenio Espejo: médico, científico, prócer, periodista», vol. 16, n.º 1
- Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico, Voz «Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo»