Próceres
Los próceres del 10 de agosto de 1809: rostros de la Junta Soberana de Quito
Marqueses, abogados, un obispo y una mujer que prestó su casa a la revolución: los protagonistas del Primer Grito de la Independencia pagaron su audacia con la cárcel, el destierro o la muerte.
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La revolución quiteña del 10 de agosto de 1809 no fue obra de un caudillo, sino de un grupo: nobles criollos, abogados formados en la Audiencia, clérigos, militares y una mujer cuya casa sirvió de fragua a la conjura. Casi todos pagaron cara su audacia. Un año después del pronunciamiento, buena parte de ellos yacía asesinada en las celdas del Cuartel Real de Lima; otros murieron en el destierro o escondidos.
Detrás de todos ellos está una figura ausente: Eugenio Espejo, el ilustrado quiteño muerto en 1795, cuyos escritos y tertulias formaron a la generación del Primer Grito. Los próceres de 1809 fueron, en más de un sentido, sus discípulos.
Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre
Presidente de la Junta Soberana, Montúfar era uno de los hombres más ricos y mejor relacionados de la Audiencia. En su hacienda de Chillo se celebró, el 25 de diciembre de 1808, la reunión que dio origen a la conspiración. Su título y su prestigio dieron respetabilidad al movimiento, aunque su liderazgo, más conciliador que revolucionario, no sobrevivió al cerco de los virreinatos vecinos.
Caída la Junta, Montúfar fue perseguido y procesado. Deportado finalmente a España, murió en 1818 en Alcalá de Guadaíra, cerca de Sevilla, lejos de Quito. Su hijo Carlos Montúfar, que regresó en 1810 como comisionado regio y abrazó la causa patriota, fue fusilado por los realistas en Buga en 1816: la revolución consumió a la familia entera.
Juan de Dios Morales y Manuel Rodríguez de Quiroga
Los dos abogados fueron el motor doctrinario del pronunciamiento. Morales, nacido en el Nuevo Reino de Granada y vinculado en su juventud al círculo de Espejo, asumió el despacho de Negocios Interiores; Quiroga, defensor de causas difíciles y orador del movimiento, el de Gracia y Justicia. A ellos se debe buena parte de los textos con que la Junta justificó su soberanía ante el mundo.
Ambos conocieron el mismo final. Presos tras la capitulación de octubre de 1809, procesados con petición fiscal de pena de muerte, fueron asesinados en sus celdas del Cuartel Real de Lima el 2 de agosto de 1810, cuando la guarnición recibió la orden de ejecutar a los prisioneros durante el intento popular de rescate.
Juan Larrea, el ministro que sobrevivió
Riobambeño, corregidor de Ambato antes de la revolución, Juan Larrea fue el ministro de Hacienda de la Junta. Encarcelado con sus compañeros en el Cuartel Real de Lima, logró escapar de la matanza del 2 de agosto de 1810 y se convirtió en uno de los poquísimos dirigentes de 1809 que vio el país libre: murió en Quito en 1824, cuando la independencia ya estaba sellada.
Manuela Cañizares
En la casa de Manuela Cañizares, contigua al palacio de gobierno, se reunieron los conjurados la noche del 9 de agosto de 1809 para dar el paso definitivo. Cuando el ánimo flaqueó, la tradición le atribuye la arenga que decidió la revolución:
¡Cobardes, hombres nacidos para la servidumbre! ¿De qué tenéis miedo? ¡No hay tiempo que perder!
Manuela Cañizares, según la tradición historiográfica, 9 de agosto de 1809
Tras la caída de la Junta fue perseguida por las autoridades restauradas. Pasó sus últimos años oculta y murió en 1814. Su figura, durante mucho tiempo relegada a nota de pie de página, es hoy reconocida como la de una protagonista de pleno derecho del Primer Grito.
El obispo José Cuero y Caicedo
Vicepresidente de la Junta de 1809, el obispo de Quito encarnó el ala eclesiástica del movimiento. Su compromiso fue más lejos que el de muchos: tras la masacre de 1810 presidió la segunda junta quiteña y el Estado de Quito de 1811 y 1812, que llegó a darse una constitución propia. Derrotada la revolución, fue desterrado como reo de Estado y murió en Lima el 10 de diciembre de 1815, en tránsito hacia su exilio definitivo. Sus restos fueron repatriados a Quito dos siglos después.
Antonio Ante y los hombres de armas
Al doctor Antonio Ante, secretario de la conjura, le correspondió el gesto más teatral de la jornada: entregar al conde Ruiz de Castilla, en la madrugada del 10 de agosto, el oficio que le comunicaba su destitución. Perseguido tras la caída de la Junta, sufrió prisión y destierro, y sobrevivió a la represión que aniquiló a sus compañeros.
El brazo armado del movimiento fue el coronel Juan Salinas, jefe de la Falange quiteña, que organizó la defensa militar de la Junta. Preso tras la capitulación, murió asesinado el 2 de agosto de 1810 junto a Morales, Quiroga, el auditor de guerra Juan Pablo Arenas y Francisco Javier de Ascásubi, entre otros.
| Prócer | Papel en 1809 | Destino |
|---|---|---|
| Juan Pío Montúfar | Presidente de la Junta | Deportado; murió en España en 1818 |
| José Cuero y Caicedo | Vicepresidente; obispo de Quito | Desterrado; murió en Lima en 1815 |
| Juan de Dios Morales | Ministro de Negocios Interiores | Asesinado el 2 de agosto de 1810 |
| Manuel Rodríguez de Quiroga | Ministro de Gracia y Justicia | Asesinado el 2 de agosto de 1810 |
| Juan Larrea | Ministro de Hacienda | Escapó de la masacre; murió en Quito en 1824 |
| Juan Salinas | Jefe militar de la Falange | Asesinado el 2 de agosto de 1810 |
| Manuela Cañizares | Anfitriona y animadora de la conjura | Perseguida; murió oculta en 1814 |
| Antonio Ante | Secretario; notificó la destitución | Prisión y destierro; sobrevivió |
Un panteón fundacional
La masacre del 2 de agosto de 1810 convirtió a los hombres de 1809 en los primeros mártires de la emancipación americana: alrededor de trescientos quiteños murieron aquel día, y la noticia estremeció al continente. Cuando la revolución de Guayaquil de 1820 reabrió el camino de la independencia, lo hizo invocando el ejemplo y el sacrificio de los próceres quiteños.
El Ecuador republicano los colocó en el centro de su memoria cívica: el 10 de agosto es la fiesta nacional, y los nombres de Montúfar, Morales, Quiroga, Salinas y Cañizares presiden calles, parroquias y monumentos en todo el país, empezando por el que corona, en plena plaza Grande de Quito, el lugar donde todo ocurrió.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes formaron la Junta Soberana de Quito de 1809?
La presidió Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre, con el obispo José Cuero y Caicedo como vicepresidente. Juan de Dios Morales asumió el despacho de Negocios Interiores, Manuel Rodríguez de Quiroga el de Gracia y Justicia y Juan Larrea el de Hacienda, con Antonio Ante como secretario. El coronel Juan Salinas recibió el mando militar de la Falange quiteña.
¿Qué papel tuvo Manuela Cañizares el 10 de agosto de 1809?
En su casa, junto al palacio de gobierno, se reunieron los conjurados la noche del 9 de agosto de 1809 para dar el paso final. Cuando algunos dudaron, la tradición le atribuye la arenga que los decidió: los llamó cobardes nacidos para la servidumbre y les recordó que no había tiempo que perder. Perseguida tras la caída de la Junta, vivió oculta sus últimos años y murió en 1814.
¿Qué próceres murieron en la masacre del 2 de agosto de 1810?
Entre los asesinados en el Cuartel Real de Lima estuvieron Juan de Dios Morales, Manuel Rodríguez de Quiroga, el coronel Juan Salinas, Juan Pablo Arenas y Francisco Javier de Ascásubi, junto a decenas de patriotas y vecinos. En los combates de aquel día murieron alrededor de trescientas personas. El ministro Juan Larrea logró escapar y fue de los pocos dirigentes que vivió para ver la república.
¿Qué relación tiene Eugenio Espejo con los próceres de 1809?
Espejo fue el precursor intelectual del movimiento: sus escritos ilustrados y su prédica crítica del régimen colonial formaron a la generación que hizo el 10 de agosto. Murió en 1795 tras salir de prisión, catorce años antes de la revolución, pero varios conjurados, empezando por Juan de Dios Morales, habían pertenecido a su círculo y se reconocían herederos de sus ideas.
Fuentes consultadas
- El Telégrafo — «¿Qué pasó el 10 de Agosto de 1809?», Composición de la Junta Soberana y papel de cada dirigente
- Primicias — «La historia de la masacre de los patriotas de la Primera Junta de Gobierno»
- El Comercio — «El 2 de agosto de 1810 fue un hito en la historia nacional», Nómina de las víctimas de la masacre de los próceres
- Fuerza Aérea Ecuatoriana — «10 de agosto, Primer Grito de Independencia»