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Documentos de Bolívar

El discurso de Bolívar ante el Congreso de Cúcuta: el texto de 1821 y su promesa a los hijos del Ecuador

Al jurar la Constitución de Colombia en octubre de 1821, el Libertador pidió dejar de ser presidente y anunció la campaña que libertaría a los pueblos del actual Ecuador.

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Óleo de Bolívar y Santander saliendo del Congreso de Cúcuta
Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander a la salida del Congreso de Cúcuta (1821). Óleo de Ricardo Acevedo Bernal (1926). — Ricardo Acevedo Bernal — Wikimedia Commons, dominio público

En octubre de 1821, en la Villa del Rosario de Cúcuta, Simón Bolívar juró la primera constitución de la República de Colombia y pronunció ante el Congreso General uno de sus discursos más citados. En pocas líneas condensó dos ideas que marcarían la década siguiente: su voluntad declarada de abandonar el poder en cuanto llegara la paz y su decisión de marchar al sur para incorporar a la nueva república los territorios de la antigua Presidencia de Quito, a cuyos habitantes llamó, en fórmula memorable, «los hijos del Ecuador».

Esta página reproduce el texto del discurso según el Archivo del Libertador y lo sitúa en su doble contexto: el del Congreso Constituyente que dio forma jurídica a la Gran Colombia y el de la campaña que, meses después, decidiría la suerte de Quito, Guayaquil y Cuenca.

El Congreso de Cúcuta y la Ley Fundamental

El Congreso General de Colombia se instaló el 6 de mayo de 1821 en la Villa del Rosario de Cúcuta, en la frontera entre las actuales Colombia y Venezuela. Habían sido electos 95 diputados por 19 provincias, aunque solo 57 estuvieron presentes en la instalación. Su tarea era convertir en Estado organizado la unión proclamada en Angostura: la Ley Fundamental del 17 de diciembre de 1819 había declarado que la República de Colombia se componía de tres grandes departamentos —Venezuela, Cundinamarca y Quito—, aun cuando el tercero seguía entonces bajo dominio realista.

En julio de 1821 el Congreso ratificó esa unión mediante la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos de Colombia, y el 30 de agosto sancionó la Constitución, de corte centralista, que Bolívar promulgó el 6 de octubre. Entre sus leyes complementarias figuran la de manumisión de vientres, la abolición del tráfico de esclavos y la supresión del tributo indígena, disposiciones que rigieron también, desde 1822, en los departamentos del sur.

DatoDetalle
Instalación6 de mayo de 1821, Villa del Rosario de Cúcuta
Diputados95 electos por 19 provincias; 57 presentes al instalarse
ConstituciónSancionada el 30 de agosto; promulgada el 6 de octubre de 1821
Presidente electoSimón Bolívar; vicepresidente, Francisco de Paula Santander
Clausura14 de octubre de 1821

En septiembre de 1821 el Congreso eligió presidente de la república a Bolívar y vicepresidente a Santander. El Libertador, que había seguido las sesiones a distancia mientras dirigía la guerra, llegó al Rosario a comienzos de octubre para prestar juramento. Sobre el día exacto del acto y del discurso las fuentes difieren: las Memorias de O’Leary lo fechan el 2 de octubre, Vicente Lecuna el 3, y el Archivo del Libertador cataloga la pieza bajo el 5, anotando que la Gaceta de Colombia N.º 9 la publicó en su página 38. Esa variación, frecuente en los papeles de la época, no afecta la autenticidad del texto, transmitido de manera concordante por las cuatro grandes compilaciones documentales.

El texto del discurso

Se reproduce a continuación el discurso íntegro, según la versión establecida por el Archivo del Libertador sobre la Gaceta de Colombia y las Memorias de O’Leary.

Señor: El juramento sagrado que acabo de prestar en calidad de Presidente de Colombia es para mí un pacto de conciencia que multiplica mis deberes de sumisión a la ley y a la patria. Sólo un profundo respeto por la voluntad soberana me obligaría a someterme al formidable peso de la suprema magistratura. La gratitud que debo a los representantes del pueblo, me impone además la agradable obligación de continuar mis servicios por defender, con mis bienes, con mi sangre y aun con mi honor, esta constitución que encierra los derechos de dos pueblos hermanos, ligados por la libertad, por el bien y por la gloria. La constitución de Colombia será junto con la independencia la ara santa, en la cual haré los sacrificios. Por ella marcharé a las extremidades de Colombia a romper las cadenas de los hijos del Ecuador, a convidarlos con Colombia, después de hacerlos libres.

Señor, espero que me autoricéis para unir con los vínculos de la beneficencia a los pueblos que la naturaleza y el cielo nos han dado por hermanos. Completada esta obra de vuestra sabiduría y de mi celo, nada más que la paz nos puede faltar para dar a Colombia todo: dicha, reposo y gloria. Entonces, Señor, yo ruego ardientemente, no os mostréis sordo al clamor de mi conciencia y de mi honor que me piden a grandes gritos que no sea más que ciudadano. Yo siento la necesidad de dejar el primer puesto de la República, al que el pueblo señale como al jefe de su corazón. Yo soy el hijo de la guerra; el hombre que los combates han elevado a la magistratura: la fortuna me ha sostenido en este rango y la victoria lo ha confirmado. Pero no son estos los títulos consagrados por la justicia, por la dicha, y por la voluntad nacional. La espada que ha gobernado a Colombia no es la balanza de Astrea, es un azote del genio del mal que algunas veces el cielo deja caer a la tierra para el castigo de los tiranos y escarmiento de los pueblos. Esta espada no puede servir de nada el día de paz, y éste debe ser el último de mi poder; porque así lo he jurado para mí, porque lo he prometido a Colombia, y porque no puede haber república donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades. Un hombre como yo, es un ciudadano peligroso en un Gobierno popular; es una amenaza inmediata a la soberanía nacional. Yo quiero ser ciudadano, para ser libre y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, aquél emana de las leyes. Cambiadme, Señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano.

Simón Bolívar, discurso ante el Congreso General de Colombia, Villa del Rosario de Cúcuta, octubre de 1821. Gaceta de Colombia N.º 9; Archivo del Libertador, doc. 6335.

La renuncia al poder: análisis de un gesto político

El núcleo del discurso es una renuncia condicionada. Bolívar no rechaza el cargo que acaba de jurar; anuncia que lo dejará «el día de paz». La fórmula «el primer día de paz debe ser el último de mi poder», con la que el propio Archivo del Libertador titula el documento, convierte la presidencia en un mandato de guerra con fecha de caducidad moral.

Tres imágenes sostienen el argumento. La primera es la del origen: «yo soy el hijo de la guerra», un hombre elevado a la magistratura por los combates y no por los títulos «consagrados por la justicia… y por la voluntad nacional». La segunda es la de la espada, que «no es la balanza de Astrea» —la diosa de la justicia— sino «un azote del genio del mal»: instrumento legítimo contra los tiranos, pero inservible y aun peligroso en la paz. La tercera es la advertencia sobre sí mismo: «un hombre como yo, es un ciudadano peligroso en un Gobierno popular; es una amenaza inmediata a la soberanía nacional». Pocos gobernantes han formulado con esa crudeza el problema del caudillo victorioso dentro de una república naciente.

La renuncia, sin embargo, era también un movimiento táctico. Al ofrecer dejar el poder, Bolívar obtenía del Congreso lo que de verdad necesitaba: plena autorización para ausentarse de la capital y conducir la guerra del sur, dejando la administración en manos del vicepresidente Santander. El Congreso mantuvo la elección, y el Libertador partió hacia el suroeste antes de que terminara el año.

«Romper las cadenas de los hijos del Ecuador»

Para la historia ecuatoriana, la frase capital del discurso está en su primer párrafo: «marcharé a las extremidades de Colombia a romper las cadenas de los hijos del Ecuador, a convidarlos con Colombia, después de hacerlos libres». El editor del Archivo del Libertador anota que «Ecuador» designa aquí a la Presidencia o Audiencia de Quito, que según la Ley Fundamental de 1819 constituía el tercer departamento de la república, todavía por libertar.

La promesa se cumplió en los meses siguientes. La campaña del sur culminó el 24 de mayo de 1822 en la batalla de Pichincha, que selló la independencia de Quito; Guayaquil, que desde el 9 de octubre de 1820 se gobernaba como provincia libre, fue incorporada a Colombia en julio de 1822. Quito, Guayaquil y Cuenca pasaron a formar los departamentos del sur —el llamado Distrito del Sur— bajo la Constitución de Cúcuta, situación que se prolongó hasta la separación de 1830 y el nacimiento de la República del Ecuador. El nombre que Bolívar empleó de paso en Cúcuta terminaría bautizando al nuevo Estado.

La Constitución de Cúcuta y los territorios del sur

La Constitución de 1821 organizó a Colombia como república unitaria y centralista, con un presidente de amplias facultades, un congreso bicameral y departamentos gobernados por intendentes designados desde Bogotá. Para los territorios quiteños, incorporados por las armas en 1822, ese centralismo significó recibir una carta constitucional en cuya redacción no habían participado: el Congreso de Cúcuta sesionó cuando el sur aún era realista, y sus diputados no incluyeron representantes de Quito, Guayaquil ni Cuenca.

Esa asimetría alimentó durante toda la década los reclamos autonomistas del Distrito del Sur, agravados por el peso fiscal de las guerras del Perú. Cuando en 1830 los departamentos del sur se separaron de Colombia, el constituyente reunido en Riobamba redactó la primera carta ecuatoriana —la Constitución de 1830— tomando como referencia inmediata, en su estructura, aquella Constitución de Cúcuta bajo la cual habían vivido ocho años.

Transmisión del texto

El original manuscrito del discurso no se conoce. El texto se transmitió por la prensa oficial —la Gaceta de Colombia N.º 9— y por las compilaciones clásicas: las Memorias de O’Leary (tomo XVIII), la colección de Yanes y Mendoza y la de Blanco y Azpúrua. Merece nota aparte la temprana reproducción que hizo Vicente Rocafuerte, el futuro presidente del Ecuador, en su Ensayo político sobre el sistema colombiano, impreso en Nueva York en 1823: el guayaquileño presentó el discurso a los lectores de lengua española como ejemplo del «verdadero lenguaje de la virtud» que los héroes americanos ofrecían a los «tiranos legítimos de Europa». La circulación temprana del texto explica que sus frases —el hijo de la guerra, la balanza de Astrea, el ciudadano peligroso— pertenezcan desde el siglo XIX al repertorio clásico de la oratoria bolivariana.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo y dónde pronunció Bolívar su discurso ante el Congreso de Cúcuta?

Bolívar lo pronunció en la Villa del Rosario de Cúcuta, ante el Congreso General de Colombia, al prestar juramento como presidente en los primeros días de octubre de 1821. Las compilaciones difieren en el día exacto: las Memorias de O'Leary lo fechan el 2 de octubre, Vicente Lecuna el 3, y el Archivo del Libertador lo cataloga bajo el 5, con base en la Gaceta de Colombia.

¿Qué pidió Bolívar al Congreso de Cúcuta en su discurso?

Pidió dos cosas: autorización para marchar al sur a completar la guerra de independencia —«romper las cadenas de los hijos del Ecuador»— y que, alcanzada la paz, se le permitiera renunciar a la presidencia. Declaró que prefería el título de ciudadano al de Libertador, porque el primero emana de las leyes y el segundo de la guerra.

¿Aceptó el Congreso la renuncia de Bolívar a la presidencia?

No. El Congreso lo había elegido presidente en septiembre de 1821 y mantuvo la elección. Bolívar aceptó el cargo, delegó el despacho administrativo en el vicepresidente Francisco de Paula Santander y obtuvo lo que realmente buscaba: licencia para dirigir la campaña militar del sur, que culminó en Pichincha en 1822 y llevó los territorios del actual Ecuador a Colombia.

¿Qué significa la frase «romper las cadenas de los hijos del Ecuador»?

Se refiere a los habitantes de la antigua Presidencia de Quito, que la Ley Fundamental de 1819 había declarado tercer departamento de Colombia pese a seguir bajo dominio español. Es uno de los primeros usos del nombre «Ecuador» en un documento político mayor, casi una década antes de que la república adoptara ese nombre en 1830.

¿Dónde se publicó por primera vez el discurso de Cúcuta?

El texto apareció en la Gaceta de Colombia N.º 9 y fue recogido después en las grandes compilaciones documentales: las Memorias de O'Leary, la colección de Yanes y Mendoza y la de Blanco y Azpúrua. En 1823 el guayaquileño Vicente Rocafuerte lo reprodujo en Nueva York, en su Ensayo político sobre el sistema colombiano.

Fuentes consultadas

  1. Archivo del Libertador, Documento 6335, discurso ante el Congreso General de Colombia, octubre de 1821
  2. Fundación Empresas Polar, Diccionario de Historia de Venezuela, Entrada «Congreso de Cúcuta»
  3. Universidad Nacional de Colombia, repositorio institucional, Congreso de Cúcuta de 1821: constitución y leyes, Banco Popular, 1971
  4. Wikisource, Según Vicente Rocafuerte, Ensayo político. El sistema colombiano, Nueva York, 1823, pp. 197-199